El “Matrimonio de la Verdad”: Sánchez coloca al prevaricador Garzón para que juzgue a los demás mientras la justicia se convierte en un asunto de familia

Mar 30, 2026

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La lógica de hierro del sanchismo

Hay quien dice que en España las instituciones son sólidas, que la separación de poderes es un dogma inquebrantable y que el presidente del Gobierno tiene una sensibilidad exquisita a la hora de designar a las personas idóneas para los cargos de relevancia institucional. Y luego está el resto de los mortales, que con una sonrisa incrédula vemos cómo Pedro Sánchez, en su inagotable búsqueda de la cuadratura del círculo, ha decidido que la mejor persona para liderar la Comisión de la Verdad sobre la Guerra Civil es un juez inhabilitado por prevaricador.

El rescatado: un experto en “desviación de poder”

Sí, no hay error en el titular. El mismo Baltasar Garzón que fue expulsado de la carrera judicial en 2012 por intentar grabar conversaciones con sus abogados defensores y por encargar un trabajo a la policía bajo sospecha de cohecho (caso Gürtel, que le costó la inhabilitación), ha sido rescatado por Sánchez en marzo de 2026 para presidir nada menos que la Comisión de la Verdad. Porque si algo necesita un país para encontrar su memoria histórica, es sin duda poner al frente a un experto en haber olvidado los límites éticos de la toga.

La fiscal que nunca se fue: el complemento perfecto

Pero el plan maestro del presidente no se entiende sin su complemento perfecto: la complicidad institucional. Porque si Garzón es la mano ejecutora, su actual esposa, Dolores Delgado, es el escudo. La exfiscal general del Estado, exministra de Justicia y actual integrante de la carrera fiscal (aunque ya sabemos que en esto de las carreras, la de Delgado ha tenido más carriles rápidos que una autovía) completa el dúo dinámico del sanchismo.

De las nupcias repetidas a la fusión por conveniencia

Recordemos los hitos de este romance de altos vuelos. Tras ser cesada como Fiscal General en 2022 —un cargo para el que ya hubo que retorcer el ordenamiento jurídico para que una exministra pudiera ocuparlo sin apenas tiempo de refrigerio—, Delgado no se fue a un retiro espiritual. Permaneció en la fiscalía, eso sí, siempre orbitando alrededor del núcleo duro del Ejecutivo. Su boda con Garzón en 2023 fue el churumbel simbólico que sellaba una alianza que ya era evidente: el matrimonio de la influencia. Ahora, con una segunda ceremonia de casamiento a finales de 2025 (por si las dudas, porque en este gobierno hasta las nupcias tienen repetición de legislatura), el matrimonio Garzón-Delgado se ha consolidado como el binomio perfecto.

Reparto de roles: ella vigila la fiscalía, él escribe el relato

Mientras Delgado actúa como una suerte de “conciencia jurídica” flotante en la carrera fiscal, recordando a los fiscales de base quién manda realmente, su marido se dispone a redactar el relato oficial de la Guerra Civil. Es puro teatro. Y si uno se toma la molestia de analizarlo, resulta difícil contener la ironía. ¿Alguien se imagina al juez Garzón, con su historial de prevaricación, investigando posibles prevaricaciones del pasado? Sería como poner a un pirata al mando de la Oficina Antifraude. O mejor aún: como poner a un exjuez al que le retiraron la carrera por grabar a sus abogados para que ahora grabe la “verdad histórica” de todos los españoles.

La oposición avisa, Moncloa aprieta el volumen

La oposición, por supuesto, lleva años señalando esta promiscuidad entre el Ejecutivo, la Fiscalía y este matrimonio de conveniencia mutua. Pero desde La Moncloa deben pensar que los ciudadanos tenemos la memoria de un pez de acuario. Porque mientras a Garzón se le inhabilitó por su “desviación de poder” (literalmente, lo que el Tribunal Supremo le achacó en su momento), ahora Sánchez le entrega todo el poder para que desvíe la narrativa histórica a su antojo.

El mensaje definitivo: si te inhabilitan, no te preocupes

Y lo más sangrante no es solo la falta de vergüenza, sino el mensaje que se envía: si eres un juez condenado por corrupción procesal, no te preocupes, que años más tarde habrá un gobierno que te colocará al frente de una comisión sobre la verdad. Porque en el fondo, para el sanchismo, la verdad es un concepto tan maleable como la interpretación de la ley que hizo Garzón en su día.

El cortijo de la justicia

Mientras tanto, Dolores Delgado, la exfiscal general que juró independencia, sigue siendo el brazo ejecutor ideológico de un gobierno que ve la justicia como un cortijo particular. El círculo se cierra. El prevaricador juzga a los muertos de la Guerra Civil, mientras su esposa vigila que los fiscales vivos no se desvíen del guion.

Enhorabuena, presidente: la verdad en manos de quien sabe retorcerla

Sánchez ha conseguido lo que parecía imposible: convertir la justicia en un asunto de familia. Y no una familia cualquiera, sino una donde el padre político es un inhabilitado y la madre es la exfiscal que nunca se fue. Así que ya saben, cuando hablen de regeneración democrática, de independencia judicial o de memoria histórica, recuerden: en España, la “Comisión de la Verdad” la preside un hombre condenado por mentir desde el estrado. Y eso, señoras y señores, no es periodismo de investigación, es un gag de Los Simpson con hora de emisión en el Congreso. Enhorabuena al presidente. Si la verdad es incómoda, mejor ponerle al frente a alguien que ya demostró que puede retorcerla hasta hacerla encajar. Eso sí, esperemos que esta vez Garzón no se olvide de pedir permiso para grabar las declaraciones de las víctimas. Pero siendo realistas, en este gobierno, eso sería un detalle menor.

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