La máscara de la progresía se desmorona
No hay palabra suficientemente vil para definir a quien se proclama defensor de mujeres y homosexuales mientras lame las botas de quienes los asesinan. Irene Montero y Pablo Iglesias han alcanzado un nivel de podredumbre moral que avergonzaría al más cínico de los políticos. Mientras desfilan con su cartilla de progresismo barato, el régimen de los ayatolás que les pagó durante años sigue ahorcando homosexuales en grúas y lapidando mujeres. Y ellos callan. Porque resulta incómodo morder la mano que te da de comer, aunque esa mano esté manchada de sangre inocente.
HispanTV: el contrato con el diablo
En 2012, el régimen iraní inauguró HispanTV en Madrid como «arma de lucha ideológica». ¿Quién fue el principal beneficiario? Pablo Iglesias e Irene Montero. Sus programas encontraron financiación generosa en los petrodólares de los ayatolás.
Pero había condiciones humillantes, especialmente para las mujeres. Las tertulianas debían someterse al código de vestimenta islámico: nada de escotes, nada de hombros descubiertos. Y ahí estaba Irene Montero, la misma que hoy pontifica sobre libertad sexual, apareciendo rigurosamente tapada, acatando las normas de quienes lapidan mujeres. Mientras ella se cubría por exigencias de sus pagadores, en Teherán asesinaban a mujeres por llevar mal el velo. Pablo Iglesias, mientras tanto, podía ir en manga corta. El patriarcado islámico y el de izquierdas se entienden perfectamente.
La confesión de Iglesias: «No vamos a ser los únicos imbéciles»
En 2013, Iglesias explicó su postura con escalofriante sinceridad: «Mucha gente puede decir: si sois de izquierdas, ¿por qué aceptáis hacer un programa para una teocracia? La geopolítica es así y no vamos a ser los únicos imbéciles que no hagamos política cuando todo el mundo hace política«.
Sabían perfectamente que colaboraban con un régimen asesino. Lo sabían. Y aún así siguieron adelante. Porque, según su lógica, serían «imbéciles» si renunciaran al dinero y la plataforma. Esta es la izquierda que hace cálculos de sangre: ¿cuántas mujeres lapidadas compensan una subvención? Para Podemos, todas las que hagan falta.
El feminismo de Montero: una puta farsa
Irene Montero ha hecho de la Ley Trans su bandera. Pero su feminismo termina donde empiezan los intereses de Irán. Mientras ella defiende aquí la libre determinación de género, en Irán los homosexuales son ahorcados en público. Mientras presume de «feminismo institucional», las mujeres son lapidadas por adulterio. Mientras ella se presenta como referente LGTBI, la policía de la moral asesina a jóvenes como Masha Amini por llevar mal un puto pañuelo.
¿Dónde está su condena al régimen de los ayatolás? No existe. Porque no puede condenar a quienes le pagaron. Sería morder la mano que le ha dado de comer, aunque esa mano esté manchada de sangre.
Mientras tanto, en Irán: la muerte en directo
En Irán, la homosexualidad se castiga con la horca pública. El adulterio, con lapidación. La falta de hiyab es un «crimen contra el pudor público». Masha Amini fue asesinada por la policía de la moral con 22 años. Las protestas han dejado cientos de muertos, miles de detenidos, torturas y violaciones en prisión.
Y mientras todo esto ocurre, Montero e Iglesias callan. No hay comunicados. No hay ruedas de prensa. No hay iniciativas. Porque, ¿cómo van a condenar a quienes les pagaron religiosamente durante años? ¿Cómo van a exigir justicia cuando ellos se sometieron al código de vestimenta de sus verdugos?
La defensa selectiva de los derechos humanos
Cuando se trata de condenar a Israel, Podemos no duda. Organizan flotillas, llenan redes de proclamas incendiarias. Pero cuando los asesinos son los ayatolás, los que financiaron sus programas, entonces la voz se les ahoga. Esta doble moral es la esencia de Podemos: una izquierda que mide los derechos humanos con el rasero de sus intereses económicos.
La deuda de sangre
¿Qué deben Montero e Iglesias a Irán para mantener este silencio cómplice? Durante años, HispanTV les proporcionó ingresos regulares y generosos. Los ayatolás pagaban puntualmente para que la izquierda española difundiera su mensaje y, a cambio, recibían silencio cómplice ante sus crímenes. Es un pacto de sangre. Cada euro que Podemos recibió está manchado con la sangre de mujeres lapidadas y homosexuales ahorcados.
La Ley Trans y el silencio: el colmo de la hipocresía
Irene Montero repite que «las personas trans existen y merecen vivir con dignidad». Y tiene razón. Pero, ¿y las personas trans en Irán? Allí son sometidas a violencia sistemática, y la cirugía de reasignación es una imposición para evitar la horca. De esto, Montero no habla. Porque hablar implicaría señalar a sus pagadores.
La putrefacción definitiva
Irene Montero y Pablo Iglesias pasarán a la historia como el ejemplo perfecto de la hipocresía de la izquierda contemporánea. Mientras en España desfilan con banderas arcoíris, en Irán siguen muriendo personas por su identidad sexual o por ser mujeres. Y ellos miran hacia otro lado. No por olvido. Por deuda. Porque deben silencio a sus pagadores.
El feminismo o es universal o no es nada. La defensa de los derechos LGTBI o es para todos o es una puta mentira. Y lo de Podemos es una mentira asquerosa que huele a dinero iraní y a sangre de inocentes.
Que les aproveche.









