En plena campaña aragonesa, el presidente Pedro Sánchez ha cargado con dureza contra el Partido Popular por su gestión de la denuncia de acoso contra el alcalde de Móstoles. Sin embargo, este ataque ignora sus propias sombras: la gestión opaca de casos similares en el PSOE y el uso de la acusación como arma electoral en un contexto de pronósticos adversos para su partido.
La acusación pública: «Dan vergüenza»
En el mitin de cierre en Zaragoza, Sánchez arremetió contra la cúpula del PP. Afirmó que el alcalde Manuel Bautista, la presidenta madrileña Isabel Díaz Ayuso y el líder nacional Alberto Núñez Feijóo «mintieron» al calificar el caso de «fabricado».
«Dan vergüenza al apoyar al acosador y no estar con la víctima y estar acusándola como están haciendo».
Sánchez exigió la dimisión del alcalde y criticó la falta de autonomía de Feijóo, sugiriendo que teme un destino similar al de Pablo Casado si se enfrenta a Ayuso.
El caso Móstoles: lo que se sabe
La denuncia interna, presentada en febrero de 2024, acusa al alcalde de acoso sexual y laboral. La concejala relató insinuaciones, comentarios sobre su físico y, tras ser rechazado, un «acoso profesional reiterado».
Según El País, la concejala buscó ayuda en el partido sin éxito:
- Su caso fue derivado al secretario general del PP de Madrid, Alfonso Serrano.
- En una reunión con la vicesecretaria Ana Millán, se le desaconsejó denunciar policialmente: «El amparo del partido pasa por que te quites de la cabeza cualquier tipo de denuncia».
- Tras meses sin respuesta, presentó su dimisión y baja como afiliada en octubre de 2024.
El alcalde Bautista niega las acusaciones, atribuyéndolas a una venganza por no ascender a la concejala. El PP archivó la investigación interna por falta de pruebas.
La contradicción: los casos de acoso en el PSOE
El propio Sánchez reconoció en su mitin que «casos de acoso existen en el PSOE», pero defendió que la diferencia está en cómo se actúa. Sin embargo, su relato omite detalles cruciales:
- Se mencionan los casos del presidente de la Diputación de Lugo y el exasesor Paco Salazar, a quienes se apartó.
- Pero se pasa por alto que las denuncias internas contra Salazar «se quedaron meses en un cajón», generando una «fortísima crisis» interna.
Esta contradicción muestra un patrón similar al que critica: investigaciones lentas y gestión opaca de denuncias.
Comparativa de la gestión de casos de acoso
| Aspecto | Caso PSOE (Paco Salazar) | Caso PP (Móstoles) |
| Respuesta inicial | Denuncia interna archivada durante meses. | La víctima derivada entre cargos sin investigación efectiva. |
| Consejo a la víctima | No detallado en resultados. | Se desaconsejó acudir a la policía o juzgado. |
| Resultado interno | Apartados tras investigación. | Caso archivado por falta de pruebas. |
| Postura del líder | Sánchez: «lo que nos diferencia es la forma de actuar». | Feijóo, Ayuso y Bautista: caso «fabricado». |
Estrategia política: un arma electoral en Aragón
Las acusaciones de Sánchez llegan en un contexto electoral crucial. Las encuestas auguran el peor resultado histórico del PSOE en Aragón.
La campaña se ha centrado en polarizar y movilizar al electorado:
- Conexión con la ultraderecha: Sánchez atacó al PP por cerrar campaña con el agitador Vito Quiles y el grupo Los Meconios, al que acusó de hacer «apología del golpe de estado».
- Burlas personales: Se mofó de los lapsus de Feijóo («no mete más la pata porque no puede») para desacreditarlo.
- Mensaje de voto útil: La candidata Pilar Alegría pidió el voto útil para «frenar a las derechas».
Esta estrategia busca desviar la atención de los malos pronósticos y enmarcar las elecciones como un plebiscito contra la ultraderecha.
El cinismo de la acusación selectiva
Pedro Sánchez construye un relato de defensor de las víctimas frente a un PP «cínico». Sin embargo, este relato se sustenta en omisiones significativas sobre la gestión de su propio partido y en un cálculo electoral transparente.
La política española parece condenada a un intercambio de acusaciones donde cada parte señala la paja en el ojo ajeno ignorando la viga en el propio. Hasta que los líderes no aborden con coherencia y transparencia los casos en sus filas, estas acusaciones seguirán siendo, más que un principio, una herramienta de campaña.
La exconcejala de Móstoles ha anunciado que presentará denuncia judicial la próxima semana. Será en los tribunales, y no en los mitines, donde se deberá dirimir la verdad.









