Crónicas del Reino de Yupi: El PSOE descubre que Suiza y Francia son barrios de Vallecas (y otras fábulas de la secta)

May 20, 2026

Sucesos España - Portada 5 OPINIÓN 5 Crónicas del Reino de Yupi: El PSOE descubre que Suiza y Francia son barrios de Vallecas (y otras fábulas de la secta)

Bienvenidos a la República Independiente de la Nieve

Hay mundos. Y luego está el mundo en el que vive el PSOE cuando toca defender a los suyos. Un universo paralelo donde las leyes de la física, la lógica y los tratados de extradición se suspenden mágicamente en cuanto un juez osa toser en dirección a un ex presidente. Un lugar hermoso, idílico, donde el dinero de Venezuela huele a rosas, las comisiones son «trabajos de asesoramiento» y los jueces suizos son en realidad franquiciados de Vox. Ese lugar tiene un nombre comercial: El Mundo de Yupi. Y su producto estrella es la teoría del lawfare exprés.

Pero ojo, no se confundan. No estamos hablando de cualquier lawfare. Estamos hablando del lawfare multijurisdiccional, ese que requiere que la justicia francesa, la suiza y la española se pongan de acuerdo en sus vacaciones para fastidiar al bueno de José Luis. Porque claro, nada más creíble que un complot internacional de jueces «fascistas» que además hablan tres idiomas distintos y coordinan sus registros con la precisión de un reloj suizo (nunca mejor dicho). O sí. Quizá es más sencillo: quizá el ex presidente tiene un problema con la procedencia de algunos dineros. Pero eso, en el Mundo de Yupi, es secundario.

El arte de imputar a un ungido (requiere valor, o pruebas, tú dirás)

Vayamos al grano, que la paciencia se me agota como un ministro en una rueda de prensa incómoda. El pasado 19 de mayo, el juez José Luis Calama (para los íntimos «el fascista de turno») decidió imputar a José Luis Rodríguez Zapatero por blanqueo de capitales, organización criminal y tráfico de influencias. Y aquí el lector inteligente se preguntará: Oye, ¿pero un juez se juega el cuello imputando a un ex presidente del gobierno así, porque le amaneció inspirado?

Pues no, querido ingenuo. Para eso están las pruebas. Y resulta que no es que Calama se levantara un día con ganas de protagonismo. Es que la Fiscalía Anticorrupción recibió dos mazazos en forma de comisiones rogatorias. Una desde Francia. Otra desde Suiza. Sí, esos países que, según la nueva cartografía sectaria del PSOE, deben ser ahora parte de «la ultraderecha internacional». ¿Qué pedían los suizos y los franceses? Pues información sobre unos movimientos de dinero bastante sospechosos relacionados con el rescate de Plus Ultra Líneas Aéreas.

Pero no, seguro que la jueza suiza es una monja de las Hermanas de la Caridad Fascista y el fiscal francés un gorila disfrazado de juez. Porque es mucho más cómodo pensar que hay una conspiración mundial que asumir que el dinero del rescate de una aerolínea moribunda acabó en el bolsillo de un ex presidente y en la agencia de marketing digital de sus hijas.

Ah, ¿que no lo sabían? Pues prepárense, que esto se pone tierno.

What The Fav, SL: Cuando la maquetación cuesta 661.000 euros (IVA no incluido)

Permítanme que les presente a la protagonista inadvertida de esta tragicomedia: What The Fav, S.L. . Una empresa dedicada al mundo de los eSports y el marketing digital. Una empresa cuyas administradoras son las hijas de Zapatero. Una empresa que, según la investigación de la UDEF, recibió casi 661.000 euros procedentes de Análisis Relevante, S.L. , una consultora de un amigo de la infancia del ex presidente, llamado Julio Martínez Martínez.

¿Y por qué le pagaba Análisis Relevante a What The Fav? Pues por unos «trabajos de maquetación». Vamos, por maquetar. Porque claro, no hay nada más lucrativo en el mercado actual que maquetar cosas. Tanto que el precio por folio maquetado debía ser de oro líquido. Pero aquí no acaba el chiste: Análisis Relevante había recibido a su vez cientos de miles de euros de Plus Ultra, la aerolínea rescatada por el gobierno de Pedro Sánchez con 53 millones de euros de dinero público.

