Begoña Gómez, el caminito de Jerez y la fuerza pública: cuando la justicia deja de ser «solo para el pueblo»

May 26, 2026

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La justicia descubre que hay un protocolo para los de a pie

El juez ha citado a Begoña Gómez para el próximo 9 de junio y, por si acaso a alguien le quedaba alguna duda sobre la igualdad ante la ley, le ha lanzado un mensaje digno de una película de serie B: si no acude, será conducida por la fuerza pública. Como si de un delincuente común se tratara. O como si, por fin, se acabara aquello de que «para unos, el juzgado; para otros, el despacho».

El caminito de Jerez: el paseo que nadie quiere pero todos merecen (según el caso)

Canción dedicada a todos los poderosos corruptos que se creen que están por encima de la ley.

Lo realmente jugoso no es la advertencia, sino el sobreentendido: «Ya le queda poco para que vaya por el caminito de Jerez». Una frase hecha que, en el imaginario popular, evoca ese paseillo humillante entre agentes, esposas de por medio y periodistas hambrientos de foto. El mismo camino que han transitado cientos de imputados anónimos, pero que parecía reservado para quienes no se apellidan Gómez con escolta y despacho en La Moncloa..

Lawfare o justicia: el dilema del traje a medida

Lo irónico, por no decir esperpéntico, es que durante años hemos escuchado a ciertos sectores políticos repetir como un mantra aquello de «la justicia es independiente» y «todos somos iguales ante la ley». Pero cuando la ley llama a la puerta de un familiar directo del presidente del Gobierno, entonces la independencia judicial se convierte en «lawfare», y la igualdad, en «persecución política». Porque claro, que un juez te cite está feo, pero que te advierta de que te traerán esposado si no vas… eso ya es de mala educación.

El mismo trato que un autónomo moroso (con peor prensa)

El fondo del asunto es casi tragicómico: Begoña Gómez, mujer del presidente, investigada por presuntos delitos que no mencionaremos para no aburrir, recibe el mismo trato procesal que cualquier ciudadano que decide plantarle cara a la justicia. ¿Y qué ocurre? Pues que ahora resulta que la fuerza pública es un exceso, que el aviso es «intimidatorio» y que todo huele a conspiración. Por supuesto, nada de eso se dice cuando el citado es un sindicalista, un activista o ese pobre autónomo que debe 3.000 euros a Hacienda.

El mensaje cifrado del juez: «usted no es más que nadie»

Pero vayamos al «caminito de Jerez». Esa expresión castiza, tan española, tan nuestra, que resume a la perfección el momento en el que el poder judicial te baja de la nube y te planta los pies en el suelo, preferiblemente sobre un charco de cal y con cámaras de fondo. El juez, en su dignísimo auto, no ha usado esas palabras literales, pero el mensaje cifrado es transparente: «Señora Gómez, usted no es más que nadie. Y si no viene andando, vendrá arrastrada.»

La hipocresía nacional: la mano dura es para los demás

Lo que tendría gracia —si no fuera por la hipocresía ambiental— es ver cómo algunos de los que ahora claman por la «neutralidad judicial» exigirían ayer mismo la «mano dura» para cualquier otro investigado con menos padrinos. Porque en este país, la igualdad ante la ley es como el kilo de gambas: según para quién, pesa más o menos.

Prepare el paseíllo, señora Gómez

Así que nada, Begoña Gómez, prepare usted la agenda del 9 de junio. Si va por su propio pie, genial; si no, ya sabe: agentes, coche patrulla, y ese paseíllo que tanto gusta en los telediarios. Y mientras tanto, el resto del país observa, entre irónico y cansado, cómo la justicia se acuerda de la igualdad solo cuando le interesa… o cuando el investigado se llama Gómez, pero no Monedero.

El caminito de Jerez es ancho para los pobres y estrecho para los poderosos… hasta que el juez decide lo contrario.

 

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