Los nombres de los niños: la huella imborrable del atentado de la casa cuartel de Zaragoza

Nov 25, 2025

Sucesos España - Portada 5 MEMORIA HISTORICA 5 Los nombres de los niños: la huella imborrable del atentado de la casa cuartel de Zaragoza

Memoria Histórica, para que los asesinatos de ETA no caigan en el olvido

Zaragoza, 11 de diciembre de 1987 – En la fría madrugada del 11 de diciembre de 1987, un estruendo sacudió la avenida Cataluña de Zaragoza. La explosión de un coche bomba con 250 kilos de amonal redujo a escombros la casa cuartel de la Guardia Civil, segando la vida de once personas. Entre ellas, cinco niñas que solo tenían entre 3 y 12 años, cuyos nombres se convirtieron en símbolo de una de las páginas más trágicas de la historia del terrorismo en España.

La noche que todo lo cambió

A las 6:10 de la mañana, los residentes del edificio de cuatro plantas que albergaba a 40 familias de guardias civiles -unas 180 personas- dormían plácidamente. El guardia civil de vigilancia observó cómo dos hombres estacionaban un Renault 18 en un acceso lateral y huían inmediatamente. No hubo tiempo para dar la alarma.

Los terroristas, miembros del comando Argala de ETA, accionaron a distancia el explosivo. La detonación fue tan potente que derrumbó instantáneamente las cuatro plantas del edificio, atrapando a sus ocupantes entre una montaña de escombros. La onda expansiva afectó gravemente a edificios colindantes.

Los servicios de emergencia trabajaron contra reloj en las labores de rescate. Los bomberos extrajeron escombros durante toda la noche y el día siguiente. A las 13:00 horas del 12 de diciembre encontraron el cuerpo sin vida de una niña de tres años. Cuarenta y cinco minutos después, localizaron los últimos cadáveres: los de Ángel Alcaraz y Mª Dolores Franco.

Los nombres que nunca olvidaremos

La atrocidad del atentado se hizo especialmente patente cuando se conoció la identidad de las víctimas mortales. Seis de ellas eran menores de edad:

  • Miriam Barrera Alcaraz, 3 años

  • Esther Barrera Alcaraz, 3 años (hermana gemela de Miriam)

  • Silvia Ballarín Gay, 6 años

  • Silvia Pino Fernández, 7 años

  • Rocío Capilla Franco, 12 años

  • Pedro Ángel Alcaraz Martos, 17 años

Las víctimas adultas fueron:

  • José Pino Arriero, sargento de la Guardia Civil

  • María Carmen Fernández Muñoz, esposa del anterior

  • José Ballarín Gavá, cabo de la Guardia Civil

  • Emilio Capilla Tocado, guardia civil

  • María Dolores Franco Muñoz, esposa del anterior

El balance final arrojó 88 heridos, muchos de ellos con lesiones graves y amputaciones.

Contexto y respuesta social

El atentado se produjo en un momento especialmente delicado. Solo seis meses antes, ETA había cometido la masacre del Hipercor en Barcelona (21 muertos), y apenas un mes antes, el 5 de noviembre, los principales partidos políticos españoles habían firmado el Pacto de Madrid, rechazando cualquier negociación con la banda terrorista.

La matanza de Zaragoza fue interpretada como la respuesta de ETA a este acuerdo. Javier Solana, portavoz del Gobierno, calificó los hechos como «especialmente repugnante, al haber causado víctimas entre niños».

El domingo 13 de diciembre, 250.000 personas se concentraron en las calles de Zaragoza -la mayor manifestación en la historia de la ciudad hasta entonces- bajo una pancarta que rezaba: «Zaragoza por la paz y contra el terrorismo».

Justicia tardía y obstaculizada

La autoría del atentado correspondió al comando Argala de ETA, un grupo itinerante formado por ciudadanos franceses que operaba cruzando la frontera para eludir a la justicia española. La dirección de la banda, en manos del colectivo Artapalo, ordenó y planificó la matanza.

En 2003, la Audiencia Nacional condenó a 2.354 años de cárcel a dos de los máximos responsables: Francisco Mujika Garmendia (Pakito) y Joseba Arregi Erostarbe (Fiti).

Sin embargo, el caso más emblemático ha sido el de José Antonio Urrutikoetxea Bengoetxea, «Josu Ternera», exjefe del aparato político de ETA. La Fiscalía le imputa 11 delitos de asesinato consumado y 88 en grado de tentativa, solicitando igualmente 2.354 años de prisión por su participación como inductor del atentado.

El juicio contra Ternera, inicialmente previsto para enero de 2023 y posteriormente para 2024, ha sido repetidamente aplazado debido a los obstáculos en su extradición desde Francia. La justicia gala ya ha autorizado su entrega a España, pero esta queda condicionada a la resolución de otros procesos pendientes contra el exjefe etarra en territorio francés.

El último capítulo de esta dilatada batalla legal se escribió en octubre de 2025, cuando un tribunal francés aplazó hasta abril de 2026 el juicio a Ternera por motivos de salud, tras acreditarse que sufre problemas cardiovasculares.

Memoria viva

Casi cuatro décadas después, la memoria de las víctimas del atentado contra la casa cuartel de Zaragoza permanece viva. Los nombres de Miriam, Esther, Silvia, Rocío y Pedro Ángel representan el rostro más inocente e injusto de la violencia terrorista, recordándonos que detrás de las cifras hay siempre historias truncadas, futuros robados y un dolor que el tiempo no logra cerrar completamente.

Mientras los procesos judiciales siguen su curso, la sociedad española mantiene viva la llama del recuerdo para estas once vidas arrebatadas por la sinrazón del terrorismo.

 

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