Mientras los españoles se pudrían en sus casas durante el confinamiento, Felipe Sicilia se drogaba en una fiesta prohibida. Mientras los policías honrados sudan la gota gorda en las calles, él cobra 400 euros más al mes por sentarse en la comisaría del Tribunal Constitucional. Esta es la historia de cómo el PSOE cuida de los suyos: primero encubriendo delitos, luego premiando con destinos de lujo.
El hombre que debería estar en los tribunales y está en el TC
Para entender la magnitud del escándalo, conviene repasar quién es realmente Felipe Jesús Sicilia Alférez, «Felipillo» para los íntimos del PSOE .
Este policía —que tal cual suena— aprobó las oposiciones en 2006. Quedó el número 672 de su promoción, con una nota de 69,88 sobre 100 . Nada del otro jueves. Su primer destino fue la comisaría de Morón de la Frontera (Sevilla), donde apenas ejerció unos meses . Porque ya en 2007, con 27 años, pidió la excedencia para lanzarse a la política. Y vaya si se lanzó.
Desde entonces, su vida ha sido una sucesión de cargos públicos: diputado en el Parlamento andaluz, diputado en el Congreso durante cinco legislaturas (sí, cinco), y finalmente portavoz de la Ejecutiva Federal del PSOE entre 2021 y 2022, cuando era la mano derecha de Adriana Lastra y formaba parte del famoso «círculo de Torremolinos» . Un pez gordo, vamos.
Pero en política las cosas cambian rápido. En julio de 2022, Pedro Sánchez lo cesó como portavoz para colocar a Pilar Alegría . Y en 2023, Ferraz lo borró de las listas electorales . Ahí estaba Sicilia, de repente, sin escaño y sin sueldo. Un problema para cualquier exdirigente.
¿Y qué hizo entonces el partido? Lo que siempre hace: colocar a los amigos caídos en desgracia en un destino cómodo, bien pagado y a ser posible con proyección.
El premio: 400 euros más para no hacer nada
Sicilia pidió la reincorporación a la Policía. Y aquí viene lo bueno: no volvió a su plaza en Morón de la Frontera, como habría sido lógico. No. Fue designado directamente para la comisaría especial del Tribunal Constitucional en Madrid .
Vamos a explicar qué significa esto para quien no sea policía. La comisaría del Tribunal Constitucional es uno de los destinos más codiciados del Cuerpo Nacional de Policía . ¿Por qué? Porque lleva aparejado un complemento salarial de entre 400 y 500 euros mensuales . Esto significa que, de golpe, Sicilia cobra casi 500 euros más que cualquier policía de base que se parta la cara en la calle.
Y ojo al dato: el puesto depende directamente de la Dirección Adjunta Operativa (DAO) , lo que lo convierte en un destino de especial confianza . Vamos, que no es casualidad.
Los sindicatos policiales SUP y Jupol estallaron en septiembre de 2023 cuando se conoció la noticia . Lo calificaron de «enchufismo», de «designación a dedo», de «arbitrariedad» . Y con razón: ¿cómo es posible que un hombre que apenas ha vestido el uniforme unos meses en 2006-2007 se lleve el premio gordo mientras agentes con décadas de servicio y méritos acumulados se quedan con las ganas?
El secretario general de Jupol, Aarón Rivero, lo dejó claro: «Una designación que se ha hecho completamente de manera arbitraria, sin seguir los cauces designados a este efecto y por lo tanto en desigualdad de condiciones con el resto de agentes» .
Pero entonces no sabíamos la mitad de la historia.
Lo que Koldo ha destapado: la fiesta, la cocaína y el atestado desaparecido
Porque ahora llega Koldo García, el exasesor de Ábalos, y suelta la bomba desde prisión. Y esto ya no es «enchufismo». Esto es delito.
Según ha declarado Koldo en varias entrevistas, durante la pandemia —con los españoles confinados en sus casas, con los muertos acumulándose, con la policía multando a quien salía sin justificante— Felipe Sicilia participó en una fiesta ilegal con cocaína .
Las Fuerzas de Seguridad intervinieron. Levantaron un atestado. Había pruebas. Había un caso. Había un diputado socialista drogándose mientras el resto del país no podía ni ver a sus familias.
Y entonces, según la confesión de Koldo: «Yo gestioné y pedí que a ver si por favor podíamos dejar aquello un poco calmado» . El resultado: el atestado «desapareció». «Nunca más se supo» .
Cuando le preguntaron si la orden vino de Pedro Sánchez, Koldo respondió con un escalofriante: «Más o menos, podríamos decir» .
Esto significa que el entorno del presidente del Gobierno habría ordenado eliminar pruebas de un delito para proteger a un diputado socialista. Un diputado que, casualmente, sería recompensado con uno de los mejores destinos de la Policía Nacional.
Los sindicatos policiales: el silencio que atronador
Y aquí llega la gran pregunta: ¿dónde están ahora los sindicatos policiales? ¿Dónde está SUP? ¿Dónde está Jupol? ¿Dónde están esos que tanto se llenan la boca defendiendo la dignidad del cuerpo?
Porque ahora ya no es solo que hayan colocado a dedo a un enchufado en un puesto de 400 euros de plus. Ahora sabemos que ese enchufado debería estar imputado, investigado y muy probablemente en un calabozo, no sentado en una oficina del Tribunal Constitucional.
