El ‘One’, la corrupción del PSOE, las cloacas y el arte de no dimitir

Jun 5, 2026

Sucesos España - Portada 5 OPINIÓN 5 El ‘One’, la corrupción del PSOE, las cloacas y el arte de no dimitir

Una dignidad que nunca llegara: Sánchez ya no gobierna, solo sobrevive

Que Pedro Sánchez no dimita ya no es una noticia, es un dogma de fe. Y como todo dogma, necesita sus milagros. O mejor dicho, sus fontaneros. Porque si algo ha dejado claro el estallido definitivo del ‘caso Koldo’ y el ‘caso Leire Díez’ es que el presidente no solo no tiene intención de irse, sino que se ha rodeado de una auténtica constelación criminal para quedarse. Lo único que le queda por hacer a Sánchez para demostrar un mínimo de dignidad democrática sería poner fin a este espectáculo. Pero, ¿por qué iba a hacerlo, si Moncloa es el centro de mando de una maquinaria perfectamente engrasada?

El ‘caso Koldo’: El ático de la corrupción

Empecemos por el ‘caso Koldo’ donde el exministro José Luis Ábalos esta pendiente de condena, ese agujero negro del PSOE del que parece imposible salir. Según la Unidad Central Operativa (UCO), la trama no se limitó a comprar mascarillas inservibles durante la pandemia; fue una organización criminal establecida para esquilmar las arcas públicas a través de comisiones millonarias. Pero la parte más jugosa ha sido la “pieza de la obra pública”. Aquí, el protagonista es el hasta hace poco número tres del partido, Santos Cerdán.

La Fiscalía Anticorrupción ya ha advertido que vienen “nuevas imputaciones” en esta maraña de amaños. ¿Y qué hizo Cerdán? Pasar varios meses en prisión provisional y dimitir de sus cargos, claro . Pero ojo, que la investigación no se detiene. La UCO apunta directamente a que el PSOE pudo haber utilizado su propia estructura para pagar nóminas falsas y blanquear el dinero procedente de estas mordidas . Es la pescadilla que se muerde la cola: la corrupción para financiar al partido que tapa la corrupción.

Las ‘Cloacas’ de Moncloa: Fontaneras en el Despacho Presidencial

Si el ‘caso Koldo y Cerdán’ es el esqueleto en el armario, el ‘caso Leire Díez’ es la mano que intenta cerrar la puerta a empujones. La trama destapada por la Audiencia Nacional, conocida como la ‘Operación Cloaca’ o ‘caso Fontanera’, ha dejado al descubierto algo que muchos sospechaban: el Gobierno empleó a escuderos para intentar dinamitar las investigaciones judiciales .

La protagonista, Leire Díez, una exconcejal colocada en empresas públicas como Correos, ha sido grabada presumiendo de tener acceso directo al núcleo duro del PSOE. Pero lo más grave no es que intentara comprar favores con fiscalías o que prometiera prebendas a cambio de silencio. Lo explosivo, lo que convierte este sainete en una tragedia nacional, es lo que ha destapado la UCO en los sumarios recientes.

Resulta que la Sra. Díez llamaba “the one” (El Número Uno) a alguien en sus conversaciones. ¿Adivinen quién? Pues sí, al presidente del Gobierno. Según los informes policiales, la enrevesada operación para desacreditar a los mandos de la Guardia Civil que investigaban el ‘caso Koldo’ o para recabar información contra la jueza que lleva el ‘caso del hermanísimo’ (David Sánchez) contaba con el beneplácito y el conocimiento del “ONE”.

La propia Leire Díez dejó constancia por escrito de que “el one” la animaba a seguir después de que saltaran las alarmas: “Ayer le dijo el one a S (Santos Cerdán) que me dijera que estoy haciendo un trabajo enorme y que no me venga abajo”. Es decir, mientras Sánchez pedía “unidad” y “diálogo” en la Moncloa, sus más fieles servidores estaban intentando comprar a testigos, presionar a fiscales y montar juicios paralelos contra los jueces.

¿Solución? Las urnas y la Justicia

A los españoles nos venden la moto de que el presidente está blindado. Pero el blindaje se ha convertido en un sarcófago. La “galaxia de la corrupción” ya suma nueve casos abiertos que afectan desde su mujer (caso Begoña Gómez) hasta su hermano (caso David Sánchez) .

Sánchez no dimite porque, como bien apuntaba la trama, continuar en la Moncloa le permite seguir controlando esos resortes del Estado que tanto le gustan: desde el CIS (siempre tan optimista) hasta la televisión pública, pasando por la Fiscalía General (cuyo exfiscal general ya ha sido condenado por filtrar datos del novio de Ayuso) y el Tribunal Constitucional. Pero lo que los informes de la UCO demuestran es que la maniobra de distracción (“la ley de amnistía”, “la regeneración democrática”) ha fracasado estrepitosamente.

La solución, como decíamos, llegará cuando la democracia quite de en medio a Pedro Sánchez. Y la democracia son las urnas, pero también la Justicia. Mientras Cerdán espera juicio por un lado y Leire Díez queda retratada como el peor ejemplo de “fontanera”, la sombra de la corrupción se extiende al propio sillón presidencial. Ya no es que el PSOE tenga un problema de corrupción; es que el PSOE se ha convertido en la correa de transmisión de un entramado cuyo único fin es salvar al líder.

Así que ya saben. Mientras el presidente se toma cinco días para reflexionar en público, en privado se dedica a dar ánimos a sus peones para que conspiren en los juzgados. Eso no es gobernar, es sobrevivir. Y la dignidad, desde luego, hace mucho que cogió la puerta.

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