La portavoz de los pocos: cuando hablar en nombre de millones es pura fantasía
La portavoz de Más Madrid en la Asamblea regional, Manuela Bergerot, ha vuelto a la carga. Esta vez, con un gesto tan teatral como estéril: una carta dirigida a la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, para pedir disculpas en nombre de «los millones de ciudadanos madrileños» por las declaraciones de Isabel Díaz Ayuso durante su viaje institucional. Una misiva fechada el 9 de mayo que, lejos de reparar nada, añade una nueva capa de ridículo a una comedia de equívocos ya de por sí sonrojante.
Bochorno propio: los millones que no la votan y el escaño que le sobra
Porque Bergerot habla de «bochorno» y de «ridículo institucional». Y uno se pregunta: ¿de qué bochorno habla, señora portavoz? ¿Del que sintieron los millones de madrileños que no la votan? Que conste en acta: Más Madrid cosechó en las últimas elecciones autonómicas un puñado de escaños que puede contar con los dedos de una mano. Decir que habla «en nombre de millones» es, como poco, un exceso de creative writing. Quizás debería recordar aquello de la alusión y la difamación: para hablar en nombre de millones, primero hay que tenerlos detrás. Y no es el caso, salvo que cuente a los que aparecen en su imaginación febril.
Licenciatura en Información y Documentación, suspenso en Historia
Pero vayamos al fondo. Bergerot carga contra Ayuso por defender a Hernán Cortés y el mestizaje. Ahí es donde la portavoz madrileña demuestra que el grado en Información y Documentación (que tiene, vaya usted a saber cómo) no siempre garantiza el manejo de la Historia. Porque mientras ella se rasga las vestiduras, la propia presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, demostró que la ignorancia no entiende de fronteras. La mandataria azteca –nunca mejor dicho– espetó que Cortés «acabó enterrado en México porque en España no lo querían».
Mentira mexicana frente a testamento español: lo que Sheinbaum calla
Mentira. Basta abrir el testamento del conquistador, algo que está al alcance de cualquier buscador de internet, para leer con claridad: «Mando que si muriere en estos reinos de España, mi cuerpo sea puesto y depositado en la iglesia de la parroquia donde estuviere situada la casa donde yo falleciere, y que allí esté en depósito hasta que a mi sucesor le parezca de llevar mis huesos a la Nueva España, lo que yo le encargo y mando que así haga». O sea, que estaba previsto. No fue ningún destierro por desprecio. Es lo que tiene la demagogia: miente más que habla.
Las torres de cráneos que Sheinbaum olvida (y Bergerot aplaude)
Y sigamos. Sheinbaum acusa a Ayuso de «ignorancia» por reivindicar la figura de Cortés, pero olvida –o prefiere callar– que los españoles se aliaron con los pueblos originarios sometidos por los aztecas. Tlaxcaltecas, totonacas… gentes que sufrieron durante décadas el yugo sanguinario de un imperio que llenaba torres con cráneos de hombres, mujeres y niños. Precisamente en 2020 apareció una en Ciudad de México: 119 calaveras. Pero de eso, la señora Sheinbaum no habla. Prefiere la pureza de un indigenismo de cartón piedra, esa suerte de civilización precolombina buena y pacífica que solo existe en los manuales de propaganda.
«Manuela Bergerot no habla en nombre de millones de madrileños, sino en nombre de su propia soberbia: la de quien, con un grado en Documentación bajo el brazo, ha demostrado que se puede tener información y carecer completamente de criterio.»
La palanganera y el zote
Así que, señora Bergerot, antes de disculpar en nombre de millones que no la respaldan, infórmese mejor. El único ridículo institucional, con perdón, es el suyo: el de la palanganera de turno que repite consignas sin contrastar un solo dato. Porque una cosa es la política y otra muy distinta la manipulación histórica. Y sí: Ayuso dijo aquello de que «habría que ser muy zotes para odiarnos y compartir apellidos». Pero si alguien se empeña en odiar desde la ignorancia, bienvenido sea el zote. Que ya hay suficientes cabezas de chorlito sueltas por la Asamblea.








