El vergonzoso viaje de los jóvenes de la CUP del todo incluido revolucionario
Mientras el mundo veía el histórico arresto de Maduro, la flor y nata revolucionaria de la CUP libaban las últimas copas del ‘todo incluido’ en la Cuba castrista. Un reportaje desde la primera línea de la lucha… contra la resaca.
Varadero, Cuba. — A las 05:30 de la mañana, el despertador de la Historia sonaba con estruendo en Caracas. Pero en el lujoso complejo turístico donde pernoctaban 15 valientes miembros de Arran (las juventudes cuperas), el despertador que sonaba era el de la “consciencia revolucionaria”. Tras un madrugón épico, los jóvenes camaradas se preparaban para un día crucial: exprimir hasta la última gota del bar abierto, la playa de postal y el sol caribeño que paga el régimen cubano a sus útiles idiotas internacionales.
Sí, mientras Nicolás Maduro era esposado por los marine-imperialistas, la vanguardia anticapitalista de Cataluña libraba su última batalla: conseguir la tumbona más cercana a la piscina y elegir entre piña colada o mojito en la barra libre de la lucha de clases. La “Brigada Internacional”, ese ingenioso invento de la dictadura para blanquear su imagen y recaudar divisas, había llegado a su emotivo final. Y nada dice “¡Abajo el imperialismo!” como un bronceado perfecto y una cuenta de gastos cubierta por el Ministerio de la Propaganda.
El itinerario del revolucionario de salón
- 05:30h: Despertar revolucionario. Cánticos contra el capital mientras se frota los ojos, todavía vidriosos por el cubata de la noche anterior.
- 07:00h: Desayuno buffet incluido. Combate dialéctico contra las tortillas y los chorizos (productos de la opresión porcina, probablemente).
- 10:00h: Taller teórico: “El Pensamiento del Che Guevara aplicado a la defensa de la banderita en la arena”. Simultáneamente, el pueblo cubano hace cola para el pan racionado a tres calles del resort vallado.
- 14:00h: Almuerzo de “todo incluido”. Solidaridad gastronómica con la Revolución a base de langosta y filetes. ¡Que viva la austeridad proletaria!
- 16:00h: Tiempo libre para la lucha. O lo que es lo mismo, selfies en la playa con el puño en alto y el hashtag #CubaLibre (en ambos sentidos).
- 22:00h: Actividad cultural revolucionaria: Cabaret +18. Nada como un espectáculo de drag queens o bailes sensuales bajo la atenta mirada de la Seguridad del Estado para comprender la profundidad de la dialéctica materialista. El marxismo-leninismo nunca había sido tan sexy.
La doble moral, servida en cóctel con paraguas
La CUP, que en el Parlament de Catalunya fulmina micrófonos y vocifera contra el “turismo depredador” y la “explotación capitalista”, se transforma en Cuba en el grupo de spring break más dócil del Caribe. Pagan religiosamente al único monopolio permitido (el Estado-Partido-Ejército) para que les monte un parque temático de la Revolución, donde la única “crítica” permitida es contra el enemigo de turno en Washington.
Es la crónica de una hipocresía anunciada: condenan los all-inclusive en Mallorca pero participan con fruición en el all-inclusive ideológico de Varadero. Denuncian la mercantilización de la cultura mientras consumen el producto “Revolución Cubana™”, empaquetado para el consumo de revolucionarios low cost con pasaporte europeo.
El regreso a la trinchera (La Vinya del Senyor de Gràcia)
Tras esta inmersión en la “auténtica Cuba” (la de los resorts vallados), nuestros héroes regresarán a Cataluña. Volverán con la maleta llena de camisetas del Che, fotos en la plaza de la Revolución y un certificado que los acredita como “defensores de los pueblos oprimidos”. Podrán seguir pontificando sobre la pureza política desde sus despachos o sus bares de moda, habiendo experimentado en primera persona los “sacrificios” de la Revolución: madrugar para no perderse el bufet y aguantar estoicamente el calor en la jacuzzi.
Mientras, los cubanos de a pie –esos a los que dicen defender– seguirán sin poder entrar en Varadero, sin derechos políticos y buscando WiFi clandestino para contarle al mundo su verdad. Una verdad que estos turistas de la revolución nunca verán, porque su paquete “todo incluido” no tiene excursión a la cárcel de Boniato ni a la cola del pollo.
¡Patria o Muerte… pero con wifi en la habitación y animación nocturna!









