La activista iraní, superviviente de dos intentos de asesinato por parte del régimen de los ayatolás, confronta al presidente español por su silencio cómplice mientras Feijóo denuncia la «ética del engaño» del Gobierno.
La fachada del pacifismo de Pedro Sánchez se desmoronó ayer en la Sala Constitucional del Congreso de los Diputados. Lo que debía ser un acto partidista del Partido Popular con motivo del 8-M se convirtió en un ajuste de cuentas histórico cuando la disidente iraní Masih Alinejad, una de las voces más valientes contra la teocracia de Teherán, señaló con el dedo al inquilino de La Moncloa y le espetó: «Presidente Sánchez, ¿cómo se atreve a usar a las víctimas heridas de mi país como munición contra sus enemigos políticos? Usted está en el lado de los asesinos» .
El silencio en la sala era sepulcral. Las palabras de Alinejad, que ha sobrevivido a complots de asesinato orquestados por la inteligencia iraní en suelo estadounidense , no fueron una simple crítica política, sino la constatación de una vergüenza nacional: España, bajo la dirección de Sánchez, ha decidido mirar hacia otro lado mientras el régimen de los ayatolás masacra a su propio pueblo.
«No negocie con mis verdugos»
Alinejad, conocida mundialmente por su campaña contra el velo obligatorio y cofundadora del World Liberty Congress, no se anduvo con rodeos. En una entrevista concedida a EL MUNDO horas después del incidente, la activista fue aún más lejos y puso los puntos sobre las íes: «Creo firmemente que la historia juzgará al primer ministro de España. En un momento en que los iraníes afrontan una masacre y piden ayuda, Sánchez elige ponerse del lado de nuestros asesinos» .
La crítica de Alinejad no es un arrebato pasional. Es la denuncia de una superviviente que sabe lo que significa que tu familia sea objetivo de un régimen que, según ella misma denuncia, ha matado a más de 40.000 personas en la reciente oleada represiva . Mientras Sánchez se llena la boca con eslóganes de «No a la guerra» para contentar a su cohorte de aliados comunistas y bilduetarras, la realidad es bien distinta: su Gobierno mantiene una pasividad insultante ante la masacre. Como recordó Alinejad, el régimen iraní es el mismo que presuntamente intentó asesinar al político español Alejo Vidal-Quadras en Madrid. La pregunta es obvia: ¿Cuántas pruebas más necesita Sánchez para darse por aludido?
La hipocresía de Moncloa, al desnudo
El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, que clausuraba el acto, supo leer perfectamente la situación y remató la faena. No se limitó a agradecer la valentía de Alinejad, sino que puso el foco en la contradicción permanente de un presidente que «polemiza con Trump en público mientras se acerca a su embajador en privado» .
Feijóo destripó la «ética del engaño» de Sánchez con datos irrefutables: «Dice que rechaza el uso de las bases americanas y a las pocas horas despegan aviones de la base de Rota hacia Oriente Medio. Dice ‘No a la guerra’ al mismo tiempo que manda una fragata de guerra a la guerra», espetó el líder de la oposición . En definitiva, un ejercicio de cinismo internacional que ya es marca de la casa.
Para Feijóo, esto no es un error de comunicación, es la esencia del sanchismo: «Miente a la OTAN, miente a la Unión Europea y miente a los españoles» . Y lo peor es que lo hace jugando con fuego, utilizando el sufrimiento ajeno como arma arrojadiza en su particular lucha doméstica contra «la derecha».
¿Quién es realmente Masih Alinejad?
Para entender la gravedad de las acusaciones, hay que entender quién las profiere. Masih Alinejad no es una política profesional al uso. Es una mujer que tuvo que huir de Irán en 2009 tras las protestas post-electorales y que desde el exilio ha liderado una campaña de desobediencia civil contra la imposición del velo. Ha sido objetivo de dos intentos de asesinato y ha tenido que cambiar de residencia en 21 ocasiones en los últimos años por amenazas de muerte .
Cuando alguien que ha vivido eso te llama «cómplice de asesinos», las palabras adquieren una dimensión que trasciende la trinchera política. Mientras Sánchez se preocupa por su «reputación internacional» y su relato, Alinejad le recuerda que el apaciguamiento no detendrá la guerra . Y su mensaje a la izquierda europea es demoledor: «Cuando los ayatolás masacraban a nuestra gente, no vimos a ninguno de los activistas de izquierdas. Estábamos solos» .
El día que le quitaron la careta a Pedro Sánchez
Hoy, en el Congreso, no solo se produjo un reproche. Se produjo un desenmascaramiento. Sánchez acudió al acto del 8-M quizás esperando un baño de masas o, al menos, la foto institucional. Se encontró con la verdad en la cara de una mujer que lucha por su vida y por la libertad de su país.
El presidente del Gobierno puede esconderse tras sus eslóganes, puede refugiarse en la complacencia de sus socios o en la propaganda de sus ministros. Pero lo que no podrá borrar es la imagen de ayer: una mujer iraní, superviviente de asesinos, señalándole y diciéndole a la faz de España que está «del lado de los asesinos».
La historia, como bien dice Alinejad, le juzgará. Y a juzgar por sus actos, el fallo no será benevolente.









