*Ione Belarra vuelve a confundir un altercado en un aparcamiento con un acto de “justicia social”
La escena, digna de un culebrón de low cost, se repetía ayer en el distrito madrileño de Usera-Villaverde. Un aparcamiento de supermercado, dos agentes haciendo lo que se supone que deben hacer —evitar que le roben el coche a los ciudadanos— y un grupo de siete personas dispuestas a convertir una identificación rutinaria en una refriega digna de un combate de artes marciales mixtas. El resultado: un policía herido leve y el ex diputado de Podemos en la Asamblea de Madrid, Serigne Mbaye, detenido junto a otros seis implicados.
La reacción automática de Belarra: Del altercado a la persecución racial
Pero si el suceso ya tenía todos los ingredientes de una noche de éxito asegurado en la sección de sucesos, la guinda la puso, como no podía ser de otra manera, la secretaria general de Podemos, Ione Belarra. La líder morada, fiel a su estilo de ver racismo y represión estatal hasta en la sopa, no tardó en emitir su comunicado de rigor exigiendo “la inmediata puesta en libertad” de Mbaye. Porque, claro, para Belarra, un ex diputado que acaba detenido tras una pelea con varios policías no es un ciudadano presuntamente implicado en un delito de desobediencia y resistencia a la autoridad. No. Es un “militante por los derechos de las personas migrantes”.
Uno puede imaginarse a Belarra dictando el texto con la misma solemnidad con la que suele anunciar medidas que nunca llegan. “Basta ya de hostigamiento”, clamó la dirigente, como si los agentes se levantasen cada mañana con un único propósito: amargarle el día al vendedor ambulante de turno. “Basta de persecución policial por el color de piel”, añadió, obviando que la patrulla acudió a un aviso específico por robos en vehículos, y que la identificación se solicitó a dos personas que, según los testigos, merodeaban de forma “sospechosa” entre los coches. Pero eso, en la épica belarrista, son meros detalles.
La Justicia Social según la dirigente morada
No contenta con ello, la también ex ministra quiso elevar el tono hasta el paroxismo: “Basta de persecución […] por defender la justicia social”. Habrá que actualizar el diccionario. Al parecer, la “justicia social” consiste ahora en salir corriendo cuando te pide la identificación la policía, montar un escándalo en medio de un aparcamiento y terminar enfrentándose violentamente a los agentes hasta causarles lesiones. No se sabe si fue por un arrebato de solidaridad internacional o porque el espíritu de la huelga general del 14J poseyó momentáneamente al grupo. Por suerte, Belarra no terminó el comunicado arengando a “matar al opresor” —quizás porque ya había cumplido la cuota de postureo diaria.
Los sindicatos policiales salen al paso: Actuación conforme a la ley
Mientras tanto, en el mundo real, los sindicatos policiales se veían obligados a salir al paso de las acusaciones. El Sindicato Unificado de Policía (SUP) y JUPOL, con una paciencia que ya empieza a ser casi un milagro, recordaron que los agentes se limitaron a actuar ante un aviso relacionado con robos. Sin distinción por raza, origen o la ideología del implicado, algo que a Belarra parece costarle horrores entender por algo la llaman la niña de la curva..
El ímpetu que nunca tuve en la asamblea
Es curioso. Cuando un ciudadano de a pie es detenido por agredir a la policía, el caso no suele llegar a la agenda mediática. Pero cuando el detenido es un ex diputado de Podemos, la líder del partido convierte automáticamente el calentón de un aparcamiento en un caso de persecución racial y un ataque a los derechos humanos. Quizás si Serigne Mbaye hubiera empleado en la Asamblea de Madrid el mismo ímpetu que empleó ayer contra los dos agentes, su carrera política no habría sido tan efímera.
Queda, eso sí, una pregunta en el aire: ¿hasta cuándo Ione Belarra seguirá utilizando los problemas judiciales de sus militantes para montar un numerito político, confundiendo la defensa de los derechos con la justificación de comportamientos violentos? Mientras tanto, el agente herido leve se recupera, el aparcamiento de Usera recupera la calma y la izquierda real, esa que no vive del relato, vuelve a preguntarse cómo es posible que su lideresa insista en poner la mano en el fuego por quienes terminan apagándola con una pelea callejera.
PARA QUIEN NO LA CONOZCA
*Ione Belarra: Líder de Podemos y exministra de Derechos Sociales, encarna un perfil político marcado por la vociferancia y el despliegue de un discurso impostor que sobreactúa su autoridad. Su estilo autoritario y despótico se manifiesta en la imposición unilateral de criterios dentro de su espacio, mientras que su comportamiento histriónico busca constantemente el protagonismo mediático. Al ejercer como mandona altanera, desprecia el diálogo horizontal y recurre a formas chabacanas y rudas que evidencian una falta de educación política en el ejercicio de sus responsabilidades.









