Sánchez: El Genio Estratégico de Nuestro Tiempo

Dic 16, 2025

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Cómo Salvar la Poltrona con Un Toque de Surrealismo Patrimonial

Parece que el presidente Sánchez, en su inagotable búsqueda por conservar ese sillón tan acogedor que ocupa en Moncloa, ha decidido que la geopolítica internacional es el nuevo campo de batalla para sus ardides. ¿Su última jugada? Proponer que Cataluña y el País Vasco sean admitidos en la UNESCO y la Organización Mundial del Turismo (OMT) como si fueran Estados, porque, claro, ¿qué mejor manera de apaciguar a los independentistas que regalándoles un perfil internacional que no les corresponde?

Es una movida tan audaz que hasta los estrategas más creativos de Game of Thrones se quedarían mirando con envidia. «¿Firmas la investidura? Pues toma, aquí tienes un cupo de embajadores culturales». Sánchez ha descubierto que, en política, todo se reduce a un trueque: a cambio de su apoyo, Junts, ERC, Bildu y PNV no reciben solo competencias o dinero, sino un asiento virtual en organismos internacionales. ¿Para qué reformar la Constitución cuando puedes hacer como que no existe delante de la UNESCO?

Plan B

Pero lo verdaderamente brillante es el Plan B que ya se rumorea en los pasillos de la Moncloa, por si la UNESCO se pone tiquismiquis y recuerda eso de que solo los Estados son miembros de pleno derecho. Si no funciona, Sánchez propondrá que las Hermanitas de la Caridad acojan a los líderes independentistas en su orden. Imagínense el cuadro: Junqueras, Puigdemont, Otegui y Pradales intercambiando el Parlament por un hábito, haciendo votos de silencio y atendiendo a los necesitados. «Hermanos, hoy toca repartir panfletos independentistas y sopa de letras, pero con la ‘S’ de España cuidadosamente omitida».

Qué manera más sublime de resolver conflictos territoriales: si no puedes vencerlos, canonízalos. O al menos, intenta que se distraigan con un cargo honorífico entre santos y turistas. Así, mientras Cataluña debate si Gaudí es patrimonio «estatal» o «nacional-nacional», Sánchez se asegura otros cuatro años de poltrona, mullida y libre de sobresaltos (o al menos, de mociones de censura).

Nuevos escenarios

Al final, la genialidad de este gobierno no está en su capacidad para solucionar problemas, sino en su habilidad para inventar nuevos escenarios donde los problemas parezcan menos graves. ¿Preocupado por la unidad de España? No hay problema: convirtamos las tensiones territoriales en una exitosa serie de diplomacia surrealista. Y si todo falla, siempre nos quedará la opción religiosa: porque, como bien sabe cualquier político, rezar a veces da más resultados que negociar.

 

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