La normativa: ese comodín que siempre aparece cuando toca proteger a los amiguitos

Abr 3, 2026

Sucesos España - Portada 5 OPINIÓN 5 La normativa: ese comodín que siempre aparece cuando toca proteger a los amiguitos

Marlaska se agarra a un reglamento para no retirar las medallas del exDAO González, pero olvidó ese mismo reglamento cuando humilló a Billy el Niño. La hipocresía del PSOE tiene nombre: «Porque son de los nuestros»

Qué maravillosa es la legislación española. Tan flexible como una pandereta, pero tan rígida como el corazón de un ministro cuando le conviene. Resulta que Fernando Grande-Marlaska, ese azote de los franquistas y paladín de la memoria democrática, ahora se esconde detrás de un oscuro reglamento para no retirar las medallas del exDAO José Ángel González y de su fiel escudero Óscar San Juan. Según Interior, la Policía Nacional no puede abrir un procedimiento de revocación de condecoraciones porque la normativa lo impide. ¿De verdad? ¿La misma normativa que no impidió retirar las medallas a Billy el Niño y a otros policías franquistas? No, señorías. La frase no termina ahí. Termina así: «PORQUE SON DE LOS NUESTROS». Ese es el auténtico artículo del reglamento, el que nunca se publica en el BOE pero se aplica con tanta saña como discreción.

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Cuando la memoria democrática es una memoria selectiva

No hace tanto tiempo, el mismo Ministerio del Interior se llenaba la boca de elogios a la Ley de Memoria Democrática. Retiraron con una celeridad pasmosa las medallas a los agentes franquistas, aquellos que formaban parte del aparato de represión de la dictadura. Y estaba bien, porque la represión franquista fue execrable, repugnante, indigna de cualquier condecoración. Pero ahora, cuidado, ahora tenemos a un ex alto cargo policial que aprovechó su jerarquía –presuntamente, que luego matizamos– para violar a una mujer de rango inferior. ¿Y eso no es execrable? ¿Acaso la violación institucionalizada es menos grave que una carga policial en el 68? ¿O es que la represión política duele, pero la represión sexual contra una compañera es solo un «tropiezo personal»? La hipocresía tiene un nombre y un carné del PSOE.

La presunción de inocencia es un derecho sagrado… hasta que toca condenar en el titular

Y antes de que los guardianes de la corrección política me fulminen, reconozco lo que cualquier estudiante de primero de Derecho sabe: el exDAO José Ángel González es inocente hasta que un juez dictamine lo contrario. Por supuesto. La presunción de inocencia es un pilar fundamental de nuestro Estado de Derecho, y no voy a pedir su linchamiento público antes del juicio. Pero ojo, que la trampa no está ahí. La trampa está en el futuro. Porque cuando (y si) la justicia le declare culpable se lo deja en manos del juez para que decida si si o no–y los indicios, por cierto, son tan gruesos como el expediente disciplinario que no le abrieron– entonces, señor Marlaska, no nos venga con la cantinela de «la normativa no permite abrir procedimiento». Porque esa misma normativa, insisto, se reinterpretó milagrosamente cuando había que humillar a los policías del franquismo. ¿O es que el reglamento ha cambiado en dos años? No, lo que ha cambiado es el color político del condenado.

Billy el Niño, víctima de la ejemplaridad rápida; el exDAO, beneficiario de la ejemplaridad lenta

Recordemos a Billy el Niño. Ese policía que, con medalla incluida, representó la cara más oscura del franquismo represor. Interior no dudó ni un segundo: expediente exprés, retirada de condecoraciones, y a la papelera de la historia. Y bien hecho, por cierto. Pero entonces surge la pregunta incómoda: ¿por qué la misma diligencia no se aplica con un mando policial acusado de violar a una subordinada? ¿Acaso la violencia sexual contra una compañera de profesión es menos dañina para la imagen del Cuerpo que la represión política hace cincuenta años? Me temo que la respuesta es más sencilla y más cínica: la violencia franquista no tiene defensores en el actual gobierno; la violencia de un alto cargo del PSOE en la cúpula policial, en cambio, tiene muchos amigos y muchas agendas que proteger.

