La declaración, producida el pasado 29 de enero ante el juez Santiago Pedraz en el marco del ‘caso Hidrocarburos’, ha destapado la caja de los truenos que los socialistas llevan meses intentando mantener cerrada a cal y canto. Cuando el fiscal Anticorrupción Luis Pastor preguntó a Aldama por la famosa carpeta marrón con los sellos de la petrolera PDVSA, la respuesta del comisionista heló la sala .
«Eso es algo que tenemos que negociar directamente con ustedes, porque es algo que estamos hablando de la financiación ilegal del partido, algo de lo que no hemos hablado hasta ahora», espetó Aldama al representante del Ministerio Público, en un claro órdago que evidencia que el empresario guarda la joya de la corona para canjearla por beneficios procesales .
Lejos de detenerse ahí, y ante la insistencia del fiscal, el conseguidor fue desgranando la madeja sin escatimar detalles que ponen los pelos de punta. Cuando Pastor quiso saber si la documentación guardada estaba relacionada con el negocio de los hidrocarburos, Aldama soltó el zarpazo definitivo: «Es relativo al negocio de hidrocarburos con la financiación ilegal del partido del PSOE» . Y acto seguido, remató la faena: al ser preguntado si se refería al partido de Sánchez o a la Internacional Socialista, respondió con una frialdad pasmosa: «De las dos, de la Internacional Socialista y del Partido Socialista» .
El «material sensible» que la UCO lleva meses cazando
No es la primera vez que los investigadores ponen el foco sobre este misterioso sobre. La Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil ya había detectado su existencia gracias a una fotografía intervenida al socio y hombre de máxima confianza de Aldama, Luis Alberto Escolano, a quien el conseguidor apodaba cariñosamente «Alberto Hermanito» en su móvil .
La imagen, enviada por Escolano a Aldama en agosto de 2024, muestra un sobre de color marrón de tamaño medio folio con una pegatina roja que reza «Confidencial». En el encabezado aparecen, imponentes, el escudo de la República Bolivariana de Venezuela, el logotipo del Ministerio del Petróleo y el de PDVSA. Como remitente figura Manuel Quevedo Fernández, entonces ministro del Poder Popular de Petróleo y presidente de la petrolera estatal. El destino: Delcy Rodríguez .
Pero lo que hace explosivo este documento no es solo su origen institucional, sino la fecha de su recepción. Según el sello que aparece en la parte inferior, Aldama recibió este sobre el 4 de febrero de 2020 . Es decir, apenas quince días después de que la número dos de Nicolás Maduro protagonizara el escandaloso ‘Delcygate’ en el aeropuerto de Barajas, donde fue recibida a escondidas por el entonces ministro José Luis Ábalos, en una operación de alto secreto que el Gobierno intentó enterrar sin éxito.
La cercanía temporal entre el aterrizaje ilegal de Rodríguez en territorio europeo —con la consiguiente vulneración de las sanciones de la UE— y la entrega de este sobre a Aldama no es, ni mucho menos, casual. El empresario actuaba como el auténtico puente de mando entre el régimen chavista y el núcleo duro del PSOE, tal y como demuestran los mensajes interceptados por la UCO, donde la propia Delcy llega a decirle a Aldama: «Siiiii! Ya estás en la familia» .
El pacto con la sombra: ¿qué esconde el sobre que puede tumbar a Sánchez?
Aldama, que pasó un mes en prisión preventiva y salió tras comprometerse a colaborar con la justicia, ha dejado claro que no soltará prenda fácilmente. Su mensaje al fiscal no puede ser más explícito: la información sobre la financiación ilegal del partido que preside Pedro Sánchez es «algo que tenemos que negociar» . Este chantaje en sede judicial evidencia que el empresario es consciente de que tiene en sus manos el santo grial de la corrupción política en España.
