La hipocresía selectiva de la izquierda radical ante el antisemitismo

Dic 14, 2025

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Un silencio cómplice: El progresismo español ante la matanza de Bondi Beach

La noticia conmociona al mundo. Este domingo, dos hombres armados atacaron una celebración de Hanukkah en Bondi Beach, la emblemática playa de Sídney, matando al menos a 11 personas e hiriendo a 29, entre ellos dos policías. Las autoridades australianas no dudaron en calificarlo como lo que es: un ataque terrorista antisemita dirigido específicamente contra la comunidad judía en el primer día de una festividad de luz y alegría.

Mientras los líderes mundiales, desde el Rey Carlos III hasta el presidente de Francia, han expresado su condena unánime y su solidaridad con las víctimas, y mientras las comunidades judías de todo el planeta expresan su horror, en España se impone un silencio elocuente y vergonzoso. Un silencio que, en el caso de los autoproclamados defensores de los oprimidos en Podemos y otros partidos progresistas, no es casual, sino sintomático de una incoherencia moral profunda.

Condenas selectivas: una solidaridad que no es universal

La respuesta de Podemos y de ciertos sectores de la izquierda radical a esta masacre será, previsiblemente, mínima o nula. No veremos a sus líderes, tan prolíficos en declaraciones y movilizaciones, encabezando concentraciones frente a las embajadas australianas o israelíes para condenar este acto de odio. No llenarán las redes sociales con la frase «Stand with Australian Jews», como sí han hecho incansablemente con otras causas.

Este silencio es la prueba definitiva de que su compromiso con los derechos humanos es selectivo y está supeditado a una lógica maniquea donde algunas víctimas merecen toda la solidaridad y otras son invisibles. ¿Dónde estaba Ione Belarra, tan rápida en acusar a Israel de «genocidio planificado» una semana después del 7 de octubre, cuando se masacraba a judíos en una playa de Australia?.

La incoherencia es aún más flagrante si se observa el historial reciente. Mientras desde las filas de Podemos y Sumar se ha justificado o minimizado la violencia de Hamás como «acto de resistencia», un ataque igual de salvaje contra civiles judíos que celebran una festividad religiosa queda fuera de su relato. Como señalaban académicos progresistas israelíes en una tribuna en El País, esta «insensibilidad moral» traiciona los principios fundamentales de la izquierda, que debería condenar con la misma firmeza la violencia contra civiles inocentes, venga de donde venga.

El cinismo de una postura política

La falta de reacción no es por desconocimiento. Es una elección política calculada. Para Podemos y otros partidos de la izquierda, la solidaridad con el pueblo palestino, legítima y necesaria, se ha convertido en un ejercicio de tribalismo donde condenar un ataque terrorista contra judíos se percibe como una traición al «bando» propio. Esto no solo es moralmente repudiable, sino que alimenta el mismo monstruo que dicen combatir.

El ataque en Bondi Beach no es un hecho aislado. Ocurre en un contexto de oleada de antisemitismo global. En Australia, los incidentes antisemitas se habían triplicado en el año posterior al 7 de octubre. Sinagogues incendiadas, negocios vandalizados y ahora una masacre. El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, había advertido meses atrás al gobierno australiano que su política, incluyendo el reconocimiento del Estado palestino, estaba «echando aceite al fuego del antisemitismo». Sus palabras, hoy, resuenan con trágica fuerza.

¿Qué hace Podemos y los partidos progresistas ante esta realidad? Nada. O, peor aún, contribuye a un clima donde el discurso antisionista se desliza con demasiada facilidad hacia el antisemitismo puro y duro, donde la crítica a un gobierno se transforma en la deshumanización de un pueblo y en la justificación tácita de su aniquilación.

La responsabilidad de las palabras y los silencios

La izquierda que aspira a ser ética tiene el deber de ser consistente. Debe entender que condenar la masacre de Bondi Beach no es respaldar a Netanyahu, igual que condenar los ataques de Hamás no es avalar la ocupación israelí. Se puede, y se debe, defender los derechos del pueblo palestino y, al mismo tiempo, alzar la voz con igual vehemencia cuando judíos son asesinados por el solo hecho de serlo. Quien no es capaz de hacerlo, como es el caso de estos partidos, pierde toda autoridad moral para hablar de justicia, paz o derechos humanos.

El heroísmo mostrado en Bondi por Ahmed al Ahmed, el hombre que desarmó a uno de los terroristas recibiendo dos disparos, nos recuerda el valor de la humanidad común frente a la barbarie. Mientras, la cobardía moral de quienes callan ante esta barbarie por cálculo político nos recuerda que el fanatismo ideológico es también una forma de ceguera.

Que el silencio de Podemos y partidos de izquierdas ante los 11 muertos en Bondi Beach, entre ellos un rabino padre de cinco hijos y un anciano sobreviviente del Holocausto, quede registrado como lo que es: una complicidad por omisión con el odio que dicen rechazar. La luz de las velas de Hanukkah que se intentó apagar en Sídney brilla hoy para iluminar, también, las sombras de la hipocresía política.

 

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