El acusado, condenado pese al consumo de drogas
La Audiencia de Barcelona ha dictado sentencia firme: 20 años de prisión para el responsable de un brutal asesinato con alevosía ocurrido durante una fiesta de ‘chemsex’ en una masía de Vallgorguina (Barcelona) en febrero de 2023. El fallo, que recoge las peticiones de la Fiscalía y la acusación particular, cierra un caso que ha revelado los peligros extremos de estas prácticas.
La condena y la indemnización
Además de la pena de dos décadas en prisión, el condenado deberá enfrentarse a 5 años de libertad vigilada y al pago de una indemnización de 537.000 euros a los familiares de la víctima, en concepto de responsabilidad civil. Una sanción económica que pretende paliar, en la medida de lo posible, el daño irreparable causado.
La clave de la sentencia: Sin atenuante por drogas
Uno de los puntos cruciales de la sentencia ha sido la negación de la atenuante por consumo de sustancias estupefacientes. La magistrada presidenta consideró que, a pesar de haber consumido GHB y metanfetaminas, el acusado era plenamente consciente de la ilicitud de sus actos.
Para fundamentar esta decisión, se recurrió a un precedente clave: solo dos días antes del crimen, el ahora condenado había tenido un episodio similar en Londres, donde consumió las mismas drogas con otro hombre. En aquella ocasión, experimentó paranoia, confundió a su compañero y creyó estar siendo observado.
La advertencia previa que ignoró
El jurado consideró probado que, tras el incidente en Londres, la pareja sexual del acusado le envió mensajes advirtiéndole explícitamente de los riesgos. Le alertó incluso del temor a que actuara con agresividad si volvía a sentirse confundido, llegando a mencionar «un cuchillo» como ejemplo de una posible reacción violenta.
Esta advertencia demostró que el acusado era «plenamente consciente de los riesgos» que su consumo comportaba. Al repetir la misma conducta apenas 48 horas después, asumió de forma consciente las potenciales consecuencias mortales, mostrando una indiferencia total hacia el resultado.
Un veredicto contundente
El juicio por jurado ya determinó que la muerte de la víctima fue «violenta e intencionada». La sentencia de la Audiencia de Barcelona sienta así un peligroso precedente sobre la responsabilidad penal en contextos de consumo de drogas, subrayando que la alteración mental inducida por sustancias no exime de la culpa cuando existe un conocimiento previo de sus efectos.









