El Gran Espectáculo del Progresismo: Así saqueó Zapatero Venezuela mientras protegía con su silencio a etarras con 4.000 años de condena

Jun 2, 2026

Sucesos España - Portada 5 NOTICIAS 5 El Gran Espectáculo del Progresismo: Así saqueó Zapatero Venezuela mientras protegía con su silencio a etarras con 4.000 años de condena

La cara de bobo que escondía al lobo

El «príncipe» del chavismo cobraba 2 millones por cada operación petrolera mientras sus hijas se forraban y los terroristas más sanguinarios de ETA vivían como reyes en Caracas. 

Hay caras que inspiran confianza. Y hay caras que son una puta máscara. La de José Luis Rodríguez Zapatero, esa sonrisa de bobo perpetuo, ese aire de profesor de instituto progresista y bonachón, ha sido durante años el mejor activo del chavismo. Por un lado, para seguir robando. Por otro, con su silencio, seguir protegiendo a los terroristas más sanguinarios de Europa. Porque el «hombre del talante» no solo saqueó Venezuela hasta los huesos: también permitió que 14 etarras con 50 asesinatos a sus espaldas y 4.000 años de condena acumulada vivieran impunemente en el país caribeño mientras él posaba de «mediador».

Qué bonito debe ser eso de tener principios. Tan bonito que, a veces, pesan más que 50 cadáveres.

Los amigos de Zapatero, los verdugos de España

Lo llamaban «mi príncipe». A un tío con cara de haber perdido el autobús de la realidad, los jerarcas del chavismo le rendían pleitesía como si fuera la realeza. Lorent Saleh, activista venezolano, expreso político y premio Sájarov del Parlamento Europeo, lo ha dejado claro: «Zapatero no es un mediador, es uno de los captores. Es una de las seis personas más importantes del chavismo».

Seis personas. En una dictadura que ha expulsado a millones de venezolanos, que ha dejado niños muertos de hambre en hospitales sin medicinas. Zapatero está en ese podio de honor. Al lado de Delcy Rodríguez, de Jorge Rodríguez, de Nicolás Maduro. El «progresista español» sentado en la mesa de los verdugos.

¿Y qué hacía allí? ¿Mediar? ¿Poner paz? No, querido ingenuo. Zapatero estaba allí para cobrar un peaje. Y callarse para que los etarras siguieran teniendo un santuario donde esconderse de la justicia.

El santuario chavista que Zapatero bendijo con su silencio

Porque durante décadas, Venezuela se convirtió en el refugio preferido de ETA fuera de Europa. Hugo Chávez y después Nicolás Maduro no solo se negaron sistemáticamente a extraditar a los etarras reclamados por España, sino que algunos terroristas llegaron a ocupar cargos en la administración bolivariana. ¿Y quién era el principal valedor de ese régimen en España? Adivinen. Sí, el mismo que ahora se frota las manos con la «transición» venezolana.

Mientras Francia, con gobiernos de distinto signo, colaboraba activamente en la lucha antiterrorista, Venezuela se convertía en un agujero negro para la justicia española. Y Zapatero, lejos de presionar diplomáticamente, prefería mantener intacta una alianza ideológica que le resultaba rentable en el plano internacional… y en el personal, como veremos.

Iñaki de Juana Chaos: 3.000 años de condena y un negocio de licores en la playa

Empecemos por la joya de la corona. Iñaki de Juana Chaos, el héroe silencioso del zapatismo, mató a 25 personas. Doce de ellas eran guardias civiles, la mayoría de entre 19 y 24 años. Una furgoneta con 50 kilos de Goma-2 los convirtió en estadística en la plaza de la República Dominicana. La justicia española le endosó 3.000 años de prisión. Pero De Juana Chaos, listo él, cumplió 21 años (una ganga) y en 2010, justo cuando Zapatero aún gobernaba, huyó a Venezuela.

Hoy regenta una tienda de licores en Chichiriviche, en el Estado venezolano de Falcón. Mientras Zapatero se abrazaba con Chávez y Maduro, el etarra más sanguinario de la lista vendía ron en la playa. ¿Presión diplomática? ¿Exigencias firmes? ¿Consecuencias? No, eso era de fachas. Zapatero prefería sonreír para la foto.

