EL BARCO, EL APLAUSO Y EL SILENCIO DEL VOTANTE SOCIALISTA (O CÓMO APRENDER A QUERER QUE TE TOMEN POR IMBÉCIL)

Abr 27, 2026

Sucesos España - Portada 5 POLÍTICA 5 EL BARCO, EL APLAUSO Y EL SILENCIO DEL VOTANTE SOCIALISTA (O CÓMO APRENDER A QUERER QUE TE TOMEN POR IMBÉCIL)

Este ebook no es para quienes buscan consuelo. Tampoco para quienes creen que la política es un partido de fútbol donde hay que animar al propio aunque meta goles en propia puerta. Es para ese votante socialista que aún se hace preguntas incómodas —aunque las respuestas le den vergüenza ajena—. Para el que aplaude sin saber qué está aplaudiendo, como esos focas en un circo que tocan la pandereta porque les dan pescado. Para el que mira el barco, ve el agua entrando por todos lados, escucha al capitán decir «todo va bien» mientras los pasajeros cantan el himno del partido y se preguntan si el hundimiento será menos doloroso si cierran los ojos.

Pedro Sánchez llegó a La Moncloa en 2018 como el paladín de la regeneración. Derribó a Rajoy con un argumento único: el Partido Popular estaba podrido por la corrupción. Siete años después, su hermano se sienta en el banquillo, su mujer está procesada, su exministro está en prisión provisional, su exsecretario

de organización ha pasado cinco meses en la cárcel y su fiscal general ha sido condenado. No es que Sánchez haya sido contaminado por la corrupción. Es que la corrupción se ha instalado en su salón, en su partido, en su gobierno, y él ha respondido con una estrategia tan predecible como patética: gritar «¡lawfare!» y señalar con el dedo a los jueces, como si fueran una banda de conspiradores con capa y puñal.

El problema no es que haya corruptos en el PSOE —eso sería noticia si fuera nuevo—. El problema es que el discurso del presidente ha intoxicado tanto el ambiente que ya nadie puede distinguir cuándo hay un problema real y cuándo es «persecución política». Ese cortocircuito moral, esa máquina de humo perfecta, es la mayor herencia del sanchismo. Y usted, querido votante socialista, ha pagado el billete para subirse a este barco.

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