Cómo el Asesinato de una Niña y el Juicio a sus Padres Aún Desvela a España
La madrugada del 22 de septiembre de 2013, en una cuneta de una pista forestal de Teo (La Coruña), el destino de una niña de 12 años llamada Asunta se convirtió en el caso criminal que cautivó y perturbó a una nación, revelando una verdad tan oscura como inexplicable.
El crimen de Asunta Basterra es mucho más que un caso judicial cerrado. Es un agujero negro que absorbió una tragedia familiar y la convirtió en un fenómeno mediático, un debate legal y un misterio psicológico que, más de una década después, sigue planteando preguntas sin respuesta. La imagen de una niña china adoptada, brillante y querida, asesinada por los mismos padres que la acogieron, desató una tormenta perfecta de horror, especulación y una búsqueda obsesiva por la verdad.
Una Historia de Dos Vidas: De China a Compostela
Asunta nació como Yǒng Fāng en la ciudad china de Yongzhou en septiembre de 2000. Con apenas unos meses de vida, fue adoptada por el matrimonio de clase alta formado por la abogada Rosario Porto Ortega y el periodista Alfonso Basterra Camporro, quienes la llevaron a Santiago de Compostela. Rosario, hija de un conocido abogado y cónsul honoraria de Francia, y Alfonso, especializado en periodismo económico, ofrecieron a Asunta una vida de privilegios. La niña creció mostrando una inteligencia excepcional: estudiaba música y ballet, y hablaba varios idiomas.
Sin embargo, en 2013, la fachada de familia perfecta se resquebrajó. En enero, Alfonso descubrió la infidelidad de Rosario, lo que condujo a un divorcio rápido aunque pactado. Decidieron vivir en pisos cercanos para compartir la custodia, en una relación de codependencia peculiar: él cuidaba de ella (Rosario sufría lupus y depresión) y de Asunta, mientras ella le ayudaba económicamente.
El Fatídico Día y la Cadena de Evidencias
La noche del 21 de septiembre de 2013, los padres acudieron a comisaría para denunciar la desaparición de su hija. Horas después, su cuerpo apareció en una pista de Teo, atado con cuerdas de plástico naranja y sin signos de violencia sexual. La investigación, bautizada como «Operación Nenúfar», se torció rápidamente contra ellos, enhebrando un collar de indicios demoledor:
| Fecha/Hito | Suceso Clave | Impacto en la Investigación |
| Julio 2013 | Asunta aparece somnolienta en clase. Dice que su madre le da «unos polvos blancos». | Primer indicio de administración forzosa de fármacos. |
| 4-5 julio 2013 | Rosario narra un extraño intento de estrangulamiento de Asunta por un «hombre de negro». No denuncia. | Incrementa la sospecha sobre el relato de los padres. |
| 21 sep. 2013 | Asunta es vista por última vez caminando. Cámaras graban a Rosario y Asunta juntas en el coche, contradiciendo la versión inicial de la madre. | Evidencia clave que sitúa a la madre con la víctima antes de la muerte. |
| 24-25 sep. 2013 | Detención de Rosario y, un día después, de Alfonso. | Los padres pasan de ser denunciantes a principales investigados. |
| Autopsia | Hallazgo de dosis tóxicas de Lorazepam (Orfidal) y restos en el cabello que prueban sedación prolongada. | Prueba científica de intoxicación premeditada. |
| Registros | Encuentro de cuerdas idénticas a las del cadáver en la casa de campo de la familia en Teo. | Conexión física directa con el lugar del crimen. |
La investigación forense fue contundente. La autopsia determinó que la muerte se produjo por asfixia y que Asunta había ingerido una cantidad masiva de Lorazepam, equivalente a unos 27 comprimidos, horas antes de morir. El análisis de su cabello demostró que llevaba meses siendo drogada, al menos desde julio. Además, se comprobó que era Alfonso quien había comprado las cajas de este ansiolítico.
