El patriarca socialista pide elecciones anticipadas, desprecia la “ingeniería financiera” de su sucesor y, de paso, lo retrata como un bienintencionado inútil. La izquierda, entre el ridículo y el esperpento
El socialismo español ha alcanzado una cota de esperpento insospechada. Y no, no hablamos de una nueva entrega de los papeles de Bárcenas, ni de un mitin de Susana Díaz en Todo es Mentira. Hablamos del patriarca, el que fuera el primer presidente socialista de la democracia, Felipe González Márquez, que ha soltado esta semana una bomba de relojería dialéctica que haría reír hasta a un notario en funciones de jurado.
¿El resumen? Que según González, Zapatero no es corrupto. Pero es que eso no es el elogio, sino la puntilla: es, básicamente, un poco lelo y tonto. Un inútil para las finanzas. Alguien a quien no se le ocurriría pedirle que te cuadre una hipoteca, y mucho menos que saque el país de un atolladero. O, en sus propias palabras, no lo ve “con capacidad para montar una ingeniería financiera”.
Y aquí, querido lector, conviene pararse a degustar el matiz. Porque el señor González no le acusa de ladrón. No dice que Zapatero se llevara el dinero. Dice algo mucho más cruel, mucho más demoledor viniendo de un compañero de partido: dice que Zapatero es torpe. Un manazas de las cuentas. El chico para todo del PSOE al que le das la calculadora y te devuelve un dibujo de un cerdito con gafas.
El contexto, por si alguien se había perdido, es una entrevista en la que González, con esa mezcla de presidente emérito y abuelo cansado al que le han cambiado la tele por una pizarra de bolsa, aseguró que “debería haber elecciones” en 2026. Y añadió un consejo estratégico para el PP: no presentar moción de censura contra Sánchez, porque entonces se dejaría de hablar de la imputación de Zapatero. O sea: el señor González pide que el PP no tumbe a Sánchez para que los focos no se apaguen sobre la incapacidad financiera de su compañero de partido. La lógica es tan retorcida que hasta un laberinto se sentiría insultado.
La ingeniería financiera que falta y la que sobra
Vayamos por partes. Cuando Felipe González habla de “ingeniería financiera”, uno esperaría una definición de máster en Economía Aplicada. Pero no. Lo que en realidad está diciendo es: “A Zapatero no le da la cabeza para maquillar una cuenta de resultados”. Es decir, que su pecado no fue robar, sino no saber ocultar todo lo que se llevo.
Pero claro, la ironía es tan densa que se puede cortar con un cuchillo de plástico de los ERE. Porque el mismo González que ahora se erige en gurú de las finanzas creativas es el que nos regaló en los 80 un paro del 20%, la reconversión industrial de “vete a tu casa, hombre”, y aquella picaresca de los cursos de formación que aún hoy sigue dando coletazos en los juzgados. ¿O acaso se le olvida a don Felipe que su propia “ingeniería financiera” creo los GAL financiados con fondos reservados, las Tarjetas Black antes de que existieran las Black y con un agujero en las cuentas que aún hoy se estudia en las facultades de Económicas como ejemplo de creatividad mal entendida?
La imputación de Zapatero: el fantasma que recorrerá el PSOE
El siguiente nivel del circo es la imputación de Zapatero. González suelta, casi de pasada, que si el PP fuera inteligente, no presentaría una moción de censura contra Sánchez porque así la gente no se acordaría de que Zapatero está imputado. Perdón: ¿estamos hablando de ese Zapatero que fue el niño bonito de la izquierda europea, el de la retirada de Irak, el de la ley antitabaco y el que se vendió a ETA? Ese mismo. Ahora imputado y, según su propio expresidente, mentalmente incapacitado para hacer una transferencia sin ayuda de un interventor de Hacienda.
Lo mejor de todo: González no pide que Zapatero se explique, ni que se defienda. Pide elecciones anticipadas para cambiar al presidente actual, no porque el gobierno de Sánchez sea corrupto, sino porque, Zapatero, es un inútil financiero. O sea: el problema no es que la economía vaya como un cangrejo con váter, sino que el ex-presidente que tiene el partido en la recámara no sabe ni sumar.
El “lelo” según González: un diagnóstico de altos vuelos
Resulta demoledor comprobar cómo, desde las alturas del sillón de los fundadores, se despelleja a un antiguo delfín con el argumento de su torpeza numérica. El mensaje, en el fondo, es diáfano: “Zapatero es honrado, pero vaya, que no le pidas una quiebra controlada porque se le indigesta”. Y uno se pregunta: ¿no fue Zapatero el que nos metió el artículo 135 en la Constitución a toda prisa para contentar a los mercados? ¿No fue Zapatero el que permitió que las cajas de ahorros estallaran como palomitas en un microondas? Eso, precisamente, fue su “ingeniería financiera”. O sea, sí la montó. Pero salió regular.
Así que no es que no tenga capacidad. Es que cuando la usa, el país se incendia. Lo cual, visto con perspectiva, hace que González tenga razón: mejor que Zapatero no monte nada. Ni un puzzle de cuatro piezas.
Ríete, que los muertos ya lo hacen
Así que ya saben. Según el gran gurú del felipismo, el problema del PSOE no es la corrupción, es la torpeza de no saber como robar a los españoles. Y el mejor ejemplo es Zapatero: honrado pero inútil, limpio de manos pero vacío de cabeza. Un tío majo, vamos, como el que te arregla el grifo pero te inunda el vecino de abajo.
Lo más triste es que, en el fondo, González no ha dicho nada que muchos no pensaran ya. Pero oírlo de sus propios labios, con esa mezcla de condescendencia y cariño de viejo profesor que corrige a un alumno aplicado pero torpe, es el epitafio perfecto para el sanchismo y el zapatismo juntos: dos presidentes, un partido, y una ingeniería financiera que nunca llegó. Porque claro, para montarla, antes hay que saber qué es. Y ahí, amigos, don Felipe tiene razón: Zapatero, desde luego, no daba una.
Que se rían los muertos. Nosotros ya estamos acostumbrados.








