Hay gestos que, por su descomunal desproporción, dejan de ser simples anécdotas para convertirse…
Estas viendo contenido de: PROTECCIÓN
¡SOS, Interior, que me acosan los nazis que yo misma alimenté!
La pitonisa del odio que durante años arengó a las masas contra «fachas», «carcas» y «feminazis» descubre aterrorizada…
























