Silencio sepulcral en el alma de Montero. Porque ahí está la genialidad. No hubo gritos, no hubo improperios, no hubo ni un solo insulto soez. Fue un «porfa, porfa» que sonaba a cuchillo de Jamón 5J cortando la bochornosa realidad de una señora que fue la cara visible de la presión fiscal y que ahora se pasea bajo palio como si tal cosa.
La quinta puñeta elevada a categoría de museo
Esto no es un troleo. Esto es la quinta puñeta elevada a la categoría de arte. El joven no le dijo «vete a la mierda», le dijo «vete a la mierda, pero con acento sevillano, con educación y con un ‘porfa’ que desarma». Es la versión hispana del «con permiso» mientras te cuelas en el alma de la vicepresidenta.
Lo que los sociólogos no entienden (y un chaval de Sevilla sí)
Los análisis sesudos dirán que «evidencia el hartazgo de una parte importante de la sociedad». ¡Qué va! Lo que evidencia es que un chaval con dos dedos de frente ha hecho lo que muchos adultos con hipoteca no se atreven: mirar a la cara al poder, en pleno escenario de postureo religioso, y recordarle que su gestión es tan creíble como un billete de 500 euros en un puesto de churros.
El misterio de la cara de Montero (que nadie verá jamás)
Lo mejor de todo es que el vídeo no nos muestra la cara de Montero tras la petición. No sabemos si puso la sonrisa de piloto automático de la política profesional, si se le encogió algo, o si simplemente tragó saliva y esperó que el nazareno de al lado no fuera a aplaudir. Pero el daño ya estaba hecho. En el imaginario popular, ese «porfa, porfa» resuena más fuerte que cualquier discurso de investidura.
Para futuros troleros: la educación es el mejor de los insultos
Así que ya saben. Si quieren trollear a un alto cargo del Gobierno, no hagan ruido, no se estresen. Tomen nota: acérquense como si fueran a pedirle la hora, sonrían, y con la ternura de quien pide una miga de pan, suelten la verdad. Al final, mandar a alguien a la quinta puñeta no es cuestión de mala leche, sino de estilo. Y este muchacho tiene para parar un tren
Proverbio gracioso (para enmarcrar junto al capirote)
«Más vale un ‘porfa, porfa’ en Semana Santa que un ‘lo siento’ en la declaración de la renta. Porque quien pide una foto y regala un dimite, deja al poder más tieso que un paso sin costalero.»