La coartada del «procedimiento administrativo» es un escudo de cartón piedra

Marlaska alega que la normativa impide a la Policía Nacional abrir un procedimiento para revocar condecoraciones. Se agarra a un tecnicismo como un náufrago a un corcho. Pero el mismo Ministerio del Interior, a través de la Dirección General de la Policía, tiene capacidad para iniciar expedientes disciplinarios, para solicitar informes a la Asesoría Jurídica, para elevar consultas al Consejo de Estado. En definitiva, tiene capacidad para mover ficha. Lo que no tiene es voluntad. Porque si la tuviera, ya habría anunciado que, en caso de condena firme, se revisará de oficio la concesión de las medallas. Pero no. Prefiere callar, esconderse y esperar que decida el juez, y el ruido mediático se calme. Como si la violación de una agente fuera un rumor molesto, no un atentado contra la dignidad de toda la institución.

La hipocresía del PSOE en estado puro: memoria sí, pero solo para los muertos políticos

Lo más sangrante de todo este espectáculo es el doble rasero. El PSOE ha hecho de la memoria democrática una bandera electoral. Han retirado símbolos franquistas, han exhumado a Franco del Valle de los Caídos, han hablado hasta la saciedad de «justicia para las víctimas del fascismo». Todo eso está muy bien, pero ¿y las víctimas del machismo dentro de la propia casa? ¿Y esa agente que fue violada por quien tenía la obligación de protegerla? ¿Esa víctima no merece la misma contundencia simbólica? Parece que no. Porque las víctimas del franquismo son rentables políticamente; las víctimas de la violación dentro de la Policía son incómodas, porque señalan a un cargo afín al gobierno. Y eso, señores socialistas, no se puede llevar al mitin.

Señor Marlaska: actúe con la misma celeridad o confirme el miedo a la cartera

Llegados a este punto, solo cabe una exigencia. Cuando (y si) el juicio termine con una condena firme contra el exDAO José Ángel González, el ministro Marlaska deberá actuar con la misma rapidez y contundencia que aplicó con los policías franquistas. Nada de dilaciones, nada de «estamos estudiando el encaje jurídico», nada de «la normativa lo impide» «o el juez que lo decida». Porque la normativa, querido ministro, no es un muro infranqueable; es una herramienta que usted sabe usar cuando le conviene. Si la usó para retirar medallas franquistas, úsela también para retirar medallas a un violador en activo (presunto, ya, pero condenado). Si no lo hace, solo cabrá una explicación: el miedo. Miedo a que el exDAO, ese hombre que manejaba los secretos de la cúpula policial, tenga en su cartera algo más que un pañuelo. Miedo a que, si le aprietan demasiado, suelte el nombre del ministro en algún informe confidencial. Miedo, en definitiva, a que la basura que usted barría debajo de la alfombra salga volando por los aires.

La justicia de salón y la justicia de verdad

España se merece un Ministerio del Interior que no sepa de amigos ni de enemigos, sino solo de principios. Que sea tan implacable con la corrupción sexual en los cuarteles como con los símbolos de la dictadura. Mientras eso no ocurra, mientras un presunto violador conserve sus medallas por «normativa» y un policía franquista las pierda por «memoria», estaremos asistiendo al mayor espectáculo de hipocresía institucional de la democracia. Y lo peor de todo: el espectáculo lo pagamos todos con nuestra indignación, nuestras impuestos y nuestra vergüenza ajena. Que Dios les pille confesados, señores del PSOE. O mejor, que les pille un juez con ganas de hacer justicia de verdad.

No es que la normativa impida actuar; es que la voluntad brilla por su ausencia. Si al final el exDAO es condenado y sus medallas siguen en su pecho, habremos aprendido una lección dolorosa: para el PSOE, una violación en la cúpula policial duele menos que una medalla franquista. La memoria democrática es maravillosa… siempre que no haya que mirar al espejo de la comisaría.

 

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