La puesta en escena: el luto como atrezzo político
Qué bonito resulta todo cuando los socialistas guipuzcoanos sacan el luto a pasear. Qué ética, qué pureza, qué firmeza moral cuando se suben a una tribuna para decirle a la familia y amigos de José Luis López de Lacalle que ellos, ellos sí, “no van a blanquear” los crímenes de ETA. Escuche usted, ciudadano de a pie, que si no se emociona es porque no tiene corazón.
La dirigente actriz: Maider Laínez y su monólogo de una hora
La dirigente del PSE, Maider Laínez, ha encontrado la fórmula mágica con motivo del 26 aniversario del asesinato del columnista de EL MUNDO: mantener los homenajes para que “la sinrazón del terrorismo no quede en el olvido”. Y suena tan bien… tan solemne… que casi se le perdona a uno la carcajada.
El dato incómodo: mientras ella habla, su partido firma
Porque mientras Laínez pronuncia estas palabras con la mano en el pecho y el ceño fruncido —qué gran actriz, por cierto—, en la otra esquina del ring está su partido. El mismo que ha pactado durante años con los herederos políticos de esa banda criminal. El mismo que permitió que decenas de asesinos de ETA salieran antes de tiempo de prisión gracias a una legislación penitenciaria que han gestionado con una generosidad que haría palidecer a Madre Teresa de Calcuta.
La política del «no miro»: homenajes a etarras sin un solo fiscal socialista
El mismo PSOE que no impulsa ni una sola medida efectiva para impedir los homenajes públicos a etarras, esas sardanas de glorificación del terrorista que se celebran sin que ningún fiscal socialista mueva un dedo. Pero no, no se ría, que es de mala educación.
El diccionario socialista: dónde se define «blanqueo» al revés
La hipocresía alcanza cotas tan altas que ya no sabemos si llamarlo cinismo o simplemente desvergüenza profesional. Porque eso de llorar por una víctima mientras se aplaude la “convivencia” con los que defendieron la pistola y la dinamita tiene un nombre: farsa. Y si encima usted, querido lector, tiene la osadía de señalar esta contradicción, enseguida llega el aparato socialista para llamarle “intransigente”, “frentista” o “nostálgico del franquismo”.
La tragedia cómica: cuando la dirigente se cree su propio cuento
Lo más delirante del caso es que Maider Laínez seguro que se cree cada palabra. Y esa es la tragedia cómica de nuestro tiempo: que los socialistas vascos ya ni siquiera simulan el pudor. Homenajean a De Lacalle para lavar su conciencia —y su imagen—, y al día siguiente siguen sentados en la misma mesa con Bildu como si nada. ¿Cómo se llama eso? Ah, sí: blanqueo. Pero al revés.
La conclusión que nadie pidió pero todos necesitan leer
Señora Laínez: puede seguir convocando todos los homenajes que quiera, que nadie le discute el derecho a recordar a un asesinado. Pero no nos tome por idiotas. Si de verdad le importara que “no quede en el olvido la sinrazón del terrorismo”, ya habría hecho algo por evitar que los asesinos de ETA salgan de la cárcel en el primer indulto disfrazado de “reinserción”. Si le importara, no habría normalizado a quienes consideran a López de Lacalle un “enemigo” al que eliminar era un acto de guerra. Pero claro, para eso haría falta tener principios, no solo discursos.
Máxima (para enmarcar en la puerta de la sede del PSE):
“El socialista que llora la víctima con una mano mientras aplaude al verdugo con la otra no es un demócrata: es un funámbulo de la hipocresía que se olvidó de que el público ya dejó de aplaudirle hace dos legislaturas.”








