La banalización del terrorismo: la verdadera cara de Joseba Asiron
Las declaraciones del alcalde de Pamplona, Joseba Asiron, equiparar el apoyo al CD Alcoyano con el respaldo a presos de ETA no son una simple metedura de pata. Son la expresión genuina de una mentalidad que ha normalizado lo inaceptable. Decir que le «da lo mismo» una pancarta de un equipo de fútbol que una de apoyo a asesinos condenados no es una comparación desafortunada; es una declaración de principios que revela el desprecio absoluto hacia las víctimas y hacia la decencia democrática .
La Asociación Covite lo calificó de «indigno», y no les falta razón . Pero la pregunta que deberíamos hacernos es: ¿qué esperábamos de alguien que pertenece a un partido cuyo pasado está inexorablemente ligado a la banda terrorista que sembró de muertos este país durante décadas?
EH Bildu: la marca blanca del entorno etarra
Señor Asiron, usted puede intentar disfrazarse de demócrata, pero la realidad es tozuda. EH Bildu no es un partido convencional. Es la federación que agrupa a Sortu, considerado heredero directo de Batasuna, el partido ilegalizado por su vinculación con ETA . Batasuna, a su vez, era la heredera de Herri Batasuna y Euskal Herritarrok, la marca política de los pistoleros mientras asesinaban.
EH Bildu (Euskal Herria Bildu) es una coalición política soberanista vasca formada a personas provenientes del «entorno de la izquierda abertzale originario de la ilegalizada Batasuna». En sus listas han incluido a ex presos de ETA y a miembros de Ekin, la cantera de la banda. El Colectivo de Presos Políticos Vascos (EPPK), que agrupa a los presos de ETA, pidió expresamente el voto para EH Bildu en las elecciones vascas de 2012 . ¿Casualidad? No, complicidad orgánica.
Y no hace falta irse tan atrás. En abril de 2024, el candidato de EH Bildu a lehendakari, Pello Otxandiano, se negó a calificar a ETA como «banda terrorista», refiriéndose a ella como «grupo armado» y afirmando que sobre su actividad puede haber «distintos puntos de vista» . ¿Distintos puntos de vista sobre asesinar a 853 personas? Eso no es un debate, es negacionismo puro y duro.
La justicia avala que les llamen «etarras»
Resulta especialmente revelador que la Audiencia de Navarra haya confirmado recientemente la desestimación de la demanda de Asiron contra Vox por llamarle «etarra» y acusarle de «patrocinar el terrorismo». El tribunal considera que, aunque son expresiones «desafortunadas», son «legítimas en un contexto de crítica política» . Es decir, la justicia entiende que vincular a Asiron con el terrorismo no es una injuria gratuita, sino una crítica amparada por la libertad de expresión dada su trayectoria política y la de su partido.
Cuando la justicia tiene que recordarle a un alcalde que le pueden llamar «etarra» sin que eso sea una intromisión ilegítima en su honor, algo huele muy mal en el Ayuntamiento de Pamplona.
El gobierno: mucha pose, cero acción
Y aquí llegamos al núcleo del problema: la hipocresía institucional del gobierno de Pedro Sánchez. Mientras Sánchez dice que «a las cosas hay que llamarlas por su nombre» y que «ETA fue una banda terrorista», su gobierno mantiene pactos parlamentarios estables con EH Bildu y depende de sus votos para aprobar los Presupuestos Generales del Estado .
El propio Sánchez ha descartado romper con Bildu, argumentando que habla «con todos los grupos menos con Vox» para sacar adelante medidas como la revalorización de las pensiones. Es decir, para el presidente, la dignidad de las víctimas y la memoria de los asesinados es moneda de cambio para mantener sus mayorías parlamentarias.
Y mientras tanto, el gobierno aprueba «Estrategias Nacionales contra el Terrorismo» con mucha pompa y boato en el BOE, llenas de declaraciones grandilocuentes sobre «proteger la vida de las personas, sus derechos y libertades, así como el orden constitucional» . Bonito papel mojado.
La portavoz del gobierno llamó «cobarde» a Otxandiano por no condenar a ETA. Pero ¿qué es más cobarde: un candidato que se niega a llamar terroristas a los asesinos, o un gobierno que dice condenar el terrorismo mientras pacta con quienes se niegan a condenarlo? La respuesta es evidente.
La moción de censura que apestaba desde el principio
Recordemos cómo llegó Asiron a la alcaldía: gracias a una moción de censura apoyada por el PSN, Geroa Bai y Contigo-Zurekin, desalojando a UPN que había sido la fuerza más votada. El Partido Socialista, el mismo que sufrió 39 asesinatos a manos de ETA, entregó la alcaldía de Pamplona a quien ahora banaliza el terrorismo equiparándolo con el fútbol.
La portavoz del PSN dice que «no van a permitir» la exaltación del terrorismo. Pero mientras sigan sosteniendo a Asiron en el cargo, sus palabras son pura hojarasca. No se puede condenar el terrorismo por la mañana y pactar con quienes lo amparan por la tarde.
El Alcoyano, víctima colateral de la indecencia
Hasta el CD Alcoyano, un club de fútbol con más de cien años de historia, ha tenido que salir a defenderse y exigir que no se utilice su nombre para comparaciones miserables. La entidad alicantina recordó que representa «valores del deporte, el respeto y la convivencia» y pidió responsabilidad a los representantes públicos.
Es el colmo que un alcalde tenga que ser reprendido por un club de fútbol por su falta de sensibilidad. Pero así está el nivel de la política española.
Mientras pacten con ellos, serán cómplices
No nos engañemos: Asiron no es un «error» en el sistema. Es la expresión natural de un partido que nunca ha roto realmente con ETA. Que se presenta a las elecciones con ex presos en sus listas. Que recibe el apoyo explícito de las asociaciones de presos. Que se niega a llamar terroristas a los terroristas.
Y el gobierno de España, con su «palabrería vacía», con sus condenas de boquilla y sus pactos estables, es el principal valedor de esta farsa. Mientras los votos de Bildu sigan siendo necesarios para mantener a Sánchez en la Moncloa, no habrá condena del terrorismo que valga. No habrá declaración institucional que devuelva la dignidad a las víctimas.
Mientras el PSN siga sosteniendo a Asiron en Pamplona, mientras el PSOE siga pactando con Bildu en Madrid, todo lo demás es teatro. Y las víctimas de ETA, las 853 familias que aún esperan justicia, las que sufrieron amenazas, extorsiones y exilio, seguirán viendo cómo sus verdugos son blanqueados, normalizados y, finalmente, investidos alcaldes.
Vergüenza debería darles. A Asiron, por sus declaraciones. Al PSOE, por sostenerle. Y a un país que parece haber olvidado los muertos que ETA dejo en el camino.