‘Dienteputo’, ‘Txistu’ y la panda de asesinos que Zapatero nunca quiso ver

La lista de los 14 etarras refugiados en Venezuela que la Audiencia Nacional reclama es un quién es quién del horror:

  • José Luis Eciolaza Galán ‘Dienteputo’: jefe militar de ETA en la sombra, con seis asesinatos atribuidos personalmente, incluyendo el de una inspectora de policía de 23 años. Se dedicó a formar a nuevos etarras y a guerrilleros de las FARC en Chichiriviche.

  • Eugenio Barrutiabengoa Zabarte ‘Arbe’: siete asesinatos cometidos en 1979-1980. Vive en Caracas desde hace 40 años.

  • Luis María Olalde Quintela ‘Txistu’: participó en un coche bomba que mató a tres guardias civiles en 1978. El Tribunal Supremo venezolano rechazó su extradición en 2003 por considerar «insuficiente» la documentación española.

  • Arturo Cubillas Fontán: el etarra favorito del chavismo. Ocupó CARGOS en la administración bolivariana. Fue señalado como presunto enlace entre ETA y las FARC. Formaba a guerrilleros colombianos en el manejo de explosivos. Y Zapatero lo dejaba campar a sus anchas.

En total: más de medio centenar de víctimas. Más de 4.000 años de prisión acumulada. Todos ellos viviendo en Venezuela como si nada. Algunos con cargos públicos. Todos protegidos por el mismo régimen que Zapatero abrazaba en cada cumbre.

El «peaje Zapatero»: 2 millones de euros para comprar petróleo venezolano

Pero no crean que el expresidente hacía todo esto por amor al arte. No. El postureo tenía un precio. Y ese precio lo pagó el pueblo venezolano con su hambre.

La Audiencia Nacional ha destapado el pastel. El juez José Luis Calama ha imputado a Zapatero por liderar una «red jerarquizada» de tráfico de influencias en la que cobraba un peaje de hasta 2 millones de euros por cada operación de compra de petróleo venezolano.

Funcionaba así: cualquier empresa que quisiera comprar crudo a PDVSA (la petrolera estatal venezolana, saqueada hasta los cimientos) tenía que enviar una carta de intenciones… a la oficina del Grupo Zapatero. No al ministerio de petróleo. A la oficina privada del expresidente español.

El «peaje». El comprador pagaba, Zapatero daba el visto bueno, y entonces «la Dama» (Delcy Rodríguez, su ahijada política) asignaba los barcos y las rutas. Una aduana criminal montada por un expresidente del gobierno de España. En beneficio de una dictadura. Y en beneficio propio, por supuesto.

La gestoría de Hortaleza y las hijas millonarias: el progresismo es cosa de familia

Y aquí viene lo mejor. Todo ese dinero, millones de euros provenientes del expolio del petróleo venezolano, acababa en España a través de una pequeña gestoría en el barrio de Hortaleza, en Madrid. Una gestoría cutre, de esas de barrio, era el epicentro de una trama internacional de blanqueo.

El mecanismo: contratos falsos por informes de asesoría que nadie leyó nunca. La empresa Análisis Relevante, propiedad de un amigo íntimo de Zapatero, facturaba 145.200 euros por servicios inexistentes. El dinero salía de empresas pantalla controladas por banqueros chavistas vinculados al narcotráfico.

¿Y quién más cobraba? Whathefav, la empresa de las hijas de Zapatero, recibió 239.755 euros de esta misma trama. Otras sociedades vinculadas al expresidente acumularon pagos por valor de 1,5 millones de euros directamente a él y otros 423.779 euros a la empresa de sus hijas.

Lorent Saleh lo resume con una frase que debería perseguir a Zapatero el resto de sus días: «Mientras nosotros, los venezolanos, comíamos de la basura, las hijas de Rodríguez Zapatero se hacían millonarias con el dinero de Venezuela».

Comer de la basura. Literalmente. Mientras los niños venezolanos rebuscaban en contenedores, las niñas de papá Zapatero engordaban su cuenta corriente con el petróleo robado. Y mientras tanto, los etarras asesinos seguían protegidos en el mismo país que financiaba ese lujo.

