De Profesor Feminista en Ourense a Fotógrafo ‘Martín Soto’ en Cuba
Nuevas pistas digitales sitúan en Cuba al pederasta prófugo, que burló a la justicia española y ahora construye una nueva vida bajo una identidad reinventada, mientras su víctima lucha contra las secuelas.
La Pista Digital: Una Vida Nueva en Instagram
Doce días antes de que el Tribunal Supremo confirmara su condena irrevocable de 13 años de prisión, un hombre llamado «Martín Soto» activaba una cuenta en Instagram desde Cuba. La foto de perfil, que ha permanecido pública, muestra el rostro inconfundible de Martiño Ramos Soto, el profesor de música de Ourense condenado por violar repetidamente a una alumna.
Este perfil, que ha funcionado como una ventana involuntaria a su huida, ha estado mostrando durante meses su nueva vida en La Habana. Las publicaciones retratan a un hombre inmerso en el mundo del arte: asiste a desfiles de modelos, frecuenta galerías de arte como el centro cultural Habana Espacios Creativos, y se presenta como fotógrafo documental. Su estrategia fue tan audaz como calculada: usar una versión castellanizada de su nombre (Martín) y su segundo apellido (Soto), afeitarse por completo y adoptar una vestimenta de ropa ancha para pasar desapercibido.
La pista cobró fuerza cuando, el pasado 14 de noviembre, otro usuario de Instagram publicó imágenes de un evento en el que «Martín Soto» aparecía etiquetado, confirmando su presencia física en la isla. Aunque la policía investiga estos indicios , la ausencia de un tratado de extradición entre España y Cuba complica enormemente su regreso para cumplir la condena.
Una Condena Firme y una Fuga Anunciada
La condena de Martiño Ramos es el desenlace de un proceso judicial por unos hechos especialmente graves:
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Delitos: Fue declarado culpable de violación y abusos sexuales continuados sobre una alumna, a la que agredió desde que tenía 12 hasta los 16 años.
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Modus Operandi: Ramos, que era su profesor de música desde la infancia, contactó con la menor a través de Instagram haciéndose pasar por un adolescente. Se ganó su confianza presentándose como una figura de apoyo emocional, aprovechándose de su vulnerabilidad . Un día, la citó en un aula del colegio y le reveló su verdadera identidad, iniciando a partir de ese momento una serie de agresiones físicas y sexuales que incluían puñetazos, azotes y abandono.
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Sentencia: La Audiencia Provincial de Ourense lo condenó a 13 años de prisión, una inhabilitación de 21 años para ejercer como profesor y una indemnización de 30.000 euros para la víctima, sentencia que fue ratificada en julio de 2025 por el Tribunal Supremo.
A pesar de la gravedad de los hechos, Ramos permaneció en libertad durante todo el proceso, ya que la Fiscalía no solicitó medidas cautelares como el ingreso en prisión provisional. Esta situación le permitió planificar su fuga: vendió su piso y, antes de que se dictara la orden de ingreso en prisión en septiembre, ya había abandonado España . Cuando la Guardia Civil acudió a notificarle la sentencia, se encontró con que estaba en paradero desconocido.
La Víctima: Una Vida Marcada por el Trauma
Mientras Ramos construye una nueva vida en el Caribe, la víctima, que ahora tiene 20 años, lucha con las profundas secuelas que los abusos le provocaron. El calvario judicial y el trauma sufrido han tenido un impacto devastador en su salud mental, que ha incluido intentos de suicidio, autolesiones y varios ingresos en unidades psiquiátricas. Llegó a pesar solo 34 kilos como consecuencia del sufrimiento psíquico.
Lo más grave es que, cuando siendo una niña se atrevió a denunciar, no encontró apoyo en su propio colegio. La sentencia recoge cómo la orientadora y varias profesoras se reunieron con ella para decirle que lo que denunciaba «eran imaginaciones suyas» y que «confiaban en él plenamente». Esta revictimización inicial por parte de su entorno escolar agravó aún más su dolor.
La Doble Vida del Depredador
El caso de Martiño Ramos está marcado por una hipocresía que ha conmocionado a la comunidad gallega. En público, Ramos era un activista visible en movimientos feministas y políticos de izquierda en Ourense. Militó en formaciones como Ourense en Común y En Marea, y participaba activamente en actos a favor de los derechos de las mujeres, presentándose ante su círculo como un «aliado perfecto».
Sin embargo, en la sombra, utilizaba perfiles falsos en Instagram para contactar con alumnas menores de edad. Los mensajes interceptados por la justicia, muestran conversaciones de alto contenido sexual en las que preguntaba a niñas de 12 años sobre juguetes sexuales, prácticas de BDSM y sadomasoquismo. Su estrategia era siempre la misma: identificar a las menores más vulnerables, ganarse su confianza como un apoyo anónimo y luego manipularlas para obtener material sexual.
La Búsqueda Internacional y un Futuro Incierto
Ante la fuga, las autoridades españolas han ampliado el radio de acción. La Interpol participa en la búsqueda internacional del prófugo, aunque el mayor escollo legal es la falta de un tratado de extradición con Cuba . Mientras permanezca en la isla, su retorno forzoso es, según las fuentes consultadas, «muy difícil».
El caso de Ramos se suma al de otros delincuentes sexuales fugados en Galicia, como el exprofesor Segundo Cousido, condenado a 32 años por abusar de seis niños y que figura entre los diez más buscados de Europa, lo que ha generado un debate sobre la eficacia de las medidas para evitar que condenados por delitos graves eludan la cárcel.
Mientras, en La Habana, «Martín Soto» sigue siendo un fotógrafo discreto que «vino buscando tranquilidad», según le explicó a un conocido en un taller. Una tranquilidad que, gracias a las nuevas pistas digitales, podría estar llegando a su fin, aunque la justicia tarde en alcanzarlo.









