La solución farmacológica a los deslices de la clase política
Por I. Rónica, enviada especial a La Moncloa
En un giro de acontecimientos que ha dejado a la comunidad internacional entre la perplejidad y la admiración, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha anunciado hoy la patente de “Bromurosan”, un fármaco revolucionario destinado a “solucionar de raíz” el problema de los acosos sexuales y la “obsesión” por los servicios de señoritas de compañía que, según sus palabras, “afecta a un sector minoritario, pero muy ruidoso, de la dirigencia política de su partido”.
El acto de presentación, celebrado en el jardín de La Moncloa decorado con gigantografías de políticos sonrientes y libretas de color beis, contó con la presencia de un nutrido grupo de asesores que aplaudían al unísono, así como de un busto de Santiago Ramón y Cajal al que, fuentes allegadas aseguran, se le consultó en sesión espiritista sobre la dosificación adecuada.
Una idea brillante nacida de la “necesidad social”
“Llevamos meses, años, escuchando noticias bochornosas”, comenzó Sánchez, con tono de profeta iluminado. “Diputados que no distinguen un micrófono de una cintura, consejeros delegados que confunden la sala de juntas con un club nocturno, alcaldes que piensan que el botón de ‘voto secreto’ es para solicitar servicios inconfesables… Es un problema de salud pública, pero no de las víctimas, ¡sino de los señores con un libido desbocado y una concepción feudal de las relaciones personales!”.
Fue entonces cuando, según narró, en un momento de “inspiración divina” mientras ordenaba unos informes sobre la despoblación, cayó en la cuenta: “Si no podemos cambiarles el cerebro, cambiemosles la química”. Y así nació el Bromurosan.
Características del tratamiento milagroso
El Bromurosan, según el dossier técnico facilitado (ilustrado con dibujos de neurotransmisores con caritas tristes), es un compuesto de “altísima eficacia y efectos colaterales mínimos”. Se administrará en forma de “chequeo obligatorio” a todo cargo público del PSOE.
Entre sus efectos, destacan:
- Regulación del “termostato libidinal”: Reduce el impulso sexual a “niveles de concilio Vaticano II”, según reza el prospecto.
- Reorientación de energías: La testosterona sobrante se canaliza, de forma quirúrgica, hacia “tareas de Estado”, como leer memorándums largos, escuchar informes de 4 horas sobre la PAC o sonreír en actos protocolarios sin que se le vayan los ojos a partes inapropiadas del séquito femenino.
- Efecto “visión de sororidad”: El paciente comienza a percibir a las mujeres colegas o subordinadas no como “objetos de deseo”, sino como “agentes económicos de pleno derecho” o, en casos de éxito moderado, como “una compañera de partido molesta, pero al menos no le mirará las piernas”.
- Sabor a menta: Para facilitar su ingesta diaria.
Un debate superado
Ante la pregunta de si la administración sería coercitiva, el presidente aclaró: “Será de adhesión obligatoria, como lo es presentar la declaración de la renta o usar el cinturón de seguridad. Eso sí, aquellos que se nieguen y luego sean pillados in fraganti en un escándalo sexual, se enfrentarán a una sanción ejemplar: tendrán que tomar Bromurosan Forte (dosis doble) y asistir a un ciclo de conferencias de la vicepresidenta Yolanda Díaz sobre micromachismos en el sector terciario, sin teléfono móvil”.
La comunidad médica ha reaccionado con… silencio. La Agencia Española del Medicamento, no obstante, ha acelerado “de forma extraordinaria” su aprobación, creando una vía exprés llamada “procedimiento por imperativo democrático y decoro institucional”.
Primeras reacciones y perspectivas de futuro
El líder de la oposición, Alberto Núñez Feijóo, ha preguntado “si este medicamento también sirve para bajar la fiebre independentista”. Desde la CEOE, han solicitado que se distribuya también en polvos para espolvorear en los aire acondicionados de los despachos. Los círculos más íntimos del poder, entre risas nerviosas, bromean sobre si el compuesto se probó primero en algunos diputados sospechosamente callados en los últimos plenos.
Mientras, el mercado internacional se frota las manos. Se rumorea que varios gobiernos europeos, e incluso una delegación de Silicon Valley, han mostrado ya un “interés enorme” por adquirir la patente. “Imagínense”, concluyó Sánchez con una sonrisa de oreja a oreja, “un G7 donde los líderes solo piensen en geopolitíca y canapés. ¡El sueño de cualquier cancillería!”.
El Bromurosan estará disponible en farmacias (bajo receta rosa emitida por el Ministerio de Igualdad) a partir del próximo curso político. Mientras tanto, el presidente ha anunciado que ya trabaja en un suplemento para la “memoria selectiva”, que ayude a ciertos señores a recordar dónde dejaron su decencia y su sentido de la proporción.
Este artículo es una obra de ficción satírica. Cualquier parecido con la realidad es, probablemente, una triste coincidencia que el Bromurosan no podría curar.