Para los investigadores, ciertos gestos fueron reveladores. Durante un registro en la casa de Teo, la actitud de Rosario llamó la atención: dijo que iba al baño pero entró en una habitación contigua, donde poco después un agente encontró en una papelera las cuerdas idénticas a las del crimen. «La principal misión era localizar en las cámaras a Asunta… para poder determinar si salió sola», explicó uno de los investigadores sobre la minuciosa reconstrucción.
El Juicio del Siglo y un Veredicto Unánime
El juicio, que comenzó en octubre de 2015, fue un espectáculo mediático. Declararon 84 testigos y 60 peritos, en un proceso que escrutó cada minuto del día del crimen y la psicología de los acusados.
Evidencias y Testimonios Clave:
- Cronología irrefutable: Las cámaras de seguridad desmontaron el relato inicial de Rosario, demostrando que estuvo con Asunta después de la hora en que dijo haberla dejado en casa.
- Testigo visual: Una compañera de clase declaró haber visto a Alfonso con Asunta por la calle esa tarde, contradiciendo su versión de que no salió de casa.
- El Misterio del Tercer Hombre: La investigación descartó la pista del ADN de un hombre encontrado en la ropa de Asunta, al confirmarse su coartada en Madrid.
- Dinámica de Pareja: Los peritos psiquiátricos declararon que Rosario, a pesar de su depresión, era imputable penalmente y responsable de sus actos.
El 30 de octubre de 2015, el jurado popular declaró, por unanimidad, a ambos padres culpables del asesinato. El veredicto determinó que fue Rosario quien asfixió materialmente a la niña, pero con la cooperación necesaria y el plan premeditado de Alfonso. Dos semanas después, la sentencia fue de 18 años de prisión para cada uno.
Desenlaces y Sombras Persistentes
Rosario Porto nunca aceptó su culpabilidad. En prisión, su salud mental se deterioró, con dos intentos de suicidio previos, hasta que el 18 de noviembre de 2020 fue hallada ahorcada en su celda de la cárcel de Brieva (Ávila).
Alfonso Basterra, por su parte, sigue cumpliendo condena y mantiene su inocencia. Recientemente, en 2025, solicitó y obtuvo un traslado desde la prisión de Teixeiro (La Coruña) a la de Topas (Salamanca). Desde la cárcel ha escrito una novela, Cito, que dedica a su hija: «Mi vida, mi gran amor», pero que no aborda el caso directamente.
A pesar de la sentencia firme, el caso sigue plagado de interrogantes sin respuesta que alimentan el debate público:
- El Móvil Desconocido: La sentencia no pudo establecer un motivo claro. Se barajaron el estorbo que suponía la niña para sus vidas separadas, una posible envidia patológica de la madre, o un móvil económico relacionado con la herencia, pero nada se probó.
- La Duda Razonable: Algunos expertos y una parte de la opinión pública cuestionan la solidez de las pruebas circunstanciales y la influencia del juicio mediático en el veredicto.
- La Fascinación Pública: El caso ha generado una industria cultural con documentales y, recientemente, una exitosa serie en Netflix (2024) que ha reavivado el interés y las discusiones. El propio juez instructor, José Antonio Vázquez Taín, se mostró decepcionado con la ficción, acusándola de «intentar sembrar dudas otra vez».
Una Herida Abierta
Más de una década después, el caso Asunta permanece como una herida abierta en la conciencia colectiva española. Es la historia de una niña cuyo talento y futuro fueron aniquilados, y de un crimen tan atroz que desafía la comprensión. Aunque la justicia dictó sentencia, las preguntas sobre el «por qué» y los matices del «cómo» siguen persiguiendo como un eco. El caso trascendió lo judicial para convertirse en un espejo oscuro de las dinámicas familiares, la presión mediática y la insondable complejidad de la naturaleza humana, asegurando que el nombre de Asunta Basterra nunca sea olvidado.









