En una rueda de prensa celebrada en el parque del Retiro, un ciudadano autodenominado ‘therian’ ha solicitado formalmente a la nación que abandone el uso del insulto «Perro Sánchez» para referirse al presidente del Gobierno. El motivo: considera que comparar a un político con un cánido es una falta de respeto hacia su especie espiritual.
Si usted ha usado alguna vez la expresión «Perro Sánchez» en una discusión de taberna o en Twitter, debe saber que ha estado ofendiendo a un colectivo hasta ahora silenciado: los therians que se identifican como perros. Así lo ha manifestado esta mañana Ulises Rodríguez, más conocido en el círculo como «Lobo García», un ciudadano de 34 años que asegura que su esencia interior es la de un pastor alemán llamado Rex.
En un acto sorprendente celebrado junto al estanque grande del Retiro, mientras algunos de sus compañeros de manada (o de colectivo) correteaban en cuadrupedia y otros olisqueaban bancos, Rodríguez compareció ante los medios con una correa al cuello y una bandera con la silueta de un hueso.
«Estamos hartos», comenzó, con la mirada fija y la cabeza ligeramente ladeada, como cuando un perro no entiende por qué le están riñendo. «Todos los días escuchamos en la tele, en la radio, en el bar de la esquina, eso de ‘el tal Perro Sánchez ha vuelto a mentir’, ‘este Perro Sánchez nos va a llevar a la ruina’. Y nosotros, los que nos sentimos perros en un cuerpo humano, nos preguntamos: ¿Por qué? ¿Qué le hemos hecho nosotros a ustedes?»
«Yo no me tiro al suelo para que me comparen con un político»
«Lobo García» explicó, visiblemente emocipanado (neologismo que combina emoción y jadeo), que ser un therian implica una conexión profunda con la esencia animal. «Yo puedo pasarme horas olfateando a la gente para saber cómo está, puedo sentir una necesidad irrefrenable de enterrar mis llaves en el parque, y disfruto cuando me lanzan un palo. Pero que digan que Pedro Sánchez es un perro… ¡eso ya es el colmo! Es denigrante para mi especie interior».
Según su manifiesto, leído con algunas pausas para beber agua de una fuente baja, los perros son animales nobles, leales y con un sentido del honor que, según él, brilla por su ausencia en la política nacional. «Un perro te avisa si viene un extraño. Un perro mueve la cola cuando llegas a casa. Un perro no promete el ibérico y luego pone salchichas de Frankfurt. Por favor, no insulten a los perros comparándolos con la casta política», sentenció, mientras algunos de los asistentes al evento (una veintena de personas y tres perros reales que paseaban por la zona) aplaudían o ladraban en señal de aprobación.
Reacciones: De Moncloa a las protectoras de animales
La noticia ha dado la vuelta al país. En Moncloa, fuentes cercanas al presidente han declarado que Sánchez «respeta profundamente a todos los colectivos, incluidos los que se sienten animales, pero recuerda que él no se siente nada, y mucho menos un animal político, ya que él está por encima del bien y el mal». Las mismas fuentes han añadido, en un tono más serio, que lo de «Perro Sánchez» le parece «un piropo comparado con otras cosas que le llaman».
Desde la oposición, la respuesta no se ha hecho esperar. Una diputada del Partido Popular, que prefirió mantener el anonimato por si el colectivo therian decide convocar una manifestación en su circunscripción, comentó: «Primero nos quitan las palabras ‘derechas’ e ‘izquierdas’, luego nos quitan ‘facha’ y ‘progre’, y ahora resulta que no podemos llamar perro a quien consideramos que merece ese apelativo. ¿Dónde vamos a parar? ¿Vamos a tener que pedir permiso a los árboles para llamar ‘ceporro’ a alguien?».
Mientras, en redes sociales, el hashtag #YoNoSoyPerroDeSánchez se ha vuelto trending topic, con cientos de usuarios subiendo fotos de sus mascotas con carteles irónicos. «Mi perro Teo no apoya los indultos. Deja de compararlo», reza uno de los tuits más virales.
Un llamamiento desde la «manada»
«Lobo García» concluyó su intervención con un aullido contenido (un poco desafinado, todo sea dicho) y un ruego a la ciudadanía: «Por favor, si quieren insultar al presidente, usen otras expresiones. Llámenle ‘zorro’, que no ofende a nadie porque no hay therians zorros en este acto… que yo sepa. O simplemente ‘tocapelotas’, que es más universal y no hiere la sensibilidad de quienes sentimos el pelaje en nuestra alma».
El acto se disolvió cuando varios de los asistentes decidieron ir a «marcar territorio» en las ruedas de unos patinetes eléctricos mal aparcados, dejando claro que, aunque la causa pueda parecer peregrina, su determinación es muy canina.
Y es que, como bien dice el refrán actualizado para la ocasión: «El perro es el mejor amigo del hombre, pero no quiere que lo comparen con el hombre. Con este hombre, concretamente.
AVISO: ESTE ES UN ARTÍCULO DE HUMOR Y DE FICCIÓN. NINGUNA DE LAS SITUACIONES DESCRITAS ES REAL.









