De Madrid a Tenerife, un Fracaso de Estado Más Allá de Colores Políticos
El País como periódico independiente o poco independiente, describe una imagen de la sanidad en Madrid.
La imagen, descrita por este diario, de camas improvisadas en salas de espera, personal exhausto y pacientes oncológicos desatendidos en urgencias de Madrid no es una anécdota. Es la fotografía cruda y repetida de un sistema sanitario público que se desangra por las cuatro costuras, un problema endémico que atraviesa todas y cada una de las comunidades autónomas, independientemente del signo político de sus gobiernos.
La coherencia informativa al reflejar solo la realidad sanitaria en Madrid es «fariseismo de la izquierda». La realidad incontestable es que esta situación viven millones de ciudadanos. La deficiencia denunciada en Madrid se replica, con idéntica crudeza, en Barcelona, donde salas permanecen cerradas por falta de profesionales, y alcanza su máxima expresión dramática en territorios como Tenerife y el conjunto de Canarias.
Tenerife: Microcosmos de un Desastre Nacional
En las islas, la sanidad no está al borde del precipicio; ha caído en él. Los problemas enumerados son el catálogo de un colapso anunciado:
- Colapso en la Puerta de Entrada: Ambulancias bloqueadas en los accesos hospitalarios, formando un macabro tren sanitario, mientras los pacientes aguardan dentro.
- Listas de Espera Desbocadas y Atención Tardía: Esperas de más de seis horas en urgencias y hasta un día para obtener una cama hospitalaria son la norma, no la excepción.
- Desangrado de Personal: La huelga de técnicos sanitarios es solo el síntoma más visible de un mal mayor: la desprofesionalización, el agotamiento moral y la fuga de talento hacia otros sectores o países.
- Infrafinanciación Crónica: Los presupuestos no siguen el ritmo del envejecimiento poblacional, la cronicidad y la complejidad tecnológica.
- El «Problema Silencioso»: La saturación de camas por pacientes crónicos sin alternativas sociosanitarias convierte los hospitales en almacenes de personas, no en centros de curación.
Un Pacto Social Roto
Este deterioro generalizado, que lastra la esperanza de vida saludable de los españoles, evidencia que el problema no es de gestión puntual de Madrid, sino de modelo. La descentralización sin una financiación justa, coordinación efectiva y mecanismos de responsabilidad claros ha generado 17 sistemas desiguales, pero unidos en su declive.
La sanidad pública española, otrora orgullo nacional y pilar del Estado del Bienestar, está siendo víctima de la miopía política, el parcheo presupuestario y una desidia que trasciende colores partidistas. Se requiere, con urgencia, un Pacto de Estado por la Sanidad que blinde su financiación, modernice su gestión, revalorice de forma tangible a sus profesionales y recupere su esencia: el derecho a una atención digna y oportuna, en Madrid, en Barcelona, en Tenerife y en cualquier rincón de España.
El relato no es de izquierdas o de derechas. Es el relato de una ciudadanía que, enferma, se encuentra con un sistema igualmente enfermo. Y eso es, simplemente, inaceptable.









