El exministro medió para agilizar contratos y permisos mientras construía una nueva vida en República Dominicana junto a Juan Segovia, un empresario vinculado al círculo de Borja Cabezón que suma 146 millones en proyectos solares
Las conversaciones intervenidas y los documentos judiciales destapan la trama de influencias del expresidente de Castilla-La Mancha, que medió ante Ábalos para colocar a un protegido y gestionar negocios urbanísticos. Mientras, su relación sentimental con un joven político madrileño, primo del socialista Borja Cabezón, sale a la luz pública.
La constelación de nombres ilustres que rodean el ‘caso Koldo’ no deja de crecer, y en el centro de las miradas aparece ahora la figura de José Bono, expresidente de Castilla-La Mancha y antiguo ministro de Defensa. Lejos de ser un mero espectador, Bono ha irrumpido en la trama con un perfil propio: el de un histórico dirigente socialista que, aprovechando su capital político, habría solicitado favores directamente a la cúpula del Ministerio de Transportes para beneficiar a personas de su círculo más cercano.
Las pesquisas de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil y los mensajes de WhatsApp a los que ha tenido acceso EL ESPAÑOL dibujan a un Bono que no dudó en acudir a José Luis Ábalos y a su asesor, Koldo García, para agilizar contratos públicos y allanar el camino a operaciones inmobiliarias .
Un «empujón» para un «chaval» del partido
Los mensajes, fechados a finales de junio de 2021, no dejan lugar a dudas sobre el modus operandi. Bono contactó con Koldo García para pedirle que intermediara en la contratación de un joven vinculado al PSOE, Álvaro Lario Ruiz, con quien había cenado la noche anterior.
«Te agradecería que le pudieras dar un empujón y terminar de cerrar el asunto», le escribió Bono a Koldo, reenviando un currículum redactado por el propio interesado. La maquinaria funcionó con una precisión asombrosa. En apenas dos horas, Koldo respondió con la confirmación del acuerdo: «En diez días está trabajando. Cobra 36» (mil euros anuales). Días después, Bono confirmaba agradecido el éxito de la gestión: «Ya han llamado al chaval y está encantado» .
Lario Ruiz, que había trabajado en el Grupo Parlamentario Socialista del Congreso a las órdenes de Adriana Lastra, fue efectivamente contratado en Ineco, una empresa pública dependiente del Ministerio. Lo paradójico del caso es que su incorporación se produjo apenas cinco días antes de que Ábalos fuera destituido en la remodelación del Gobierno, lo que sugiere que el favor se ejecutó en el último minuto del mandato del ministro . La sombra del tráfico de influencias planea sobre esta gestión, máxime cuando Ineco ya estaba en el foco judicial por la contratación irregular de Jésica Rodríguez, expareja de Ábalos .
El negocio inmobiliario y la conexión dominicana
Pero la mediación de Bono no se limitó a la colocación de afines en la administración. Según las investigaciones, el expresidente también habría utilizado su influencia para interceder por un «cliente» con intereses urbanísticos en España, cuya identidad ha comenzado a desvelarse.
Bono habría solicitado a Koldo y a Ábalos favores urbanísticos para facilitar operaciones inmobiliarias a Dimas de Andrés, un empresario con quien comparte intereses en la República Dominicana. La petición incluía la necesidad de obtener permisos para construir en las inmediaciones de una rotonda de la carretera N-260, una gestión que requería el visto bueno del Ministerio de Transportes que entonces dirigía Ábalos .
Esta conexión caribeña no es baladí. La investigación ha revelado que tanto Bono como su círculo han puesto sus miras en República Dominicana en los últimos años. El exministro, que posee la nacionalidad dominicana, ha constituido varias sociedades en el país (Teivelpir RD, Tevapir, Grupo Tiseck) en fechas muy cercanas a la creación de empresas vinculadas a su entorno .
El secreto personal que sale a la luz: Juan Segovia
En este entramado empresarial y de poder emerge un nombre propio que une todos los hilos: Juan Segovia Noriega. Exdiputado del PSOE en la Asamblea de Madrid entre 2011 y 2018, Segovia dejó la política para convertirse en un exitoso hombre de negocios en República Dominicana. Su empresa, Medcap Energy, logró en 2023 un contrato de nada menos que 146 millones de dólares para un proyecto solar, tras recibir los permisos definitivos de las autoridades locales .
Lo que hasta ahora era un rumor en los círculos políticos y periodísticos, hoy es una realidad que estalla en la esfera pública: Juan Segovia es la nueva pareja sentimental de José Bono .
La relación, mantenida en un discreto segundo plano, ha sido «descubierta» a raíz del escándalo que salpica a Borja Cabezón, amigo íntimo de Pedro Sánchez y actual adjunto a la Secretaría de Organización del PSOE. Según publicaciones como Libertad Digital y los reportes de la periodista Ketty Garat, la madeja se enreda aún más: Juan Segovia es primo de Borja Cabezón .
Un triángulo de poder en el Caribe
De esta forma, se configura un triángulo de influencias con epicentro en República Dominicana:
- José Bono, expresidente y hombre fuerte del PSOE durante décadas.
- Juan Segovia, su pareja y empresario afincado en la isla.
- Borja Cabezón, primo de Segovia y hombre de la máxima confianza de Pedro Sánchez en Ferraz.
Las conexiones trascienden lo personal y se adentran en lo profesional. Las empresas de Bono y Segovia en República Dominicana nacieron en los mismos despachos, de las mismas manos y compartieron sede social, según publicó en su momento The Objective . Mientras tanto, Cabezón, que también ha sido vinculado a negocios en el sector de las renovables en el país caribeño, ha tenido que sortear recientemente polémicas, como el intento fallido de colocarlo al frente de Casa América, frenado por la Comunidad de Madrid y el Ayuntamiento de la capital .
Reacciones y silencios
Ante estas revelaciones, José Bono ha optado por un perfil bajo. En declaraciones a EL ESPAÑOL sobre el caso de Álvaro Lario, afirmó en un primer momento no conocerlo, para luego matizar que había cenado con él, asegurando que se limitó a reenviar un mensaje que el joven le había pasado .
Sin embargo, el cruce de mensajes, los informes de la UCO y las conexiones empresariales en República Dominicana dibujan un panorama complejo donde los límites entre la amistad, los negocios y la política parecen difuminarse. La Justicia, que ya investiga la trama Koldo, tendrá ahora que determinar si estas gestiones del histórico dirigente socialista traspasaron la línea de la mediación política para adentrarse en el terreno de lo delictivo. Mientras tanto, el «romance secreto» de José Bono se ha convertido en un capítulo más de la crónica política y social de un escándalo que no deja de dar vueltas de tuerca.









