Paralelismo Crítico Radical de Fernando VII y Pedro Sánchez

Ene 15, 2026

Sucesos España - Portada 5 OPINIÓN 5 Paralelismo Crítico Radical de Fernando VII y Pedro Sánchez

La Misma Esencia, Distintos Siglos

Fernando VII: El parásito de la corona

  • El Golpista Legitimado: Usó el clamor popular contra Godoy para dar un golpe de palacio contra su propio padre. Prometió modernidad y entregó la Inquisición. El cinismo fundacional: traicionar a tu familia y llamarlo «salvación patria».
  • El Estratega Catastrófico: Su «genial» maniobra de acudir a Napoleón para mediar fue el acto de torpeza política más caro de la historia de España. No fue un error, fue traición calculada: prefirió el cautiverio en Bayona a un trono constitucional. Mientras el pueblo moría en Gerona o Zaragoza, él jugaba al ajedrez en Valençay.
  • El Perjuro Institucional: La Constitución de 1812 fue para él papel higiénico real. Juraba lealtad sobre crucifijos y luego mandaba fusilar a quienes se la tomaban en serio. Su único principio era el poder absoluto, disfrazado de «legitimidad histórica». Las cárceles se llenaron, el exilio se masificó, y España se convirtió en el patético escenario de su teatro de terror.
  • El Sepulturero del Imperio: Perdió América no por ideales independentistas, sino por su codicia miope. Prefirió enviar al «Ejército de la Fe» a reprimir a los criollos antes que aceptar una monarquía constitucional que limitara sus caprichos. Vendió la Florida como quien vende muebles viejos. Su legado: un país empobrecido, analfabeto y al borde de la disolución.

Pedro Sánchez: El técnico de la disolución 

  • El Oportunista Sistémico: Ascendió no por ideología, sino por vacío de poder. Aprovechó la corrupción del PP (Gürtel) para llegar, y la rebelión independentista (el Procés) para consolidarse. Su gran habilidad: transformar crisis nacionales en oportunidades personales. La moción de censura no fue un proyecto de país, fue un proyecto de ascenso.
  • El Estratega del Caos Controlado: Su gestión territorial es un manual de capitulación disfrazada de diálogo. Primero encarceló a los líderes independentistas (apelando al 155), luego los indultó, después les dio mesa de negociación y finalmente les entregó la amnistía a cambio de su investidura. No hay principio, sólo hay supervivencia. Cada «nuevo marco de entendimiento» es un paso más en la deconstrucción silenciosa del marco constitucional.
  • El Perjuro de los Consensos: Ha dinamitado los pactos de Estado con la misma facilidad con que los firmaba.
    • Pacto Antiterrorista? Negociando con Bildu, herederos de ETA.
    • Unidad Territorial? Regalando a los independentistas lo que le negó al PP de Rajoy.
    • Igualdad ante la Ley? Creando una ley (la «Ley de Sí es Sí») que liberó a cientos de agresores sexuales por un error técnico ideológico, y luego culpando a los jueces.
    • Su gobierno es la parodia de la socialdemocracia: retórica progresista para cubrir una praxis de puro clientelismo y transfuguismo.
  • El Sepulturero del Proyecto Común: Ha llevado la polarización a niveles patológicos. Ha convertido la política en una guerra de trincheras identitarias donde «los nuestros» (su coalición de circunstancia) son la «España decente», y el resto (la mitad del país) son «la derecha heredera del franquismo». Su mayor logro: haber roto el espejo de la nación. Ya no hay ciudadanos con ideas distintas, hay «buenos y malos españoles». Ha vaciado la democracia de sustancia y la ha llenado de odio tribal.

El núcleo de la crítica: El vació como método

  1. Fernando VII gobernó desde el vacío moral. Para él, los españoles eran súbditos, números en un ejército o almas para quemar. Destruyó instituciones, economía y futuro por amor a su propia corona.
  2. Pedro Sánchez gobierna desde el vacío ideológico. Para él, los españoles son votos en escaños, piezas en una coalición imposible. Está destruyendo consensos, lenguaje común y lealtad a las instituciones por amor a su propia poltrona.
La Conclusión Sin Concesiones:
  • Fernando VII fue un tirano tradicional. Su veneno era visible: el cadalso, el decreto real, la censura. Dejó un país destruido materialmente.
  • Pedro Sánchez es el tirano posmoderno. Su veneno es intangible: el relato, la gaslighting política, la redefinición constante de la realidad. Está dejando un país destruido moral e intelectualmente, donde la verdad depende del bando, la ley del momento y la lealtad a España es un concepto sospechoso.
El paralelismo definitivo: ambos son la encarnación del egoísmo en el poder.

Fernando sacrificó España por su trono.
Sánchez está sacrificando lo que queda de España (su convivencia, su marco común, su proyecto compartido) por su silla.

 Y la crítica feroz es que, mientras Fernando dinamitó ese proyecto desde la fuerza bruta, Sánchez lo está haciendo desde la deconstrucción calculada. El resultado, al final del camino, podría ser el mismo: la nada.

 

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