La hipocresía de Sánchez: Machado le retrata como lo que es, un presidente sin principios democráticos

Abr 18, 2026

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Un desaire que retrata al sanchismo

Mientras Pedro Sánchez posa ante las cámaras en Barcelona arropado por líderes populistas como Lula da Silva, Gustavo Petro o Claudia Sheinbaum, en el otro lado del mundo una voz valiente —la de María Corina Machado— le ha devuelto a la realidad de un plumazo: el presidente del Gobierno español no merece ni siquiera un minuto de su agenda. Y no por capricho, sino por coherencia.

Machado: ni un minuto para un presidente sin credibilidad democrática

La líder opositora venezolana, que arriesga su vida cada día frente a la dictadura de Nicolás Maduro, ha tenido el gesto que la socialdemocracia europea debería haber tenido hace años: rechazar reunirse con Sánchez en el Palacio de la Moncloa. ¿El motivo? Que el líder socialista ha demostrado sobradamente que su compromiso con la democracia es, cuando menos, cuestionable.

Sánchez prefiere el besamanos de los cómplices de Maduro

Machado no es ingenua. Sabe que Sánchez ha preferido rodearse en Barcelona de los mismos presidentes que blanquean a Maduro: Lula, Petro y Sheinbaum, todos cómplices por acción u omisión del régimen venezolano. Mientras ellos aplauden farsas electorales, Machado agradece el respaldo de verdaderos estadistas como Emmanuel Macron, Giorgia Meloni o Rob Jetten. Gente que entiende que defender la libertad no es una cuestión de siglas, sino de principios.

«Es muy fácil saber de qué lado está cada uno»

“Es muy fácil saber de qué lado está cada uno”, ha sentenciado Machado. Y con esa frase lapidaria ha dejado retratado a Sánchez: del lado de los que callan, del lado de los que justifican dictaduras con tal de mantener cuotas de poder internacional, del lado de los que prefieren una foto cómoda antes que defender a un pueblo que sufre.

La vergüenza de tener que dar lecciones desde el exilio

Que una mujer perseguida por la tiranía chavista tenga que venir a Europa a recordarle al presidente del Gobierno español qué es la decencia democrática es sencillamente patético. Pero más patético es que Sánchez, en lugar de escuchar, insista en su papel de mediador complaciente con los verdugos de Venezuela.

Que Sánchez se haga mirar

Si Pedro Sánchez tuviera un mínimo de dignidad institucional, habría recibido a Machado con los honores que merece. Pero prefirió quedar al descubierto: como un presidente que incomoda a los defensores de la libertad y acomoda a los dictadores. Como dice Machado, que se lo hagan mirar. Porque en política, como en la vida, las vergüenzas acaban saliendo a la luz. Y la de Sánchez, gracias a líderes como ella, ya la vemos todos.

 

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