Koldo García promete desde Soto del Real que «caerán uno por uno» cuando salga
En una llamada desde prisión, el exasesor de José Luis Ábalos ha advertido con pruebas en la mano, un libro y hasta una serie para derribar a quienes considera responsables. Su declaración desata la alarma política en un entorno judicial ya de por sí sobrecalentado.
En el silencio opresivo de una celda del módulo de ingresos del Centro Penitenciario Madrid V de Soto del Real, la línea telefónica se convirtió este viernes en un altavoz para una amenaza que resuena en los pasillos del poder. Koldo García, el antiguo asesor del exministro José Luis Ábalos, llamó a un medio de comunicación y, con la calma de quien cree tener la partida ganada, aseguró: «Aquí no me pueden dejar toda la vida… y cuando salga, uno por uno, uno por uno, van a tener lo suyo. No hablando, con pruebas».
La advertencia, realizada el pasado 19 de diciembre hacia las 12:30 horas, no fue un arrebato, sino una proclama calculada. Koldo, ingresado en prisión provisional desde finales de noviembre junto a Ábalos por su presunta implicación en la trama de las mascarillas, vinculó su venganza anunciada a un proyecto concreto: «Por eso es tan importante el libro. El libro, y la serie es la que más se va a ver, la que más se va a vender, porque voy a hacer caer a todos hasta el centro».
Una convivencia carcelaria insoportable
El escenario de esta declaración no es menor. Koldo García y José Luis Ábalos, su antiguo protector, comparten actualmente celda en Soto del Real. Sin embargo, lejos de la solidaridad que pudiera esperarse, la convivencia se ha vuelto insoportable para el exasesor, quien ha solicitado un cambio de celda. Según ha relatado, los motivos son la incomodidad por el hábito de fumar de Ábalos, el reducido espacio y, de manera significativa, los ronquidos del exministro, que le impiden dormir. Este detalle doméstico pinta un cuadro grotesco de la caída de dos figuras que no hace mucho operaban en el corazón del Ministerio de Transportes.
Su ingreso en prisión se produjo después de que el magistrado del Supremo Leopoldo Puente apreciara un riesgo «creciente» de fuga, ante la cercanía de un juicio en el que la Fiscalía Anticorrupción les pide 19,5 y 24 años de cárcel, respectivamente, por delitos como organización criminal, cohecho y malversación. El próximo 15 de enero, el Tribunal Supremo revisará sus recursos contra esta prisión provisional.
Las «pruebas» y la sombra de casos paralelos
Aunque Koldo no detalló en su llamada a quiénes se refiere exactamente con ese «uno por uno», el contexto judicial actual ofrece pistas. La investigación por los contratos de mascarillas ha evolucionado hacia una trama más amplia de presunto tráfico de influencias que salpica a otros ministerios. La Audiencia Nacional investiga la llamada «trama de los hidrocarburos», donde se habría intermediado ante los ministerios de Transición Ecológica e Industria para favorecer a empresas.
Precisamente, el juez Santiago Pedraz ha citado para finales de enero como testigos a Marc Pons y Juan Ignacio Díaz Bidart, quienes fueron jefes de gabinete de las exministras Teresa Ribera y Reyes Maroto, respectivamente. Un informe de la UCO vincula a Koldo García con contactos destinados a favorecer esta red. Además, el empresario Víctor de Aldama, colaborador de la justicia, declaró haber pagado durante más de un año 10.000 euros mensuales a Koldo para obtener favores.
El origen: las primarias de 2017 y la «ruina moral»
El relato de Koldo se enmarca en lo que algunos analistas han llamado una «historia de éxito con un final de ruina moral»: las primarias del PSOE de 2017 que llevaron a Pedro Sánchez a la secretaría general. Fue en esa campaña, viajando por España, donde se forjó el núcleo duro alrededor de Sánchez, integrado por Ábalos, Santos Cerdán y el propio Koldo García.
Koldo ha insistido en los últimos tiempos en el amaño de aquellas primarias, llegando a afirmar de manera metafórica que «votaron hasta los muertos» a favor de Sánchez. Una acusación grave que, aunque él presenta como propia, coincide con viejas sospechas en el partido. La Fiscalía Anticorrupción, de hecho, ha situado el origen de la trama de Transportes en aquel momento de 2017, cuando Koldo, recomendado por Cerdán, pasó a trabajar para Ábalos.
Una crisis en expansión
La amenaza de Koldo llega en el momento más delicado para el Gobierno. La legislatura ha estado marcada por una sucesión de escándalos que comenzaron con su detención en febrero de 2024. Además del «caso Koldo», las investigaciones judiciales se han acercado al entorno más íntimo del presidente Sánchez, con su mujer, Begoña Gómez, y su hermano David, imputados en causas separadas.
Mientras, el PSOE intenta contener el daño. La que fuera conocida como «fontanera de Ferraz», Leire Díez, ha sido detenida por cobrar presuntas comisiones. Tanto Ábalos como Koldo intentaron personarse como acusación particular en su caso, pero la Fiscalía se opuso, argumentando que no son «perjudicados directos» de los delitos que se investigan.
La espera del 15 de enero
Ahora, el foco vuelve a la cárcel de Soto del Real y a la vista del 15 de enero en el Tribunal Supremo. Allí se decidirá si Koldo y Ábalos siguen entre rejas o recuperan la libertad provisional. La defensa de Koldo alega que su aumento patrimonial está justificado, menciona un reembolso de 127.000 euros del PSOE y subraya su arraigo familiar.
Pero más allá del resultado judicial, la sombra de su promesa permanece. La idea de un libro o una serie que, según él, hará caer «a todos hasta el centro» introduce una variable nueva y peligrosa: la de un reo que, desde su celda, ha decidido cambiar el silencio por la confrontación total. Su advertencia final, «van a tener lo suyo», no es solo una frase hecha; es el anuncio de una batalla personal que amenaza con incendiar una política ya de por sí en llamas. El tiempo, y tal vez ese libro que anuncia, dirán si sus palabras eran el desahogo de un hombre acorralado o el primer movimiento de una crisis aún mayor.









