¡Santo dembow! Sumar quiere hacer a Bad Bunny hijo predilecto de Asturias mientras intenta que el bable sea el idioma oficial del chigre

Feb 17, 2026

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La formación morada busca al conejo más famoso del planeta para que apadrine la oficialidad del asturiano. Mientras, un ciudadano de Hecho (Huesca) exige ser «Marqués de la Jacetania» y que el cheso sea lengua de trabajo en la NASA. Por pedir, que no quede

En un alarde de estrategia política que haría palidecer a Maquiavelo y sonrojar al mismísimo anuncio de la Lotería, la coalición Sumar ha decidido dar un golpe sobre la mesa. O sobre la pista de baile. El grupo parlamentario ha registrado una proposición no de ley para declarar al cantante puertorriqueño Bad Bunny, nacido en Vega Baja (esto es importante, no es un barrio de Gijón), Hijo Adoptivo del Principado de Asturias.

La iniciativa, que llega en plena ofensiva de la formación para conseguir la oficialidad del bable (o asturiano, según lo pida el corrector), ha sido recibida con el entusiasmo propio de quien encuentra una fabada en un restaurante de comida rápida. El objetivo es tan diáfano como la sidra recién echada: aprovechar el tirón global del conejo malo para que, de paso, cante «Tití me preguntó» en la tonada y anime a los jóvenes a matricularse en los cursos de Llingua Asturiana del concejo de Piloña.

Argumentario de traca

Los argumentos esgrimidos por Sumar para justificar el honor hacia Benito Antonio Martínez Ocasio son un auténtico prodigio de imaginación. Según el dossier interno al que ha tenido acceso este periódico (hallado junto a un paketaxo y una boina), Bad Bunny merece tal distinción por:

  1. Su «defensa de las minorías», que tendrá un reflejo directo en la obligatoriedad del bable en las cartas de los restaurantes de Cangas de Onís.
  2. Su «conexión con la juventud», que servirá para explicar el plus de deslumbramiento en el impuesto de circulación.
  3. Su «apellido, Ocasio», que suena vagamente a concejal de cultura de un pueblo de 300 habitantes.

«Es el nexo perfecto entre la tradición minera del Caudal y la lírica del perreo intenso», explicaba ayer una portavoz de la plataforma AstraBunny, recién constituida en un local de la calle Uría. «Si él puede cantar a los problemas del desamor y el capitalismo tardío, nosotros podemos cantar ‘Se lleva’l airín’ con autotune. Es evolución cultural».

El fantasma de la oficialidad

Pero no nos engañemos. Esta movida no va de ritmos caribeños. Va de lo de siempre: la lengua. La verdadera obsesión de la izquierda identitaria es que el asturiano sea oficial, cooficial, trioficial y aparezca en los letreros de las gasolineras. Da igual que la mayoría de los asturianos no lo hablen, lo escriban con faltas o lo confundan con el caló; la cuestión es imponerlo. ¿Para qué sirve? Para llenar de papeleo las escuelas, para que los médicos tengan que aprendérselo para recetar paracetamol y para que los funcionarios dupliquen su trabajo. Es lo que tiene el amor por lo propio: cuando no es rentable, se vuelve dogmático.

Y entonces, desde el Pirineo Aragonés, llegó la venganza

Esta tormenta política de boina y chicharra ha tenido, como no podía ser de otra manera, un efecto dominó. En la localidad oscense de Hecho (que no es un verbo, es un lugar maravilloso), un nacido en dicho pueblo ha dicho basta.

Isidrito», de 73 años, jubilado y asiduo al bar La Cueva, ha visto la oportunidad de su vida. Tras leer la noticia de Bad Bunny, ha registrado un escrito en el Ministerio de Política Territorial en el que exige, ni más ni menos, que se le conceda el título de Marqués de la Jacetania y, ya de paso, que el cheso (esa variante del aragonés que se habla en su valle) sea declarado lengua oficial de las Naciones Unidas.

«Hombre, yo ya, por pedir, que no quede. Si un tío que canta ‘Yo perreo sola’ va a ser asturiano de adopción sin haber pisado ni el Museo del Jurásico de Colunga, ¿por qué yo no voy a ser marqués? Llevo toda la vida aguantando las impertinencias de los de la capital. ¡Merezco una estatua en el centro del pueblo con una vaca pirenaica y una botella de vino somontano!», asegura Isidrito mientras se toma un chupito de Anís de Colungo.

En su exhaustiva petición, Isidrito detalla los méritos que le avalan para tan altas distinciones:

  • «Haber sobrevivido a tres nevadas del Filomena sin luz ni internet, solo con su ingenio y una radio de pilas».
  • «Ser capaz de pronunciar la palabra ‘esquiruelo’ (para los no iniciados, ‘ardilla’) sin que le dé un ictus».
  • «Mantener viva la tradición del chiflo (instrumento musical local) a pesar de las risas de los turistas».

En cuanto a la inclusión del cheso en la ONU, su propuesta es demoledoramente lógica: «Mire, allí se hablan cientos de idiomas. El nuestro tiene las mismas posibilidades que el de Papúa Nueva Guinea. Además, imagínese usted a Antonio Guterres leyendo la declaración de paz mundial en cheso. Sería la hostia. Frases como yo n’he pasadas muitas, de penas (yo he pasado muchas penas)’ tendrían mucho más predicamento en los conflictos bélicos que el inglés».

Un país de peticiones imposibles

Mientras los partidos se enzarzan en debates metafísicos sobre si Bad Bunny debería tener un callejero en Mieres, la gente de a pie (o de a pie de monte, como Isidrito) ha visto la luz. La mecha está prendida. Si Asturias puede adoptar a un puertorriqueño famoso, ¿por qué Huesca no puede tener un marqués analógico? ¿Por qué el cheso no va a sonar en la Asamblea General?

La próxima semana se espera la réplica. Un grupo de vecinos de Graus ya ha anunciado que pedirán que el rapero Morad sea nombrado «Payés de Honor del Ribagorza» y que el grausino sea obligatorio en las transacciones con criptomonedas. Al paso que vamos, en unos meses tendremos a Rosalía siendo «Gaiteira Mayor de Galicia» y a Quevedo (el cantante, no el escritor) declarando nulo el Concejo Abierto.

Lo mejor de todo es que, mientras Isidrito espera su título nobiliario y la ONU contrata a traductores de cheso, Bad Bunny sigue sin saber dónde coño cae Asturias. Pero eso, en política identitaria, es lo de menos. Lo importante es la iniciativa. Y un título de Marqués de Jacetania y el cheso como idioma oficial quedara tan bonito en el BOE… aunque luego, como el bable en las escuelas, no lo entienda ni dios.

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