El nuevo máster en ingeniería política del PSOE
Menudo hallazgo ha tenido Ferraz: una experta en cloacas, sí, pero no en arreglar tuberías atascadas de mierda literal, sino en diseñar estrategias para lanzar mierda institucional contra jueces y fiscales. Leire Díez Castro, cuya tarjeta de visita debería incluir un emoji de pozo negro, ha demostrado que en el PSOE la promoción interna funciona así: si eres bueno manejando excrementos, te ascienden a jefe de campañas jurídicas. Porque los documentos demuestran que esta brillante fontanera no se limitaba a sugerir, sino que enviaba a Bildu el manual completo de cómo atacar al juez Peinado. Vamos, que en lugar de desatascadores, lo que maneja son dosieres con flechas rojas y títulos como: “Instrucciones para fanguear al magistrado incómodo”.
De la investidura a la coartada: Bildu, el socio de limpieza viaria
Lo más higiénico de esta historia es la pareja de baile elegida: Bildu. Sí, el partido que arrastra décadas de vinculación con el brazo político de ETA es ahora el encargado de recibir apuntes desde la cúpula socialista sobre cómo desacreditar a un juez. Porque no hay mejor imagen de “regeneración democrática” que ver a un partido heredero de la izquierda abertzale ejecutando los guiones que le manda la fontanera de Ferraz. El PSOE, tan limpio que necesita que otros se manchen por él. Y Bildu, tan digno para ser el esparcidor de caca ajena a cambio de seguir chupando del pastel de la Moncloa. Esto no es política, es un contrato de externalización de fango.
Noviembre de 2024: cuando el caso Begoña Gómez se convirtió en un vertedero parlamentario
No es casualidad que la maniobra estallara en noviembre de 2024, justo cuando el juez Peinado apretaba las tuercas sobre los negocios de Begoña Gómez. ¡Qué coincidencia! En plena investigación, el PSOE activó su cloaca interna para que Bildu montara una comisión en el Congreso cuyo único objetivo era linchar al juez y al fiscal José Grinda. Porque en España ya no se defiende a un investigado con argumentos, se le defiende taponando la investigación con heces políticas. Y lo más triste: el Congreso de los Diputados, que debería ser la catedral de la soberanía popular, se convirtió en un pozo séptico donde los diputados de Bildu leían el guión que les había escrito la empleada del mes de Ferraz. Mertxe Aizpuru, en el Congreso, tildo de “lawfare» la actuación del juez Juan Carlos Peinado en la investigación que sigue en el caso que afecta a Begoña Gómez.
El fiscal Grinda: el otro objetivo de esta cloaca bi partidista
Mención aparte merece José Grinda, el fiscal Anticorrupción que investigó el caso 3% de Convergencia. ¿Su delito? Haber sido implacable con el independentismo catalán y ahora ser un estorbo para el relato socialista. Resulta que la fontanera Díez Castro también le dedicó un capítulo entero de su manual de instrucciones para dañar magistrados. Porque en el PSOE tienen muy claro que si no puedes comprar al fiscal o al juez, lo embarras hasta que parezca corrupto. Eso sí, luego salen en las ruedas de prensa hablando de “separación de poderes” y “respeto a las instituciones”. Hipócritas, que diría el otro.
Los archivos filtrados: la confesión que apesta a auténtico
Los documentos a los que ha accedido “El Confidencial.” son la prueba forense del delito político. No son interpretaciones, no son filtraciones malintencionadas: son los correos, los mensajes, los archivos adjuntos donde Leire Díez Castro diseña la campaña, la envía a Bildu y les dice “aquí tenéis las balas, solo tenéis que apretar el gatillo en la comisión”. Y lo más trágico: en lugar de dimisiones o explicaciones, lo que ha salido de Ferraz es un comunicado insípido hablando de “cortes de pegado” y “maquiavélicas derechas”. Ya sabes, el clásico: “No hemos sido nosotros, ha sido nuestra fontanera haciendo fontanería en horario laboral”.
El sentido del olfato de la justicia: ¿alguien llamó a un juez de verdad?
Ahora viene la parte divertida: mientras la dirección socialista se lava las manos (nunca mejor dicho), la justicia aún no ha reaccionado. Porque claro, quién va a investigar a la propia fontanera del poder cuando esa misma fontanera trabaja para quien controla los nombramientos judiciales. Es el cuento de nunca acabar: el PSOE utiliza sus cloacas, Bildu hace el trabajo sucio, el juez Peinado sigue su trabajo, y los españoles nos quedamos preguntándonos cuánto más apestarán las instituciones antes de que alguien se digne a abrir una ventana.
Cuando la basura política se convierte en modelo de estado
Lo más grave de todo no es que el PSOE tenga una fontanera de aguas fecales. Eso es viejo. Lo grave es que la utilice abiertamente, con documentación, con destinatarios conocidos y en plena luz del día —bueno, al menos en la penumbra de los medios afines—. Y aún más grave: que Bildu acepte el encargo sin pestañear, demostrando que su dignidad política cabe en un sobre tamaño folio. Así que ya sabes: cuando escuches a Pedro Sánchez hablar de “limpieza democrática”, revisa los desagües de Ferraz. Porque si no, seguro que acabas manchado por la tercera tubería de la izquierda.