El «mediador» que liberó a cero presos políticos

Pero ojo, que Zapatero no solo saqueaba y protegía terroristas. También blanqueaba la imagen del chavismo. El régimen lo utilizaba como «mediador internacional» para dar una pátina de legitimidad democrática a una dictadura. ¿Y qué consiguió el gran mediador? ¿Cuántos presos políticos liberó?

Cero. Absolutamente cero. Mientras Zapatero se paseaba por Miraflores dándose abrazos con Maduro y Delcy, en las cárceles venezolanas seguían pudriéndose más de 500 disidentes políticos, entre ellos al menos cinco ciudadanos españoles. Los presos políticos venezolanos le importaban menos que la suela de sus zapatos. Lo suyo era el postureo, la foto, el abrazo. Y el dinero, por supuesto.

La hipocresía del «talante»: ni justicia para las víctimas de ETA ni para los presos políticos

El mismo Zapatero que hoy pontifica sobre derechos humanos y justicia universal es el que permitió que Arturo Cubillas (procesado por conspiración para asesinar a expresidentes colombianos) se convirtiera en asesor del chavismo.

El mismo Zapatero que habla de memoria histórica es el que nunca mencionó a los 12 guardias civiles asesinados por De Juana Chaos, cuyos familiares llevan años viendo cómo el verdugo vive en libertad en una playa venezolana.

El mismo Zapatero que exigía «diálogo» para Venezuela era el que cobraba 2 millones de euros por cada barco de petróleo que salía del país que decía «ayudar».

Esa cara de bobo era el mejor activo del chavismo en Europa. Mientras él sonreía, los venezolanos pasaban hambre. Mientras él mediaba, sus hijas se forraban. Mientras él posaba de estadista comprometido con la paz, el dinero del petróleo saqueado acababa en su bolsillo y los terroristas que él no quiso extraditar seguían campando a sus anchas.

Delcy Rodríguez y el futuro: el mismo circo, distintos payasos

Ahora, con Maduro técnicamente fuera del poder (aunque Delcy Rodríguez, otra gran amiga de Zapatero, haya llegado para quedarse), la Audiencia Nacional ha reactivado la búsqueda de estos 14 etarras. La asociación Dignidad y Justicia, que ha tenido que hacer el trabajo que el gobierno de Zapatero no quiso hacer, impulsa la comisión rogatoria.

Pero no nos engañemos. Si Delcy Rodríguez sigue en el poder, el guión será el mismo. Porque Delcy es discípula aventajada de Chávez y Maduro, y también es amiga de esa izquierda española que durante años llamó «democracia» a una dictadura. La misma izquierda de la que Zapatero es sumo sacerdote. La misma que le ha permitido seguir saqueando y protegiendo impunemente durante años.

El progresista que se comió la cena de los venezolanos mientras los etarras brindaban

Así que ya lo saben. Cuando vean a Zapatero poner esa cara de bobo en televisión, acordarse de los niños venezolanos rebuscando en la basura. Acordarse de los 500 presos políticos que él nunca liberó. Acordarse de los 2 millones de euros que él cobró en «peajes». Acordarse de sus hijas, que se hicieron millonarias mientras el pueblo que su padre decía salvar se moría de hambre.

Y acordarse también de los 12 guardias civiles asesinados en la plaza de la República Dominicana. De la inspectora de policía de 23 años. De los tres guardias civiles de Azcoitia. De las 50 víctimas de esos 14 etarras que él nunca quiso traer de vuelta a España porque eso habría significado enfrentarse a sus amigos del chavismo.

Zapatero no es un progresista. Es un saqueador con sonrisa de comparsa. Un oportunista que utilizó su cargo, sus contactos y su cara de bueno para forrarse a costa de la miseria ajena mientras protegía a los verdugos de su propio país. Y lo peor de todo: que aún hay quien se la cree.

Pero eso también es parte del negocio, ¿no? La cara de bobo es el mejor disfraz. Y él lo ha usado durante años para robar a un país entero mientras posaba de redentor y brindaba con los asesinos.

Salud, «príncipe». Que la justicia te acompañe. Y que los venezolanos, esos a los que tú decías ayudar, y los españoles, esos cuyos verdugos protegiste, te pongan donde te mereces: en el mismo banquillo que tus amigos los dictadores y los etarras.

Porque al final, todo es el mismo circo. Y tú, José Luis, eres el payaso más caro de la función.

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