Pero lo que ni la agenda de La Moncloa ni los comunicados oficiales recogen es el verdadero motivo del viaje. Fuentes cercanas a Sumar (siempre cercanas, nunca identificadas) confirman que Díaz acude con una misión diplomática de alto calado: apoyar a su gran amigo Rafael, el tucán de la película ‘Río 4’.
Yolanda Díaz viaja a la gala de los Oscar en Los Ángeles con dinero público: acude como ministra de Trabajo… Leerlo Más Serio →
Sí, han leído bien. En un giro de guion digno de los hermanos Coen, la vicepresidenta ha viajado a Los Ángeles para ejercer labores de doblaje y relaciones públicas con un personaje animado. Y es que, aunque parezca una broma de mal gusto (o del Gran Wyoming), resulta que Yolanda Díaz pone voz, en la versión en español, a la mujer de Rafael el tucán (que mejor ella por su parecido físico) en el esperado estreno de ‘Río 4’.
¿Y qué pinta una ministra de Trabajo doblando a un ave del Amazonas? Pues según un entendido en márketing político que esperaba su Starbucks en el hotel de la comitiva, «es una jugada maestra». Al fin y al cabo, Rafael el tucán es un personaje carismático, luchador nato, que ayuda a los protagonistas a salvar su hábitat. Un claro símil de la vicepresidenta luchando contra la precariedad. O contra los especuladores. O contra el cambio climático. O contra lo que sea. La cuestión es sonreír y posar.
La agenda no oficial de la ministra, filtrada por un botones que confundió la suite presidencial con el cuarto de la plancha, es tan apretada como la reforma laboral:
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10:00 AM: Encuentro informal con nominados españoles en el hotel Beverly Wilshire. Se intentará explicar a Oliver Laxe que su película es muy bella, pero que si no tiene un convenio colectivo firmado por todo el equipo, su triunfo será una victoria vacía.
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13:00 PM: Reunión de alto nivel con los productores de Blue Sky Studios (o lo que quede de ella). Se negociará que la mujer de Rafael el tucán, doblada por Díaz, tenga un salario digno y una paga extra en la próxima secuela. «No podemos permitir que un pájaro parlante viva en la precariedad», declarará más tarde a los medios.
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17:00 PM: Sesión de fotos con Rafael el tucán. La imagen dará la vuelta al mundo: «Yolanda, con los trabajadores del cine. Incluso con los de pico y pluma».
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20:00 PM (hora local): Paso por la alfombra roja. Se espera que Díaz vista un diseño de Ecoalf (sostenibilidad ante todo) y que aproveche para repartir octavillas de Sumar entre los paparazzi.
Mientras, en España, las asociaciones de contribuyentes se frotan las sienes con ice-té de la máquina. «Es la primera vez que un ministro español acude a la gala de los Oscar», se apresura a recordar La Moncloa, como si el récord justificara el desembolso. La última vez que un cargo público viajó con una misión tan peregrina fue aquel concejal de Cultura que se fue a Venecia a ver si encontraba una Gioconda para el museo de su pueblo.
Al cierre de esta edición, se desconocía si Yolanda Díaz aprovechará para presentar su nuevo libro, ‘Por qué el tucán es un animal claramente de izquierdas’, o si se limitará a saludar a Penélope Cruz para preguntarle cómo compagina su agenda con los tiempos de lactancia.
Lo que está claro es que la ministra de Trabajo vuelve a innovar. Ya no solo se preocupa por los riders, los camareros o los transportistas. Ahora, su ministerio vela también por los derechos laborales de los loros de ficción. Porque, como ella misma dijo en una entrevista reciente (o podría haber dicho): «Si no doblamos a los tucanes, ¿dónde queda la justicia social?».
En ‘Río 4’, el personaje de Rafael probablemente acabará afiliado a CCOO y exigiendo una jaula de 37 horas y media. Al fin y al cabo, con una ministra en el reparto, hasta el guion ha tenido que pasar por un Comité de Empresa. Que se lo pregunten a los guionistas, que ahora, además del Oscar, luchan por el plus de peligrosidad al tener que meter diálogos sobre la reforma de las pensiones en medio de un número musical de carnaval.
Enhorabuena, ministra. Por fin el cine español (y brasileño animado) tiene quien lo defienda en la gala más importante del mundo. Lástima que el billete lo paguemos todos, hasta los que vemos los Oscar en la 1 y nos conformamos con que, al menos, el tucán hable gallego.