El caso Salazar: acoso, poder y el secreto de las primarias del PSOE

Dic 8, 2025

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El hombre que sabia demasiado del PSOE

El Partido Popular ha anunciado la citación de Francisco Salazar, exasesor de Pedro Sánchez, en la comisión del caso Koldo del Senado. El motivo, según el PP, es que «sabe demasiado» sobre las primarias internas del PSOE de 2017 y Sánchez «le protege porque sabe sus chanchullos». Este movimiento político abre una ventana a una compleja trama que entrelaza denuncias por acoso sexual, posibles irregularidades en procesos internos del partido y una crisis de gestión que está haciendo «zozobrar» al PSOE.

El núcleo del escándalo: acusaciones de acoso y la respuesta del PSOE

Francisco Salazar, una figura clave en el círculo íntimo de Pedro Sánchez desde 2017, fue denunciado en julio de 2025 por dos trabajadoras de La Moncloa y militantes del PSOE por acoso sexual y abuso de poder. Las acusaciones, presentadas a través del canal interno antiacoso del partido, incluyen comportamientos que el propio PP ha calificado de «intolerables», como presionar a mujeres para que mostraran escote, hacer gestos obscenos y simular felaciones.

La gestión de estas denuncias por parte del PSOE es el origen de la actual tormenta. Tras ser presentadas, permanecieron cinco meses sin ninguna respuesta ni contacto con las víctimas. El escándalo estalló públicamente cuando se supo que, tras un almuerzo de Salazar con la portavoz del Gobierno, Pilar Alegría, las denuncias llegaron a desaparecer del sistema interno del partido, atribuyéndose luego a un «fallo informático».

Esta situación ha provocado un profundo malestar interno, especialmente entre las figuras feministas del PSOE. Referentes como Adriana Lastra (ex vicesecretaria general) y Andrea Fernández (portavoz de Igualdad en el Congreso) han exigido explicaciones públicas y han pedido que el caso se lleve a la Fiscalía. Pedro Sánchez asumió la responsabilidad «en primera persona», calificando lo sucedido de «error» no premeditado, pero descartó que el partido pueda elevar el caso a la Fiscalía al tratarse de denuncias anónimas.

Para ofrecer una visión más clara de la cronología y los actores clave, la siguiente tabla resume los eventos principales:

La conexión política: Salazar, las primarias y la «banda del Peugeot»

La citación de Salazar al Senado no es casual. El PP fundamenta su decisión en que el exasesor «sabe demasiado» sobre las primarias del PSOE en las que Pedro Sánchez se impuso. Salazar formaba parte del llamado «núcleo duro» o «banda del Peugeot», el grupo reducido que acompañó a Sánchez en su campaña para recuperar el liderazgo del partido en 2017, y que también incluía a José Luis Ábalos, Santos Cerdán y Koldo García.

La relevancia de Salazar en ese proceso crítico es incuestionable. El propio Pedro Sánchez escribió en su libro Manual de resistencia: «Solo tres personas sabíamos el número de avales recogidos: Santos Cerdán, Paco Salazar y yo». Además, según ha recordado la portavoz del PP en el Senado, cuando la gestora del PSOE pedía explicaciones sobre la financiación de aquella campaña de primarias, Sánchez remitía a Salazar para cualquier aclaración.

Este pasado convierte a Salazar en un testigo potencialmente clave no solo de la logística de aquellas primarias, sino también de sus aspectos más opacos. Existen señalamientos públicos sobre posibles irregularidades en procesos internos del PSOE. Por ejemplo, un informe de la Unidad Central Operativa (UCO) señala que, en las primarias de 2014, Santos Cerdán habría «amañado» el proceso para favorecer a Sánchez mediante la manipulación del censo y la validación de votos.

La sombra de la financiación también planea. En su comparecencia en el Senado sobre el caso Koldo, Sánchez fue interrogado repetidamente sobre el crowdfunding que financió su campaña de 2017. A preguntas sobre si hubo donaciones de sociedades mercantiles o de más de 50.000 euros, o si la empresa de Cerdán (Servinabar) participó, el presidente respondió sistemáticamente «No me consta». Esta opacidad es uno de los flancos que el PP busca explorar con la citación de Salazar.

La estrategia del PP: forzar una comparecencia en el Senado

El Partido Popular ha optado por un movimiento estratégico al citar a Salazar en la comisión de investigación del caso Koldo en el Senado, donde tiene mayoría absoluta. Esta decisión tiene varias lecturas:

  • Garantizar la comparecencia: En una comisión de investigación, el citado está obligado a acudir. Su ausencia injustificada podría constituir un delito de desobediencia, a diferencia de lo que ocurriría en otras comisiones, como la de Igualdad.
  • Vincular los escándalos: El PP busca tejer una narrativa que una la corrupción del caso Koldo (que involucra a Ábalos y Cerdán) con el escándalo de acoso de Salazar, presentándolos como partes de una misma cultura de impunidad en el entorno de Sánchez.
  • Presión política: La citación es un intento de mantener la presión sobre un PSOE que, según el PP, ha intentado «silenciar el escándalo» con gestos insuficientes, como el cese del «número dos» de Salazar, Antonio Hernández.

La portavoz del PP en el Senado, Alicia García, ha sido explícita en sus acusaciones: «Las mujeres no merecen que un presidente acorralado por la corrupción quiera proteger al acosador Salazar para comprar su silencio, porque sabe demasiado». Esta frase condensa la teoría del PP: la protección a Salazar no se debe solo a lealtad personal, sino a que es poseedor de información sensible sobre el ascenso y el entorno de Sánchez.

Una crisis con múltiples frentes

El caso Salazar ha dejado al descubierto una crisis de gobernanza interna en el PSOE, donde un protocolo diseñado para proteger a las víctimas ha fallado estrepitosamente. Un miembro de la dirección valenciana resume la frustración: «Se tiene que llevar a fiscalía, por la imagen de todos los compañeros. No somos unos puteros ni acosadores».

La decisión del PP de llevar el asunto al Senado bajo el paraguas del caso Koldo añade una capa de alta tensión política. Transforma una grave crisis de valores interna en un arma parlamentaria, con el objetivo declarado de destapar lo que consideran «los chanchullos» de las primarias que llevaron a Sánchez al poder.

El futuro inmediato dependerá de varios factores: la evolución de la investigación interna del PSOE, la posible acción de las denunciantes ante la Fiscalía y, sobre todo, el testimonio que Francisco Salazar pueda ofrecer en el Senado. Su comparecencia podría ser un punto de inflexión, arrojando luz no solo sobre las acusaciones de acoso, sino también sobre uno de los periodos más decisivos y controvertidos de la reciente historia del PSOE.

 

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