Hay silencios que pesan más que cualquier discurso. Y hay palabras que, dichas a destiempo, terminan vaciando de significado…
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¡Ole ahí, mi rey! Por fin un Borbón se atreve a decir la verdad: la culpa de todo la tiene España (y ese tal Colón, que era un abusón)
Nunca un «lo siento» había costado tan poco y prometido tanto. Allí estaba Felipe VI, con esa sonrisa de quien va a pedir…

























