El PSOE resucita a Lope de Vega… por vergüenza ajena
Qué bello es el teatro político. Qué gozo ver a la progresía española refundando cada día los clásicos del Siglo de Oro. Lope de Vega debe de estar revolviéndose en su sepulcro, pero no de emoción, sino de vergüenza ajena.
«Todos a una»: el eslogan perfecto para tapar miserias
Resulta que ahora el PSOE ha decidido apropiarse del espíritu de Fuenteovejuna. Todos a una, sí. Pero no para enfrentarse a un comendador abusivo, sino para intentar tapar sus propias miserias con un mantón de lentejuelas llamado «conjura golpista». Porque claro, cuando los jueces te llaman a declarar —y van tres casos gordos en junio: Begoña, Zapatero y la fontanera—, la mejor defensa es un ataque de manual del populismo más cutre.
Montse Mínguez y las «prisas» que solo existen en su cabeza
La portavoz Montse Mínguez sale a la palestra con el gesto taciturno y suelta la perla: «Tienen muchas prisas para que el Gobierno caiga antes del verano». ¿Prisas? Que se lo digan a las agendas judiciales, que no entienden de calendarios electorales, pero parece que, según el PSOE, los plenos y las citaciones se confeccionan en la trastienda de la derecha malvada.
Óscar Puente: todo es «golpista» menos su propia gestión
Y tan solo unos minutos después, el ministro Óscar Puente —ese azote de las redes y la cordura— eleva la apuesta: habla de una operación «golpista». Golpista. Oiga, sí, como Tejero, pero con togas y escarapelas. Porque ya sabemos que en el diccionario socialista de hoy, cualquier juez que investigue al entorno de Sánchez es un golpista encubierto. Nada nuevo bajo el sol del sanchismo: si te investigan, es que hay un complot.
Salvador Illa: «No somos ingenuos»… qué alivio, porque el resto sí lo somos
Pero no podía faltar el terceto de la fidelidad cósmica. Salvador Illa, desde el Consell Nacional del PSC en Tarrasa, nos regala una perla de profundidad poética: «No somos ingenuos, vemos lo que está pasando». Y remata: «A los socialistas ni nos doblegan ni nos callan». ¿Lo ven? Ya está. Ya tenemos el eslogan para la nueva pegatina del partido. Porque si algo define a este gobierno no es su gestión, sino su capacidad para sentirse agraviado por unos jueces.
El doble rasero según Patxi López: corren para unos, vuelan para otros
Hablan de doble rasero, claro. Patxi López y Óscar López (otro Óscar, qué manía) denuncian que las causas afectan «con distinta velocidad». Pero olvidan un pequeño detalle: que si a los socialistas les llueven las citaciones es porque hay papeles, correos, comisionistas y una fontanera con agenda de estrellato. Eso no es un complot. Es un sumario.
En Fuenteovejuna no cayó nadie… aquí caerá todo el sanchismo
Y aquí llegamos al clímax de la ironía: en Fuenteovejuna, el pueblo se une para defender una injusticia real y termina absolviendo a todos. Pero en esta versión low cost del sainete político, no va a caer nadie. Excepto, claro, si los jueces siguen haciendo su trabajo. Porque en el cuento de la «conjura» —repetido como un mantra por la comandante Calvo, el ministro Bolaños y toda la brigada de agitación— lo que realmente se está cocinando no es un golpe, sino un delicado ejercicio de cortina de humo.
Esto no es épica, es acorralamiento
Cuando la realidad se parece a un coladero de contratos a dedo, cuando el presidente se ampara en su mujer como si fuera su escudero y cuando el partido se coordina para gritar «¡prensa enemiga!» y «¡jueces golpistas!», lo que tenemos no es un Fuenteovejuna ejemplar. Lo que tenemos es un partido acorralado por sus propias evidencias, que intenta convertir la debilidad en épica y el tribunal en tirano.
El público ya silba: Que llamarlo «conjura» no evitará lo que ya está escrito
Así que, señorías, sigan con la obra. Sigan con el «todos a una». Pero sepan que el público —que paga las entradas con sus impuestos— ya empieza a silbar. Porque en Fuenteovejuna no cayó nadie, es cierto. Pero aquí, si los papeles no mienten, puede que acabe cayendo todo el castillo de naipes del sanchismo. Y eso no será ni un golpe ni una conjura. Será, sencillamente, justicia.
Que es lo que nunca debieron dejar de ser.








