¡No se libra ni el Tato! (Y si se libra, es porque no le tocó su turno de caja)

Jun 5, 2026

Sucesos España - Portada 5 OPINIÓN 5 ¡No se libra ni el Tato! (Y si se libra, es porque no le tocó su turno de caja)

Crónica de una putrefacción ejemplar donde PSOE y PP compiten por ver quién afila mejor la navaja del contribuyente.

El medallero olímpico del saqueo: oro, plata y bronce para la misma piscina

Si la corrupción fuera deporte nacional, España llevaría décadas sin necesitar a Nadal ni a Carolina Marín. Aquí el verdadero campeonato es otro: el de la desvergüenza institucional. Y el podio se lo reparten, como no podía ser de otra forma, nuestros dos grandes partidos. PSOE y PP no son dos caras de la misma moneda: son la misma moneda, solo que uno la lava más y el otro la esconde en sobres de estraperlo. El resultado final, eso sí, es el mismo: su bolsillo más lleno, el nuestro más vacío, y la sensación de que votar es solo elegir al ladrón que te va a pedir por favor que levantes la pierna.

El PSOE: cuando robar con arte andaluz se convierte en patrimonio cultural

Vamos por partes, que dijo el descuartizador. El PSOE, con más de 5.000 millones de euros en el debe, no es un partido: es una escuela de cómo exprimir el erario público sin dar ni explicaciones. Empezamos con los famosos ERE andaluces: 679 millones (o 1.000, total, ¿quién lleva la cuenta?) en prejubilaciones falsas que se pagaban como chupitos de fino en una feria del dinero público. Le siguen los cursos de formación. Pero no se asuste, que los cursos sí se impartieron: en la imaginación de algún alto cargo que necesitaba un chalet nuevo en la playa. Por no hablar de Acuamed, Filesa (decenas de kilos), Roldán (el guardia civil que entendió mal eso de «proteger» el dinero) y el caso Koldo, ese que aún se instruye pero que ya huele a comisión millonaria. La guinda: Begoña Gómez y David Sánchez, investigados por tráfico de influencias. Porque ya se sabe: en el PSOE, la corrupción no es un accidente, es una tradición familiar.

El PP: menos volumen, más escuela de élite en facturas falsas

El PP, con sus más de 1.000 millones, no se queda atrás. Solo que ellos roban con otro estilo. Más madrileño, más de corbata, más «yo soy muy serio mientras meto la mano». Ahí está la trama Gürtel: entre 120 y 860 millones. Ese margen tan amplio no es imprecisión judicial, es que ni los jueces se ponen de acuerdo de cuánto se llevaron, aunque todos coinciden en que fue «mucho y con descaro». Bárcenas y su caja B: al menos 48 millones en sobres que iban y venían como palomas mensajeras de la vergüenza. La operación Púnica: 250 millones en contratos públicos amañados para que amigos de amigos se hicieran millonarios con el asfalto y la basura. Y luego, cómo olvidar el caso Nóos: 6 millones que se esfumaron con Iñaki Urdangarin, el yerno que entendió que el Rey no tiene poder, pero su apellido sí. El PP, en resumen, roba con menos cero pero con más clase media-alta. No es la cantidad, es la estética.

Pero oiga, ¿y el Tato? (Spoiler: el Tato somos nosotros)

El famoso refrán «no se libra ni el Tato» se acuñó hace siglos para señalar que nadie se salva de una desgracia. Hoy, en plena era de la posverdad y la posvergüenza, el Tato no es un pobre diablo: el Tato es el ciudadano. El que paga el IVA, el IRPF, la gasolina, la basura y hasta el plus de Navidad a los funcionarios que luego firman contratos con empresas fantasma. Porque al final, ninguno se libra. Ni el PSOE de ser investigado, ni el PP de tener condenados, ni nosotros de pagar la fiesta. Y mientras tanto, los políticos se señalan con el dedo: «Tú robaste más», «No, tú». Y nosotros, con la mano en el bolsillo, solo atinamos a preguntarnos: ¿pero en qué colegio enseñan a robar así? Porque yo también quiero apuntarme.

La justicia: esa señora que llega siempre veinte años tarde y con el bolsillo roto

Lo más cómico (por no decir trágico) del asunto es que casi todos estos casos prescriben, se archivan, se dilatan o acaban con penas simbólicas. ¿Que has robado 3.000 millones? Pues devuelves 300 y pasas dos años en arresto domiciliario viendo la tele. ¿Que te pillaron con sobresueldos opacos? Pues pagas una multa y vuelves a dar mítines. La justicia en España no es justicia: es un brindis al sol, una beca de estudios para delincuentes con traje. Y mientras los jueces instruyen, los políticos se jubilan, se indultan o se mudan a Andorra. El único que no tiene escapatoria es el Tato, claro. A ese le embargaron hasta la bicicleta por no pagar una multa de tráfico.

La pregunta del millón (que ellos ya se llevaron): ¿quién robó más?

Según los números (aproximados, volátiles, y siempre a la espera de que algún juez se jubile y pierda la carpeta), el PSOE roba más en volumen total: 5.000 millones. El PP, en cambio, se queda en 1.000. Pero ojo, que esta contabilidad no incluye casos menores, ni municipios, ni diputaciones, ni esa trama local de un ayuntamiento de 200 habitantes donde el alcalde se llevó la máquina de cortar césped. Si sumamos todo, probablemente la cifra se acerque al PIB de Portugal. Así que, señores, felicidades: España es líder en exportación de chorizo, pero no precisamente el alimenticio.

El final (que no tiene final): seguiremos votando, seguiremos llorando

Lo peor de todo no es que roben. Es que nos hemos acostumbrado. La corrupción ya no indigna: aburre. Ya no sorprende: confirma. Cuando sale un nuevo caso, el ciudadano medio suspira, cambia de canal y piensa: «Bueno, pero el otro también robaba». Y así seguimos, atrapados en un bucle infinito donde la única diferencia entre unos y otros es el color de la carpeta judicial. El Tato, mientras tanto, sigue sin librarse. Y nosotros, los Tatos anónimos, seguimos pagando. Con la única certeza de que, pase lo que pase, en las próximas elecciones ganará el que mejor sepa fingir que esto no va con él.

Nota del autor: Este artículo no pretende ser objetivo. La objetividad en este país ofende a los que roban. Si usted se ha sentido aludido, es que probablemente tenga algo que ocultar. Y si no, bienvenido al club de los que aún creen que pagar impuestos no debería ser sinónimo de financiar el chalé de un político. Pero no se preocupe: siempre puede consolarse pensando que, al menos, el Tato sigue ahí. Firme, como siempre. Pagando. Callando. Robado.

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