La brigada anticorrupción de la UDEF desliza en un informe interno la frase que retrata el ‘caso Plus Ultra’. La fiscal María Luisa Llop Esteban, esa que no vio indicios de delito, resulta ser “amiga” del entorno investigado. Ironías del azar, supongo.
Veintiséis folios, un puñado de conversaciones intervenidas y un hallazgo que, en otro país, habría merecido algo más que un suspiro burocrático. El informe 1908/26 de la UDEF-BBCA, fechado el 22 de abril de 2026, ha destapado una perla de la comunicación policial. Entre la maraña técnica sobre blanqueo y corrupción, un agente escribe sin pretensiones literarias: “La fiscal jefa es amiga”.
Amiga. No colega de trabajo, no superiora jerárquica con criterio jurídico. Amiga. Como quien dice: “No te preocupes, que lo lleva la de confianza”.
La frase remite directamente a la fiscal María Luisa Llop Esteban, esa letrada que, con mano firme y pulso quirúrgico, decidió que los 34 millones de euros destinados a la aerolínea Plus Ultra —esa pequeña compañía milagrosa que sobrevive a base de rescates públicos y sonrisas diplomáticas— podían desbloquearse sin problemas. Su argumento: no encontraba indicios de delito.
Ahí está el dilema. O Llop Esteban posee una capacidad de análisis jurídico tan sutil que los indicios se le disuelven en las manos como azúcar en café caliente, o el término “amistad” en el argot policial tiene una acepción técnica que aún no hemos aprendido en la facultad de Derecho.
Porque no se trata de un comentario menor. La investigación de la UDEF apunta a un entramado de comisiones, facturas falsas y testaferros alrededor del rescate millonario a Plus Ultra. Y en medio aparece una fiscal jefe —cargo nada baladí— que, casualmente, falla a favor del desbloqueo. Sin ruido, sin obstáculos. Con la elegancia de quien firma un documento y se va a comer tranquila.
“No encontrar indicios” es una frase mágica en este país. Puede significar que no los hay, o puede significar que alguien ha preferido no mirar debajo de la alfombra. En el caso Llop, los agentes sospechan lo segundo. Y lo dicen con crudeza: es amiga. No se andan con eufemismos.
Claro que ahora vendrán las aclaraciones protocolarias. La fiscal general lo negará todo, Llop Esteban hablará de “rigor técnico” y algún político de turno recordará que los jueces y fiscares son independientes. Todo muy hermoso. Pero la próxima vez que un contribuyente vea sus impuestos volar hacia una aerolínea en dificultades, que recuerde esta frase. No está escrita en un tuit, sino en un informe policial. Y a veces, la diferencia entre un delito y un acto de fe administrativa se llama “tener los contactos adecuados”.
Con suerte, la Justicia llegará. O quizá no. Porque, para eso, hacen falta fiscales con muy buen ojo clínico. Y María Luisa Llop Esteban, según sus amigos, tiene una vista privilegiada. Lástima que no para ver indicios.
“En España no roban los que tienen pistola, sino los que tienen una fiscal amiga con miopía judicial.”








