La apertura de un expediente por parte de la Agencia Central de Inteligencia estadounidense sobre la venta de buques a Venezuela firmada por José Bono en 2005 añade un nuevo capítulo a la cronología de escándalos que rodean al Partido Socialista. Lo que sigue es la historia de una formación política convertida en un conglomerado de negocios particulares.
Corrupción PSOE, S.A.
El Partido Socialista Obrero Español (PSOE) ha construido a lo largo de las últimas dos décadas un patrimonio narrativo basado en la promesa de la «regeneración democrática». Llegaron al poder en 2018, precisamente, empujando por una moción de censura contra Mariano Rajoy que se justificaba en la podredumbre de la trama Gürtel que afectaba al Partido Popular. Sin embargo, el escrutinio público y judicial ha ido desvelando una realidad incómoda: lo que empezó como un discurso contra la corrupción ajena se ha transformado en un rosario de causas judiciales propias que dibujan el mapa de «PSOE S.A.», una empresa holding donde cada alto cargo parece haber gestionado su propia agenda de negocios.
Esta semana, la cronología de presuntas corruptelas suma un nuevo y explosivo capítulo que trasciende lo nacional. Según ha podido confirmar este periódico, la CIA ha abierto un expediente administrativo para revisar la documentación relacionada con la venta de ocho buques militares de España al régimen de Hugo Chávez. Un contrato firmado en 2005 durante el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero y rubricado por quien entonces era ministro de Defensa, José Bono.
La solicitud, tramitada a través de la Ley de Libertad de Información estadounidense (FOIA), menciona a los empresarios venezolanos que actuaron como intermediarios y obliga ahora a la agencia de inteligencia a revisar sus archivos para determinar si existe documentación sensible sobre el acuerdo que superó los 1.200 millones de euros . El contrato, que en su momento despertó el recelo de Washington por el refuerzo militar a un régimen hostil a EE.UU., incluía comisiones cercanas al 3,5% del valor total, lo que suponía unos 42 millones de euros para intermediarios.
La pregunta es inevitable: ¿quién cobró qué? Lo que se sabe hasta ahora es que dos ex altos cargos del PSOE y del extinto INI, Javier Salas Collantes y Antonio Rodríguez-Andía, percibieron 12 millones de euros (seis cada uno) a través de una compleja trama de sociedades . La aparición de la CIA en la ecuación eleva la temperatura de un caso que el PSOE daba por archivado en el imaginario colectivo, pero que nunca ha cerrado en los despachos.
Los «filisteos» y el saqueo de lo público
La imagen de José Bono bendiciendo aquel contrato millonario con el dictador venezolano no es un hecho aislado. Responde a un patrón que el escritor y analista político ha definido recientemente como «el clan de los filisteos»: una casta de nuevos ricos de la izquierda obsesionados por el poder y las cuestiones materiales, que utilizaron los cargos y las empresas públicas para su enriquecimiento personal.
Este clan tiene nombres y apellidos que se repiten en los sumarios judiciales como un macabro bingo de la corrupción.
José Luis Ábalos, exministro de Transportes y secretario de Organización, fue durante años la sombra de Pedro Sánchez. Hoy es la diana de la investigación del ‘caso Koldo’, la trama que durante la pandemia se enriqueció con contratos de mascarillas adjudicados a dedo a empresas fantasma. La Guardia Civil investiga su patrimonio, sus reuniones en el aeropuerto de Barajas con la vicepresidenta venezolana Delcy Rodríguez (el ‘Delcygate’), y presuntas mordidas que salpican hasta los cimientos del partido.
Santos Cerdán, el hombre que heredó la Secretaría de Organización de Ábalos y que negoció la investidura de Sánchez con los independentistas, ha caído con estrépito tras los últimos informes de la Unidad Central Operativa (UCO). Las grabaciones aportadas a la causa le sitúan gestionando comisiones y discutiendo pagos en efectivo. Los audios son tan explícitos que han forzado su salida del cargo y una imputación por cohecho y pertenencia a organización criminal.
José Luis Rodríguez Zapatero, el expresidente que vendió la paz como seña de identidad, protagonizó su propio capítulo empresarial con el rescate a Plus Ultra. La aerolínea, de capital reducido y con apenas tres aviones, recibió un salvavidas millonario en plena pandemia en condiciones que la oposición y la Fiscalía Europea han puesto bajo la lupa. Los lazos de la compañía con el chavismo y con altos cargos socialistas siempre planearon sobre la operación.
El «sálvese quien pueda» del socialismo
La acumulación de casos dibuja una estructura de comportamiento: altos cargos que se sienten propietarios del Estado durante su paso por él. La venta de los buques de Bono es paradigmática porque añade la dimensión internacional. Que la CIA tenga que abrir un expediente dos décadas después indica que, probablemente, en Washington nunca creyeron que aquello fuera una simple operación industrial para dar trabajo a los astilleros.
La agencia estadounidense revisa ahora si existen documentos clasificados sobre el papel de los intermediarios, sobre el supuesto desvío de fondos y sobre el impacto geopolítico de que un país de la OTAN como España vendiera armamento a un régimen declaradamente hostil a Estados Unidos . La pregunta que flota en el ambiente es si aquella comisión de 42 millones acabó engrasando maquinarias políticas o bolsillos particulares.
Pedro Sánchez, que esta semana volvía a pedir perdón por haber confiado en Cerdán, se enfrenta a una paradoja trágica. Él mismo llegó a la Moncloa cabalgando la ola de indignación contra la corrupción del PP. Ahora, cada nueva revelación apunta a su propio círculo. Las grabaciones de Koldo García, que durante años fue grabando conversaciones con Ábalos y Cerdán, han destapado las cloacas del partido y han convertido la presunta regeneración en un chiste de mal gusto.
Mientras el presidente trata de acotar los daños y sus socios de investidura mantienen un silencio cómplice, la sensación en la calle es de hartazgo. Los españoles observan cómo los mismos que predicaban la ejemplaridad ven ahora cómo sus nombres aparecen en informes policiales, grabaciones y expedientes de agencias de inteligencia extranjeras.
El clan de los filisteos, efectivamente, sigue campando a sus anchas. La diferencia es que ahora la CIA, la UCO y la prensa han decidido poner el foco donde siempre debió estar: en los negocios de PSOE S.A. y sus consejeros delegados.