¿Ven el dibujo? Una flecha: Dinero público → Plus Ultra → Amigo de la infancia → Empresa fantasma → Empresa de las hijas del ex presidente. Eso, en el mundo real, se llama trama. En el mundo de Yupi, se llama «emprendimiento familiar con apoyo institucional».

La UDEF fue tan malvada que registró el despacho de Zapatero en Ferraz. También la sede de What The Fav. Y encontraron documentos. Y transferencias. Y correos. Cosas de fascistas, ya saben.

Venezuela, el invitado que nadie quiere nombrar (pero que está en la mesa)

Ahora viene la parte incómoda, esa que en Ferraz intentan barrer debajo de la alfombra junto con las hemerotecas. Porque el origen último de parte de los fondos que se investigan no está en Madrid, ni en Barcelona, ni en un bingo de Almería. Está en Venezuela. En concreto, en el saqueo sistemático de PDVSA (la petrolera estatal venezolana) y del programa de alimentos CLAP.

Según los informes de la justicia suiza —que, insisto, debe ser una sucursal de El Mundo—, cantidades millonarias procedentes de sobornos y comisiones ilegales en Venezuela habrían sido canalizadas a través de España, Francia y Suiza. Y en medio de esa telaraña aparece el nombre de Zapatero. Porque el ex presidente mantuvo una relación política y personal con el chavismo durante años. Porque medió entre el régimen y la oposición. Porque, casualidades de la vida, su despacho asesoró a empresas interesadas en hacer negocios con el régimen. Porque…

Da igual. Para el PSOE, el chavismo es una democracia cuando toca cobrar. Y el dinero venezolano, por arte de magia, deja de ser opaco en cuanto cruza el Atlántico.

¿Que la justicia suiza sospecha blanqueo? Lawfare.
¿Que la justicia francesa pide explicaciones? Lawfare.
¿Que la UDEF encuentra 661.000 euros en la empresa de las hijas? Lawfare.
¿Que el juez Calama imputa con pruebas internacionales? Fascista, fascista, fascista.

Qué bonito. Qué fácil. Qué vacío.

El síndrome del «líder» (o cómo ser jefe de una organización criminal sin saberlo)

El auto del juez Calama es demoledor, pero no por malvado, sino por detallado. En él, el magistrado no solo imputa a Zapatero por blanqueo, sino que le sitúa como «líder» de una organización criminal dedicada al tráfico de influencias. Es decir, el juez dice, con papeles y pruebas, que el ex presidente no era un invitado de piedra en esta fiesta, sino el DJ, el promotor y el que cobraba la entrada.

La estructura era sencilla y elegante, digna de un copyleaks de la Gürtel:

  • Zapatero ponía la cara, el prestigio y la agenda de contactos.
  • Julio Martínez Martínez (el amigo de la infancia) ponía la empresa pantalla (Análisis Relevante).
  • Plus Ultra ponía el dinero público.
  • What The Fav ponía la factura por servicios inexistentes.
  • Y las hijas ponían la cuenta bancaria donde ingresar el dinero una vez lavado.

Todo muy familiar, muy entrañable. Como una cena de Navidad, pero con paraísos fiscales.

Claro que Zapatero ya ha salido en vídeo, como un profeta del siglo XXI, a decir que todo es mentira, que él jamás gestionó nada, que lo suyo es la «política de altos vuelos» no los «bajos vuelos mercantiles». Palabrita del niño Jesús. Pero resulta que los correos, las transferencias y los contratos dicen otra cosa. ¿Mienten los correos? ¿Miente Suiza? ¿Miente Francia? ¿Miente la UDEF?

O no. O igual el que miente es otro. Pero eso sería reconocer que en el Mundo de Yupi se está acabando el chicle.

El problema de llamar «fascista» a un juez (y otras piruetas dialécticas)

Lo más brillante de esta estrategia de comunicación política —y uso el término «brillante» con la misma intención que se dice «cálculo renal»— es el insulto al sentido común. Porque el PSOE no se limita a defender a Zapatero. No. Lo convierte en mártir. Y a los jueces, en esbirros de una conspiración fascista que incluye al Partido Popular, a Vox, al Rey emérito (pero eso es otra historia), a los servicios secretos suizos y al Papa.