Sicilia no es sospechoso. Es, según la confesión de Koldo, el beneficiario directo de un encubrimiento criminal orquestado desde el poder. Y los sindicatos, esos que tanto protestan cuando un policía de a pie tiene un problema, callan como putas. (Perdón por la expresión, pero no hay otra).
¿Cómo es posible que no hayan exigido ya su expulsión fulminante del Cuerpo? ¿Cómo es posible que no hayan convocado concentraciones para pedir que un hombre que debería estar siendo investigado por tráfico de influencias y participación en delitos de encubrimiento no pueda vestir el uniforme?
La respuesta es sencilla: porque el poder manda. Y los sindicatos, como tantas otras instituciones en este país, solo ladran a los que pueden morder. Cuando el perro es del amo, callan y miran hacia otro lado.
La doble vara de medir
Porque reflexionemos un momento. Si usted, querido lector, hubiera organizado una fiesta ilegal durante la pandemia, ¿qué le habría pasado? Multa segura. Posibles cargos penales. Y si además le hubieran pillado con cocaína, estaría usted hoy con un antecedente penal y muy probablemente con problemas de todo tipo.
Si usted es policía y un día se salta el protocolo, le abren un expediente, le suspenden de empleo y sueldo, y su carrera se va al garete.
Pero si usted es diputado del PSOE, amigo de los que mandan, y le pillan en una fiesta ilegal con cocaína, entonces desaparece el atestado. Y al año siguiente le colocan en la comisaría del Tribunal Constitucional con 400 euros de plus.
¿Alguien puede explicar esta diferencia de trato sin hablar de corrupción política y de degradación institucional?
La trayectoria de Sicilia: un currículum para la vergüenza
Repasemos rápidamente el perfil del hombre que hoy protege —nunca mejor dicho— el Tribunal Constitucional:
- 2006: Aprueba las oposiciones a policía. Número 672 de 2.023 .
- 2006-2007: Ejerce unos meses en Morón de la Frontera. Luego, excedencia.
- 2007-2023: Político profesional. Diputado autonómico, diputado nacional, portavoz del PSOE.
- 2021: Durante la pandemia, según Koldo, fiesta ilegal con cocaína. Atestado eliminado.
- 2022: Cesado como portavoz.
- 2023: Fuera de las listas electorales.
- Septiembre 2023: Designado «a dedo» para la comisaría del Tribunal Constitucional con complemento de 400 euros .
- 2026: Las declaraciones de Koldo lo señalan directamente. Nadie pide su detención. Nadie pide su expulsión.
La pregunta del millón: ¿cuándo lo detienen?
Llevamos días con esta noticia en los medios. Días con Koldo señalando directamente a Sicilia. Días con el nombre del exdiputado circulando asociado a «fiesta ilegal», «cocaína» y «atestado desaparecido».
Y Felipe Sicilia sigue en su puesto. En la comisaría del Tribunal Constitucional. Con su plus de 400 euros. Y con la misma indignidad de siempre.
¿A qué espera la Fiscalía? ¿A qué espera el Ministerio del Interior? ¿A qué espera la Dirección General de la Policía?
Porque si las palabras de Koldo son ciertas —y nadie las ha desmentido con hechos—, estamos ante un delito de encubrimiento que implica a altas instancias del Gobierno. Y el beneficiario directo, Felipe Sicilia, debería estar siendo interrogado, investigado y suspendido de inmediato.
Pero no. Sigue ahí. Porque en este país, la justicia es para los pobres, y la impunidad para los amigos del poder.
Cuatro sinvergüenzas que manchan el uniforme
Decía al principio que la Policía Nacional está siendo degradada por cuatro sinvergüenzas. Me reafirmo. Pero resulta que esos cuatro sinvergüenzas no actúan solos: tienen protectores en el Gobierno, tienen cómplices en el partido, y tienen el silencio cómplice de quienes deberían alzar la voz.
Felipe Sicilia es el síntoma de una enfermedad mucho más grave: la podredumbre de un sistema donde los delitos se tapan, los amigos se colocan y la justicia se doblega al poder.
Mientras tanto, los policías honrados seguirán arriesgando su vida en las calles. Y los ciudadanos honrados seguirán pagando sus multas. Y los muertos de la pandemia seguirán en sus tumbas, sin que nadie les explique por qué ellos no pudieron despedirse de sus familias mientras un diputado socialista se drogaba en una fiesta ilegal.
¿Hasta cuándo, coño? ¿Hasta cuándo?
NOTA DE AVISO: El siguiente artículo es una pieza de opinión personal que analiza y reflexiona sobre las recientes declaraciones de Koldo García respecto a una supuesta fiesta con consumo de cocaína durante la pandemia. En dichas manifestaciones, se ve implicado el exdiputado y actual miembro de la Policía Nacional, Felipe Sicilia. Las valoraciones aquí vertidas parten de la información publicada en varios medios periodisticos y representan únicamente la perspectiva del autor, con el objetivo de contribuir al debate desde el respeto y el rigor. Además, este artículo es una llamada de atención a quienes corresponda: a la Fiscalía, a los sindicatos policiales, a la opinión pública. Porque si dejamos pasar esto, si permitimos que Felipe Sicilia siga sentado en la comisaría del Tribunal Constitucional con su plus de 400 euros, habremos confirmado que en España la ley es solo un papel mojado cuando quien delinque tiene amigos en el poder.