Fuentes jurídicas consultadas confirman que Aldama ha vinculado explícitamente el contenido del sobre con fondos de PDVSA destinados a engrosar las arcas del PSOE, en una operación de presunto blanqueo que habría contado con la bendición de altos cargos del régimen venezolano y la aquiescencia de dirigentes socialistas españoles .
El empresario ha deslizado que la documentación no solo afecta a la financiación doméstica del partido, sino también a la Internacional Socialista, un organismo que Sánchez preside desde 2022 y que le ha servido de altavoz internacional en sus múltiples giras. La pregunta que planea sobre la opinión pública es demoledora: ¿Se ha financiado la carrera internacional de Pedro Sánchez con dinero procedente de la petrolera venezolana? .
El PSOE, entre el silencio y las excusas de manual
Mientras el escándalo sacude los cimientos de la política española, en Ferraz se aferran al manual de la supervivencia: negar, desviar la atención y atacar al mensajero. Fuentes oficiales del PSOE han emitido un comunicado telegráfico en el que califican las acusaciones de Aldama como «un nuevo intento de desviar la atención sobre su situación jurídica» .
«Las acusaciones sin pruebas no sustituyen a los hechos, ni los relatos inventados borran las responsabilidades penales de quien los lanza», argumentan desde la dirección socialista, en una defensa que se tambalea por momentos. Insisten en que «ni ha habido ni hay financiación irregular» y se escudan en los «controles internos y externos» que, supuestamente, acreditan la legalidad de sus cuentas .
Sin embargo, lo que no pueden explicar desde el partido es por qué el principal conseguidor de la trama Koldo, aquel que pagaba pisos y vacaciones a Ábalos, aquel que se codeaba con ministros y que recibía mensajes cariñosos de la presidenta de Venezuela, asegura tener en su poder un documento oficial de PDVSA que incrimina directamente al partido del Gobierno.
La trama se complica aún más con las declaraciones de otros implicados. La empresaria Carmen Pano ya ha ratificado ante el juez que ella misma llevó dos entregas de 45.000 euros en efectivo a la sede del PSOE en la calle Ferraz por orden de Aldama . Su chófer, Álvaro Gallego, confirmó que la acompañó y que la vio entrar al edificio con una bolsa de la que salió sin ella . Aldama, eso sí, desmiente a Pano y asegura que fue ella quien pagó para obtener favores ministeriales, en un cruce de acusaciones que apesta a ajuste de cuentas entre corruptos .
El sobre que la UCO no pudo encontrar
Los investigadores de la UCO intentaron sin éxito hacerse con la documentación sensible cuando irrumpieron en el domicilio de Luis Alberto Escolano el 16 de diciembre de 2024 . Para entonces, el sobre ya había volado. Escolano, que no fue localizado en el registro, se reunió días después con Aldama en un bar de Madrid para devolverle la documentación . El conseguidor volvía a tener en su poder el arma de destrucción masiva contra el PSOE.
Ahora, el juez Pedraz ya ha remitido la declaración íntegra de Aldama al magistrado Ismael Moreno, que instruye la pieza separada sobre los presuntos pagos en negro en Ferraz . La pelota está en el tejado de la Fiscalía, que deberá decidir si acepta el pulso de Aldama y negocia con él a cambio de desvelar el contenido del sobre.
Mientras tanto, en La Moncloa y Ferraz contienen la respiración. Saben que el sobre de Delcy Rodríguez, ese que lleva meses apareciendo en los informes de la UCO, ese que tiene un sello de entrada del 4 de febrero de 2020, ese que vincula a la petrolera venezolana con la financiación del partido del Gobierno, puede ser la puntilla definitiva para un Ejecutivo acosado por la corrupción.
La ciudadanía asiste atónita a un espectáculo dantesco: mientras los españoles aprietan el cinturón, el PSOE podría haber estado recibiendo financiación ilegal de una dictadura, con la complicidad de altos cargos y la bendición de la Internacional Socialista que lidera Pedro Sánchez. El sobre está ahí. Aldama espera. Y España entera contiene la respiración.









