El arte de no ver, oído, ni oler: cómo la prensa “indecente” se ha especializado en mirar para otro lado mientras Sánchez baila en el alambre

May 29, 2026

Sucesos España - Portada 5 OPINIÓN 5 El arte de no ver, oído, ni oler: cómo la prensa “indecente” se ha especializado en mirar para otro lado mientras Sánchez baila en el alambre

El cuarto poder que ya no ve, ni oye, ni habla

Dicen que la prensa independiente es el cuarto poder. O lo era. Porque últimamente parece más bien el décimo séptimo mono: no ve, no oye, no habla, y si habla es para decir que todo es un bulo de la ultraderecha. Mientras tanto, el Gobierno de Pedro Sánchez navega entre escándalos como si fuera un velero en una bañera, eso sí, con la prensa amiga haciendo de viento artificial.

Ábalos, el muerto que sigue dando señales de vida

¿De qué estamos hablando? Pues de lo que no se habla. O se habla un día, y se entierra al siguiente con la bandeja de carne del Congreso o con un titular sobre la “crispación” de Vox. Porque lo importante no es que el exministro José Luis Ábalos, antaño número tres del PSOE, esté pendiente de sentencia por presuntas mordidas, cobros en negro y contratos amañados durante la pandemia. Lo importante, parece, es recordar que Ábalos ya no está en el Gobierno —y que, mira por dónde, ni siquiera está en el Grupo Socialista, sino en la cárcel. Como si la metástasis se cortase amputando al paciente.

Santos Cerdán: el espejismo de la “investigación preliminar”

Tampoco conviene indagar demasiado en el papel de Santos Cerdán, secretario de Organización del PSOE, y sus presuntos cobros en negro y contratos amañados, según la investigación, habría aceitado las arcas del partido con comisiones millonarias. Ni qué decir tiene que la prensa que ahora cubre de flores a Ferraz ante cada crisis considera aquello “una investigación preliminar sin consistencia”. Claro, como no ha habido aún condena, pues es todo invención monárquica y mediática. Así funciona la lógica del avestruz progresista.

El hermano músico, la mujer investigada y el silencio sinfónico

Pero vayamos más lejos: ¿qué pasa con el hermano de Sánchez, David Sánchez Pérez-Castejón, ese músico que consiguió una plaza a dedo en la Diputación de Badajoz siendo el hermanísimo del presidente? “Es un gran profesional”, decían los medios orgánicos. “Es un caso de lawfare”, matizaban. La Justicia, en cambio, habla de presuntos delitos de tráfico de influencias y malversación. Pero en la televisión pública que sostiene al Gobierno, eso es “una persecución sin precedentes a la familia socialista”.

¿Y la mujer de Sánchez, Begoña Gómez? Su hombre de confianza en la Universidad Complutense resulta que se llevó comisiones, su software era inventado, sus patrocinadores eran empresas luego rescatadas por el Estado. Y, sin embargo, los titulares preferían: “El PP lleva al TC la ley de amnistía” o “Feijóo no suma para gobernar”. Hay que mantener el foco. El foco, claro, siempre sobre el adversario.

Zapatero, Leire y los fantasmas del pasado que cobran del presente

Ah, y no nos olvidemos de Leire Pajín, que reapareció en la vida pública como un fantasma del bipartidismo para terminar de contar la nómina de las fundaciones afines, ni de Zapatero, que hace equilibrios diplomáticos con Venezuela y de paso parece ejercer de intermediario moralizante. Y por supuesto, las cloacas del Estado, ese cuento de los papeles de Bárcenas que tantas calabazas le han dado a la jueza, pero que para algunos medios son “indicios suficientes” cuando el señalado es el PP y “teorías de la conspiración” cuando el señalado es Ferraz.

El decálogo del periodista militante: todo es fake hasta que nos sentencian

La prensa que sostiene a Sánchez tiene una habilidad pasmosa: todo escándalo es fake hasta que se demuestre lo contrario. Y si se demuestra, es fake porque lo dice la derecha judicial. Y si la derecha judicial no lo dice, es fake porque lo dice un periódico que no es El País. Y si lo dice El País, entonces lo matizan: “presuntas irregularidades”, “fuentes policiales no contrastadas”, “caso complejo que no debe empañar la acción de Gobierno”.

El espejo deformante: arrugas para el rival, bótox para el poder

El resultado es un ecosistema mediático tan coherente como un espejo deformante de feria: amplía las arrugas de la oposición hasta convertirlas en simas, y disimula las del Gobierno hasta hacerlas invisibles. Y ahí reside la verdadera corrupción del periodismo: no en aceptar sobres, sino en prostituir la mirada. Porque ya no se trata de izquierda o derecha, sino de decencia profesional. Y esa, la decencia, hace tiempo que abandonó la redacción de algunos medios para instalarse en los pasillos del poder.

No les hace falta valentía, les basta con callar

Así que la próxima vez que algún lector fiel a la causa se pregunte por qué la prensa internacional llama “políticamente agonizante” a un presidente que aguanta todos los escándalos sin que le tiemble el pulso, que sepa la respuesta: no es carisma, no es gestión, no es estrategia. Es una legión de periodistas con chaleco reflector y la palabra “democracia” grabada en la credencial, dispuestos a no ver ni un solo sobre marrón, ni una sola factura falsa, ni una sola llamada comprometedora. Todo por no darle la razón a la derecha. Que al final, igual se la van a dar ellos solos, callando.

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