Imaginen la escena: una jueza en Ginebra se levanta un martes por la mañana, toma su café con leche, y piensa: «Hoy voy a fastidiar al PSOE. Voy a mandar una comisión rogatoria a España para imputar a Zapatero, aunque no tenga ni idea de quién es. Porque soy fascista. Y punto.»

¿No es más sencillo, más humano, más probable pensar que la jueza suiza recibió un aviso de FinCEN o de Europol sobre movimientos de dinero irregular? ¿No es más creíble que el fiscal francés abrió una investigación por blanqueo y pidió colaboración? ¿No es más lógico que la UDEF hiciera su trabajo y encontrara indicios?

No. En el Mundo de Yupi no. Allí todo es un complot. Allí las pruebas son «lawfare». Allí las imputaciones son «persecución». Allí el dinero venezolano es «cooperación internacional». Y allí, sobre todo, los jueces son fascistas por definición cada vez que firman algo que no le gusta a la secta.

Qué bonita manera de hacer política: destruir la separación de poderes porque te pillan con las manos en la masa. O con los euros en la cuenta.

La pregunta que no quieren oír (y que nadie les hace en las ruedas de prensa)

Termino, porque se me acaba el café y la paciencia. Pero antes, una pregunta para los «sectarios de pacotilla» que ahora llenan los platós de televisión llamando «fascistas» a los jueces:

¿De verdad creen que un juez de la Audiencia Nacional, que lleva años en la carrera, que sabe perfectamente que imputar a un ex presidente del gobierno es meterse en un avispero, que tiene mujer e hijos y una hipoteca, va a firmar ese auto si no tiene las pruebas más sólidas del mundo?

¿De verdad creen que el juez Calama, así, porque sí, se va a enfrentar a toda la maquinaria del Estado, al poder político, a la maquinaria mediática del PSOE, a las presiones, a los insultos, al descrédito, para montar un «lawfare» que además tendría que coordinar con dos países extranjeros?

¿O es más bien que el juez tiene un informe de la UDEF, dos comisiones rogatorias internacionales, un puñado de transferencias, una empresa fantasma, una empresa de las hijas, un testigo colaborador, y una convicción de que aquí hay delito?

Si el juez no lo tuviera claro, no lo firma. Y si lo firma, es porque lo tiene más claro que el agua. Porque en la Audiencia Nacional no se hacen amigos imputando a ex presidentes. Se hacen enemigos. Y a los enemigos poderosos. Así que, por favor, dejen la milonga del lawfare. Dejen el victimismo. Dejen el cuento de los «fascistas».

Aquí no hay fascistas. Hay pruebas. Y eso duele más, ¿verdad?

El despertador sonará (aunque no quieran oírlo)

El Mundo de Yupi es hermoso. No lo negaré. En él, los expresidentes son honestos, las comisiones son asesorías, los paraísos fiscales son «planificación financiera» y los jueces son malvados. Pero el mundo real es tozudo. Y el 2 de junio, Zapatero tendrá que sentarse delante del juez Calama. Y tendrá que explicar por qué el dinero del rescate de Plus Ultra acabó en la cuenta de sus hijas. Y tendrá que explicar qué hacía Venezuela en medio. Y tendrá que explicar por qué su amigo de la infancia era el gerente de la empresa pantalla.

Y ese día, por muchas ruedas de prensa que dé el PSOE, por muchas teorías del lawfare que inventen, por muchos «fascistas» que griten, la realidad se sentará enfrente. Y la realidad, a diferencia de los jueces, no entiende de siglas políticas.

Así que ya saben: sigan con su mundo de Yupi. Sigan llamando fascistas a los jueces suizos. Sigan creyendo que Francia es un barrio de Vallecas. Sigan pensando que 661.000 euros en la empresa de las hijas son «gastos de maquetación». Pero no se quejen cuando el juez les pregunte. Porque en la Audiencia Nacional, el lawfare no está incluido en el menú.

Allí solo sirven pruebas. Y las suyas, queridos sectarios, pesan toneladas.

 

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