Manual del buen revisionista histórico: pida perdón antes de que se lo pidan

Mar 20, 2026

Sucesos España - Portada 5 OPINIÓN 5 Manual del buen revisionista histórico: pida perdón antes de que se lo pidan

De Numancia a El Álamo, pasando por cualquier afrenta que se pueda rentabilizar electoralmente — porque flagelarse con la agenda ajena es el nuevo patriotismo

Parece que estamos en pleno apogeo de una nueva religión universal: la del mea culpa histórica. Una corriente de pensamiento (usaré el término con la máxima indulgencia) según la cual los gobiernos de turno deben arrodillarse ante los fantasmas del pasado para expiar pecados que ni ellos cometieron ni los supuestos ofendidos llegaron a sufrir. Vamos, como si la historia fuera un culebrón en el que los descendientes tenemos derecho a pedir indemnización por los giros de guion.

Disculpas por la conquista de Mexico

Ya que estamos con esta fiebre revisionista y hemos decidido que los españoles debemos disculparnos por la conquista de México —como si los actuales mexicanos no fueran también, en gran parte, herederos de aquellos mismos españoles, pero esto es un detalle incómodo para la poster—, yo, humildemente, quiero sumarme al movimiento. Y elevo la apuesta.

Disculpas por la destrucción de Numancia y Sagunto

Exijo que Italia se disculpe oficialmente por la destrucción de Numancia. Sí, esos romanos tan dados a los acueductos y al derecho latino no tuvieron piedad con aquellos celtíberos que prefirieron arrojarse al fuego antes que rendirse. Que el gobierno de Roma (el actual, que para algo es el heredero de aquel Senado) envíe una delegación a Soria con una carta de disculpa encuadernada en pergamino falso. Y ya puestos, que Túnez también pida perdón por la destrucción de Sagunto. Que los cartagineses, con Aníbal a la cabeza, arrasaron la ciudad sin miramientos. Exijo una comisión de investigación en el parlamento tunecino.

Disculpas por la masacre de El Álamo

Pero no nos quedemos ahí. Voy a apoyar una moción que estoy seguro de que encantará a nuestros iluminados gobernantes de medio pelo: que México se disculpe ante Estados Unidos por la masacre de El Álamo. Sí, porque si vamos a pedir disculpas por hechos acaecidos hace siglos, seamos justos y abarquemos el catálogo completo de atrocidades universales. Que la presidenta de México (que seguro está muy ocupada pensando en cómo rentabilizar políticamente el siguiente agravio) escriba una carta al gobernador de Texas pidiendo perdón por aquellos tejanos que murieron defendiendo un fuerte. Veremos entonces si la Casa Blanca acepta tan solemne gesto o si, por el contrario, empieza a preguntarse si también ellos se tienen que disculpar por las masacres de las tribus indígenas de América del norte. 

Libro Guinness de lo absurdo

Porque tenemos una cuadrilla de iluminados gobernando algunos países que bien merecerían una entrada propia en el Libro Guinness de los Récords, en la categoría de “absurdo institucional”. Gente que confunde la política exterior con un ejercicio de masoquismo identitario y que cree que la grandeza de una nación se mide por su capacidad para flagelarse en público. Pero ojo, que esto no es nuevo: cada época tiene sus cruzados, solo que los de ahora empuñan láminas de PowerPoint y proclamas con lenguaje inclusivo.

Asuntos Exteriores y la Monarquía española entran al trapo

Pero esto, siendo preocupante, es lo de menos. Lo realmente grave es que nuestro ministro de Asuntos Exteriores y, lo que es más delicado, Su Majestad el Rey, entren al trapo de estos ilustrados de la historia. Que representantes de la nación española en el más alto nivel se presten a corear este sainete de disculpas selectivas no es solo un error diplomático: es una falta de dignidad institucional. Parece que no aprendemos, que confundimos la humildad con el complejo, y la rectificación histórica con la pantomima electoral.

Oportunidad para Podemos para entrar en escena

Y termino con un ruego: espero que no se me adelante el Podemos feminista. Porque si estos señores y señoras entran en escena, exigirán una repulsa oficial contra los “trogloditas” que arrastraban por el pelo a las mujeres en la Edad del Bronce. Y entonces ya sí, tendremos que pedir perdón por haber inventado el fuego sin consultar a la comisión de igualdad.

En fin. Que cada cual pida disculpas por lo suyo. Yo, mientras tanto, voy a esperar a que los romanos me indemnicen por la conquista de Hispania. Si no, no me muevo.

Quien exige disculpas por lo que no vivió, suele estar muy necesitado de que nadie le pregunte por lo que hace.

 

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