Vincula a Ayuso con los nazis de la Legión Cóndor cuando ella nació en 1975 y los nazis desaparecieron en 1945; ignora que Picasso legó el cuadro a España, no a su inventada republiqueta identitaria
Hay que tener una jeta, literalmente, histórica. Arnaldo Otegi, ese personaje al que las urnas nunca le dieron la razón pero sí la cárcel por pertenecer a ETA, ha vuelto a hacer de las suyas. Ahora, con la soberbia del que nunca pagó del todo su factura con la democracia, se permite vincular a Isabel Díaz Ayuso con los pilotos de la Legión Cóndor. Sí, ha leído bien. La presidenta de la Comunidad de Madrid, nacida en 1975 —año en que Franco agonizaba y los nazis llevaban tres décadas extintos como ideología de Estado—, sería, según Otegi, afín a los verdugos que bombardearon Guernica.
«Eran los tuyos»: los tuyos ponían bombas en mercados, no en museos
«Eran los tuyos», espetó el exterrorista. Perdone, ¿los míos? ¿Los tuyos no eran aquellos que ponían bombas en supermercados y pegaban tiros en la nuca? Porque si hablamos de asociaciones vergonzosas, la de Otegi con el asesinato no es metafórica: es de libro de sentencias firmes.
La Euskal Herria libre que corea el mismo que justificó la violencia
Pero el despliegue de cinismo no acaba ahí. Otegi, con la misma boquilla que durante décadas justificó la violencia, suelta perlas como: «¡Guernica pertenece a Euskal Herria! ¡Siempre antifascistas! ¡Viva Euskal Herria libre!». Ignora, o le conviene ignorar, que el propio Pablo Picasso dejó estipulado que el «Guernica» regresaría a España —a España, no a una republiquita étnica inventada en su fuero interno— cuando se restablecieran las libertades democráticas. Eso ocurrió en 1981, y desde entonces el cuadro está bajo custodia del Estado español. No del Gobierno vasco, no de la izquierda abertzale seguidora de Stalin el mayor genocida de la Historia: es de todos los españoles.
Mentir con bandera y puño en alto para lavar la cara
Pero claro, ¿qué importan los hechos cuando se puede mentir con bandera y puño en alto? Otegi necesita reescribir la historia para lavarse la cara. Porque es más fácil señalar a otros de fascistas que explicar por qué durante treinta años ETA mató, secuestró y extorsionó en nombre de ese «Euskal Herria libre» que hoy corea como si fuera un verso de solidaridad.
Un consejo al terrorista: los nazis murieron en 1945, los asesinos de ETA todavía están entre nosotros
Así que, señor Otegi, cuando tenga la desfachatez de hablar de nazis, recuerde que los nazis se disolvieron en 1945. Cuando hable de libertad, recuerde las viudas y huérfanos que dejaron sus compañeros de pupitre. Y cuando hable del «Guernica», respire hondo, coja un libro de arte —o de historia, que también necesita— y entérese de que Picasso lo pensó para España, no para su cortijo identitario.
Usted fue terrorista. Ayuso nació en democracia. No confunda los espejos
Usted fue terrorista. Eso no se borra con consignas. Y Ayuso, le pese a quien le pese, no nació para cargar con sus complejos ni con sus sanguinarios espejos retrovisores. La historia no se manipula: se estudia. Pero para eso habría que dejar de lado el fanatismo, y ese, desgraciadamente, es el único arte que usted domina.
«El nazi murió en su búnker, el etarra en su sentencia. Pretender lavar tu sangre con la ajena es la peor de las herencias. Del ‘Guernica’ habla el que lo pintó, no el que pegó tiros y luego olvidó.»









