83.832 euros para maquillar al Gobierno Sanchista

Abr 20, 2026

Sucesos España - Portada 5 NOTICIAS 5 83.832 euros para maquillar al Gobierno Sanchista

La mona socialista se viste de seda, pero el rabo de la corrupción asoma por La Moncloa

Hay una máxima en los hogares españoles que soportan estoicamente la inflación, la precariedad y la eterna coz de los precios: “lo primero es comer, lo demás, lujo”. En La Moncloa, sin embargo, han actualizado el refrán. Ahora reza: “lo primero es el colorete, lo demás, que les dé”.

El Gobierno de Pedro Sánchez, ese campeón de la sensibilidad social y la ética en la gestión, acaba de sacar a concurso público el contrato de servicios de estilismo y cosmética más abultado de la historia reciente de la presidencia. ¿El objetivo? Pulir, estucar y barnizar la imagen del jefe del Ejecutivo y de todo su equipo ministerial. Porque, como usted comprenderá, en tiempos de crisis institucional, pactos con el separatismo y una corrupción enquistada que no cesa, lo prioritario es que el cabello de Sánchez esté a la última moda y que la vicepresidenta segunda luzca un highlighter digno de portada.

Las cifras dan vértigo, pero no por elevadas, sino por lo que representan: 46.107 euros de base solo para el primer año. Y como en este Gobierno les gusta atar los flecos (sobre todo los de la coleta ministerial), han incluido una prórroga que elevaría el dispendio hasta los 83.832 euros. Casi 84.000 euros de sus impuestos, querido lector, para que el presidente y sus ministros no tengan jamás un pelo fuera de sitio ni una ojeada de cansancio. Porque dormir mal, dicen, es de mal gusto. Y la verdad, se ve que tampoco les quita el sueño.

El maquillaje de la realidad: una cuestión de Estado

El pliego de condiciones, al que ha tenido acceso este periódico, es una joya de la hipocresía burocrática. Se habla de “necesidades de representación institucional” y de “proyección de una imagen de cercanía y transparencia”. Transparencia, justo la palabra mágica. Lástima que ninguna brocha de maquillaje de 46.000 euros pueda tapar las sombras alargadas del caso Koldo, los rescates sospechosos en el aire, los indultos a los golpistas o el vergonzoso espectáculo de la ley del ‘solo sí es sí’ que, en lugar de proteger a las mujeres, dejó en libertad a decenas de agresores sexuales.

Pero no, no hablen de eso. Mejor hablemos del contouring de Yolanda Díaz o del sérum antiedad de Félix Bolaños. Porque la estrategia es clara: si no puedes gobernar bien, al menos gobierna con brillo de labios. Si no puedes explicar por qué pactas con quienes quieren romper España, al menos sonríe con los dientes blanqueados.

El refrán más tozudo que el PSOE

El pueblo llano, ese que se deja la piel en el transporte público y no puede permitirse un bote de crema hidratante de 50 euros, conoce bien la sabiduría popular. “Aunque la mona se vista de seda, mona se queda”. Y el PSOE de Pedro Sánchez, por mucho que inyecte decenas de miles de euros en polvos de arroz, fijadores de maquillaje y peinados de revista, sigue siendo el mismo partido que amparó los ERE fraudulentos en Andalucía, que financió sus estructuras con dinero opaco durante décadas y que hoy mira hacia otro lado mientras sus socios de gobierno (los mismos que ayer insultaban a España) le dan lecciones de ética.

Porque la seda de este contrato no es más que un trampantojo. Se puede vestir a la mona con un traje de 2.000 euros y maquillar su rostro con los mejores productos de cosmética profesional, pero en cuanto abre la boca para defender la “mesa de diálogo” con quienes dejan en libertad a asesinos de ETA, o para justificar los negocios de su esposa Begoña Gómez, el primate asoma. No hay tratamiento capilar que reconstruya la credibilidad perdida. No hay base de maquillaje de alta cobertura que oculte las arrugas de la mentira.

Comparativa obscena: ¿qué se podría hacer con 84.000 euros?

Permítanos una pequeña reflexión de andar por casa, que para eso pagamos todos. Con 83.832 euros, el equivalente a lo que costará embellecer a Sánchez y sus ministros, se podrían haber financiado becas comedor para 140 niños durante un curso escolar. Se podrían pagar el salario anual de dos auxiliares de enfermería en la sanidad pública. Pero no. Esos niños, esos sanitarios, esos comedores, tendrán que esperar. Porque antes hay que garantizar que el presidente no tenga un brillo indeseado en la nariz durante la rueda de prensa posterior a otro despropósito legislativo.

La hipocresía alcanza cotas de genio cuando uno recuerda que este mismo Gobierno se llena la boca con la “España de los cuidados” y la “justicia social”. ¿Cuidados? Sí, los cuidados de su propia epidermis. ¿Justicia? La justicia del espejo, esa que solo refleja la imagen que quieren vender.

La mona al desnudo

Cuando termine el contrato de estilismo y los ministros se hayan sometido a sus decenas de sesiones de maquillaje profesional, la realidad seguirá intacta. La corrupción no se borra con desmaquillante. La mentira no se difumina con polvos de arroz. Y la incompetencia no se peina con laca de alta fijación.

Pedro Sánchez puede gastarse 84.000 euros en parecer algo que no es. Pero el pueblo, ese al que le han subido la luz, el gas y la cesta de la compra, sabe distinguir entre la seda prestada y el pelaje original. Por mucho que se engalanen, por mucho que contraten a los mejores estilistas, la mona sigue siendo mona. Y el mono, aunque se perfume, al final siempre termina tirándose sus propios excrementos a la cara. Bienvenidos al espectáculo. Paguen, sonrían y no olviden: la función de teatro político más cara de Europa se financia con sus impuestos. Pero ojo, que el presidente está guapísimo.

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