Los tahúres morales que se atreven a dar lecciones
José Luis Rodríguez Zapatero ese Mr, Bean patético volvió a hacer lo que mejor sabe: posar de estadista mientras su partido se desangra en la hipocresía. Arropando a Sánchez Cotrina en el mitin en el Congreso extremeño del PSOE, con un Pedro Sánchez otro sin vergüenza cada vez más desaparecido, quizás escondido para no tener que dar la cara, el expresidente soltó su soflama estrella: el pacto entre
PP y Vox es «una vergüenza internacional» y el presidente Sánchez enviando un vídeo en el que reafirma que es una vergüenza y una violación del derecho constitucional el pacto de Vox y PP». Pero ¿quién coño se creen estos tipos para hablar de vergüenzas? El mismo Zapatero que gobernó mientras ETA mataba y negoció con los terroristas a escondidas. El mismo Zapatero que ha aplaudido en silencio cómo Sánchez se ha postrado ante los herederos políticos de los asesinos para seguir en la Moncloa. Esos hombres moralmente putrefactos señalando a otros es el mayor espectáculo de hipocresía que ha dado la política española en décadas.
La vergüenza internacional y nacional se llaman Sánchez, Zapatero y Bildu
Sánchez dice que es una vergüenza y Zapatero dice que es una vergüenza internacional el pacto PP-Vox . Muy bien, aceptemos el juego. Vayamos por partes: ¿qué dicen en Bruselas sabiendo que el presidente del Gobierno español debe su investidura a Bildu, la marca blanca de quienes asesinaron a más de 800 personas? ¿Qué piensan en París o Berlín al ver que el PSOE ha dado indultos para contentar a los que quieren romper España? Si eso no es una vergüenza internacional y más nacional, que bajen los funcionarios de la UE y nos lo expliquen. Pero claro, Zapatero y Sánchez no quiere hablar de esa vergüenza. Prefiere mirar hacia Extremadura, donde PP y Vox se han unido, porque señalar al vecino siempre duele menos que mirarse al espejo roto de su propio partido.
Los españoles de a pie, los que sufrieron ETA, estamos hartos de sus morales de saldo
Señor Zapatero y señor Sánchez, permitanme que os lo diga sin paños calientes y sin respeto (ya que el respeto, para mi, ustedes lo ha perdido): los españoles que vivieron el infierno de ETA, los que perdieron familiares, los que tuvieron que escoltar a concejales (por cierto, la mayoría de su partido) o los que abandonaron sus pueblos por el miedo, esos españoles sienten arcadas cada vez que ustedes abren esa boca apestosa. Porque ustedes hablan de «retroceso en derechos» mientras su partido gobierna de la mano de quienes aplaudían los atentados. Ustedes hablan de «laboratorio de políticas restrictivas» mientras usted Sánchez ha indultado a golpistas y ha blanqueado a terroristas. ¿De qué derechos hablan? ¿Del derecho de las víctimas a ver cómo sus verdugos se sientan en el Congreso gracias a sus pactos? y se pasean libremente por Euskadi riéndose de las victimas. Eso no es un retroceso, es una puñalada en la memoria. Sin Vergüenzas.
Ibarra, el otro nostálgico de la vergüenza ajena
Acompañando a Zapatero estaba Juan Carlos Rodríguez Ibarra, el ex presidente extremeño que ahora se rasga las vestiduras porque Extremadura se ha convertido en «un laboratorio para echar a migrantes». Ibarra, el mismo que en su día miraba hacia otro lado cuando los cayucos llegaban a Canarias y el PSOE cerraba los ojos. Ibarra, que ahora se llena la boca con solidaridad pero que en su momento no movió un dedo por cambiar la política migratoria estructural. Escuchar a estos veteranos, del felipismo y el zapaterismo hablar de derechos humanos es como pedir consejo ético a un narcotraficante. Saben mucho de predicar y poco de practicar.
El PSOE ya no puede señalar: está manchado hasta los huesos
Lo más patético de toda la escenificación es que el PSOE ha perdido cualquier autoridad moral para condenar pactos ajenos. Mientras sigan gobernando gracias a Bildu y aceptando humillaciones de los independentistas, mientras sigan indultando golpistas y rebajando penas a sediciosos y terroristas, cualquier crítica al PP-Vox es puro marketing barato. Zapatero y Sánchez llaman a la «movilización socialista contra la involución de la derecha». Pero la única involución que vemos los ciudadanos es la de un partido que pasó de ser socialista a ser socialdemócrata de salón, de defensor de la Constitución a muleta del radicalismo, de voz de las víctimas a cómplice del olvido.
Si hay una vergüenza internacional, esa son las suyas, Zapatero y Sánchez
Así que termino donde empecé: Zapatero y Sánchez, dejen de dar lecciones. Dejen de señalar a otros. Cada vez que abren la boca para criticar el pacto entre PP y Vox, los españoles que sufrimos el terrorismo queremos gritarte a la cara: ¿y vosotros qué? ¿qué habéis hecho por la dignidad de este país? Habéis convertido la política en un mercachifle de pactos vergonzosos, os arrodilláis ante los que no condenan el asesinato, y ahora venís a hablarnos de vergüenza internacional. No, señor Sánchez y Zapatero. La verdadera vergüenza internacional está en verles a ustedes con la mano alzada y la boca llena de palabras vacías, mientras su legado se pudre en la memoria de quienes no olvidamos. Esa, y no otra, es la gran vergüenza que tendríamos que explicar cada vez que un europeo nos pregunta por qué la política española huele tan mal.








