El caso Paqui Muñoz: una milagrosa penitente
Hay quien dice que la vergüenza es un sentimiento que nos diferencia de los animales. Y luego está Paqui Muñoz, esposa del exnúmero dos del PSOE Santos Cerdán, dedicada a demostrar que, efectivamente, hay excepciones.
Una citación incómoda y una repentina enfermedad
El caso es ya de traca. La señora Muñoz, citada a comparecer en el Senado por los gastos de la tarjeta Premium de la empresa Servinabar (investigación de la trama de la que su marido era socio, junto a Antxon Alonso), alega «razones de salud» para no personarse. Enferma, dicen. Tan enferma que no puede dar la cara.
El milagro de la procesión de Viernes Santo
Pero hete aquí el milagro: apenas tres días antes de plantar al Senado, la «inválida» fue vista –y fotografiada– en la procesión del Viernes Santo en Navarra. Ahí la tenemos, en compañía de su marido, con esa sonrisa de quien sabe que su «baja médica» tiene fecha de caducidad selectiva. Porque para lo de pasearse en Semana Santa, la salud le responde como una atleta olímpica. Para lo de rendir cuentas ante la Cámara Alta, de repente le da un soponcio.
La patología política y sus síntomas curiosos
Es curioso cómo funcionan estas patologías políticas. El Senado produce alergia mortal, pero los nazarenos y el vino de las cofradías son terapia intensiva. Un pie incapacitado para la justicia, pero ágil para las fotos estratégicas. La medicina española debería estudiar este síndrome: Amnesia processionalis, lo llamarían los expertos. Solo afecta a quienes tienen algo que ocultar y un informe médico complaciente.
Lo que se esconde tras la cortina de humo
Porque no nos engañemos: detrás de esta cortina de humo hospitalaria está la misma Paqui Muñoz que, según las investigaciones, hacía uso y disfrute de esas tarjetas Premium mientras el país se desangraba en la crisis. La misma que se paseaba por tiendas de lujo. La misma que hoy esgrime un papelucho de un médico de pueblo –con perdón de los médicos de pueblo, que suelen tener más dignidad– para esconderse como una niña mala.
El silencio cómplice del partido socialista
El cinismo alcanza cotas de arte mayor cuando, además, el partido socialista guarda silencio. Porque si la señora Muñoz fuera del PP o Vox, ya sabríamos de ruedas de prensa, exigencias de dimisión y ríos de tinta. Pero como es familia, pues eso: «problemas de salud». Y que no se le caiga la cara de vergüenza, que para eso está el maquillaje de las procesiones.
Dignidad cero y pensión al descaro
Paqui, querida: si la estupidez fuera una enfermedad, estarías en la UCI. Y si el descaro cotizara a la Seguridad Social, te acaban de dar la pensión máxima. Pero no. Lo tuyo no es un problema médico. Es un problema de dignidad cero y de un sistema que permite a los mismos de siempre reírse de la ciudadanía mientras guardan la tarjeta Premium en el bolso, junto al pañuelo de la Semana Santa.
Que Dios te guarde, Paqui. Porque el Senado, desde luego, no va a poder.









