La OMS lo dicta, Canarias lo sufre: el crucero de la peste tiene puerto seguro
El Gobierno central, ese que solo descubre un mapa cuando soplan vientos de emergencia ajena, ha vuelto a encontrar en las Islas Afortunadas la solución de compromiso perfecta. Esta vez el motivo no es la inmigración irregular que ya satura los recursos canarios hasta el infinito y más allá, sino el crucero MV Hondius, un flotante quirófano de brote de hantavirus que Cabo Verde –con toda la lógica del mundo– se ha negado a gestionar. La Organización Mundial de la Salud ha dictaminado: Canarias es el sitio más cercano que reúne las “capacidades necesarias”. Es decir, las únicas que aún no han dicho “no” por vergüenza torera.
Obligación moral y legal: el comodín favorito de Moncloa cuando le toca los huevos europeos
Y el Gobierno de Pedro Sánchez, en un alarde de generosidad que solo muestra cuando se trata de cargar sobre los hombros canarios el peso de la solidaridad internacional, ha aceptado el envite. “Obligación moral y legal”, dicen. “También hay españoles a bordo”, argumentan. Y, ya puestos, Países Bajos ha pedido que acojamos a un médico en estado grave, que será trasladado a las islas en avión medicalizado. Por supuesto, se le concederá. Canarias siempre dice sí. Canarias siempre aprieta los dientes y traga. Pero que nadie espere un “gracias” en forma de inversión.
Aplausos al gesto humanitario, pero no nos tomen por idiotas
Pero no nos malinterpreten: acoger a quienes necesitan auxilio es un deber humanitario que este redactor aplaude sin complejos. Lo que resulta obscenamente irónico es que esa misma obligación moral y legal que el Gobierno invoca para exigir sacrificios al archipiélago se desvanezca como un espejismo cuando se trata de atender las necesidades estructurales de los canarios de a pie. Parece que la solidaridad tiene escala de gastos: internacional, ilimitada; canaria, de saldo.
Vivienda: un lujo que ya ni los turistas se creen
Porque mientras el MV Hondius atraca en un puerto canario con todas las garantías sanitarias que el Ejecutivo sabe movilizar cuando le aprietan desde Bruselas o La Haya, en las islas la vivienda se ha convertido en un bien de lujo al alcance de muy pocos locales. El alquiler vacacional devora barrios enteros, y encontrar un piso asequible es más difícil que dar con un billete de ida a la Península que no cueste un riñón. La pobreza y la exclusión social acechan al 33,8% de la población: más de 763.000 personas viven al borde del abismo. Pero de eso, Moncloa no habla cuando reparte solidaridad.
Sanidad al borde del colapso y aire que da vergüenza respirar
La sanidad canaria, ese otro milagro de la dejadez, agoniza entre listas de espera infinitas y profesionales quemados. Mientras tanto, la industria y el tráfico marítimo han disparado un 83% las emisiones de efecto invernadero en la última década, convirtiendo el supuesto paraíso climático en un vertedero de gases. Pero claro, eso no aparece en los folletos turísticos ni en las ruedas de prensa de la delegada del Gobierno.
Educar para ser solidarios… y poco más: el fracaso escolar como emblema
Y la educación, esa llave que el Gobierno central proclama como bandera, sigue siendo un drama: el abandono educativo temprano ha repuntado al 15,92% en 2025, tras un mínimo histórico del 11,7% en 2022. O sea, que mientras unos pocos jóvenes logran remontar, la mayoría sigue cayendo en un pozo de falta de oportunidades. Fracaso escolar como bandera, desigualdad como legado. Y luego pedirán mano de obra cualificada para gestionar el próximo crucero del virus.
Sánchez, para que luego digan que los canarios no avisan
Así que sí, señor Sánchez: nos parece bien que Canarias sea solidaria, como siempre lo ha sido. Es lo que hay. Pero ya que tan domado tiene el discurso de “obligación moral y legal”, aplíquelo también aquí. Invierta en vivienda pública, en descontaminación, en educación de verdad, en sanidad con medios. Deje de usar las islas como comodín geopolítico cada vez que un crucero se pone malo o una patera llega a sus costas. Porque de solidaridad también saben los canarios. Lo que empieza a faltar son razones para seguir creyendo que esa solidaridad es recíproca.
Para enmarcar en la puerta de la Delegación del Gobierno en Canarias):
“Cuando la obligación moral y legal solo viaja de ida, la solidaridad se convierte en colonización administrativa.”








